sábado, 21 de febrero de 2009

2.El encuentro

Al día siguiente, mientras se dirigía al colegio, en un paso de cebra, Alex iba cruzando cuando una bicicleta la atropelló.
-¡Eh! ¿Qué pasa estás ciego o qué?
Era un chico alto y moreno y al quitarse las gafas que llevaba para taparse el viento, se encontró con aquellos ojos, esos ojos con los que llevaba soñando desde hacía meses. El chico asustado por pensar que le había echo daño se bajó de la bici y contemplo a su victima.
-Perdona, es que soy nuevo e iba nervioso…Hoy es mi primer día en…-el chico paró de hablar y, soltó una pequeña sonrisa- …la universidad y bueno iba pensando. Pero siento haberte atropellado, de verdad.
-No pasa nada, perdóname tú a mí también por no haber mirado bien y por contestarte así. Dios que ojos mas…
Al chico se le escapó una pequeña sonrisa, se montó de nuevo en la bici y se despidió de Alex.
Alex, se dio cuenta enseguida. <>.
En clase de lengua tenían un debate que aún no sabían de que lo iban a hacer ni quien. Sin embargo a la hora de matemáticas a punto de acabarse llegó el jefe de estudios.
-Bien entonces aquí tendríais que utilizar la formula…
-Perdona Cloe, puedo decirles una cosilla.
En ese momento sonó el timbre. El profesor pasó y se puso delante para que todos le vieran y escucharan bien.
-Mirad a partir de hoy se os va a añadir un chico más a la clase, se llama Alejandro.-Dijo mientras le hacía un gesto con la mano a la puerta.
En ese momento apareció un chico moreno y alto un poco tímido que se acercaba al profesor.
-Bien, mira allí hay un sitio libre siéntate y bueno bienvenido. Venga chicos muchas gracias.
-Gracias- contestó el chico nuevo.
Nada más termino, el profesor de lengua Cristóbal, entró en clase y le dio la bienvenida al chico nuevo, este se sentó en el sitio indicado y con miles de ojos mirándole atendió a su profesor.
-Bueno, bueno Alejandro en esta clase puedes participar cuando quieras ¿de acuerdo?
El chico asintió.
-Como os dije ayer, hoy toca clase de debates, yo os daré el tema y vosotros decidiréis que defenderéis. ¿Tu quieres participar o prefieres primero familiarizarte Alejandro?
-Me gustaría probar, pero no quiero ser el primero quiero ver como va a ser todo.
-Muy bien, empezarán Nico y…Ana, haber chicos poneos de pie y vuestro tema es...¿Monarquía o dictadura? Ana que eliges.
-Mm…Monarquía.
-Muy bien Nico, república. Tenéis como máximo 10 minutos. Tendréis que convencer a la clase de cual de las dos debe elegir. Y eso ocurrirá con todos.
El debate duró menos de 15min y estuvo bastante reñido, pero aún así ganó Nico. Aunque los dos tuvieron buena nota.
-Muy bien chicos, los próximos serán Alex y...-la chica se puso de pie- Alejandro- este se puso de pie. -Será muy interesante ver como dos del mismo nombre pero de distinto sexo se defienden. Vuestro tema será en contra o a favor de las energías renovables. Alex ¿en contra o a favor?
-A favor.
-Muy bien ya sabéis como todos tendréis 10 minutos máximos. Muy bien cuando queráis.
Los dos contrincantes se miraron, pues ninguno de los dos quería empezar primero.
-Empieza tu, así te estrenas.- le propuso Alex- aunque conmigo ya te has estrenado-murmuró esta mientras le echaba una mirada amenazadora.
- Jeje…-Soltó Alejandro una risita vergonzosa- n..no hombre empieza tu que tienes mas experiencia.
- oh, no, no empieza tu y así vamos conociendo tu forma de expresarte y eso- Propuso Alex con malicia pero con cara de angelito.
-…bueno vale si insistes. . .- Se rindió Alejandro con vergüenza.
-¡Como se nota la falta de compañerismo!, no me cedes el turno… bueno aya tu con tu conciencia…. – Saltó de repente Alex lanzándole una mirada de odio.
-¿Cómo? Pero si tú as dicho, ella a dicho-dijo el pobre chico dirigiéndose al resto de la clase –Está bien empieza cuando quieras- Dijo con odio y resignación.
-Gracias –Le agradeció Alex con una sonrisa de malicia.- bueno yo creo que las energías renovables son el mejor método que tiene un país para progresar y…-Empezó Alex
-¡JA!- Soltó su contrincante.
-¿Tienes algún problema con lo que he dicho? ¿O es que necesitas un caramelito?
-¡Oh! para nada, continua, continua…
-Bueno, como iba diciendo es el mejor método para progresar y además será mejor para el futuro país y el mundo y…-Alex se empezó a desesperar.
-Ejem. . .-Interrumpió otra vez Alejandro.
-Oye, mira, si tienes algún problema me lo dices y si no, dejas de interrumpir.
-Bueno es que no estoy del todo de acuerdo con lo que has dicho… en realidad no estoy nada de acuerdo-Objetó Alejandro.
-¿A sí? ¿Y se puede saber en que no estas de acuerdo?- Le preguntó Alex.
-Pues básicamente en que un país no prospera con las energías renovables, todo lo contrario iría en descenso.
-Me estas diciendo que ¿cuándo un país sigue con el carbón y el petróleo prospera y, que cuando se utiliza la energía eólica y esas cosas desciende? ¿Estás loco?.
- Yo no he dicho eso, a lo que me refiero es que como todos sabemos, las energías renovables son buenas para el medio ambiente y tal, pero suponen un grandísimo capital económico y eso supondría a volver a la edad media, en la que tres cuartas partes de los habitantes, eran pobres y…-Alejandro por primera vez fue interrumpido.
-¡Ajá! Ya sabia yo que esto tenía que ver con tu naturalidad egoísta y mentirosa, claro que estas en desacuerdo con la energías renovables, tu te has convertido en un ser despreciable que va por ahí con su bicicleta fardando con las niñas que se encuentra- Se empezó a desviar Alex.
-¡¿Cómo?! Pero si fuiste tú la que me siguió el juego, por favor… además no tienes derecho a reprocharme nada porque tú ibas provocando. . –Le aspetó Alejandro
-¿Cómo te atreves? Serás desgraciado yo, iba tan tranquila cruzando cuando me has abordado sin piedad- Le empezó a gritar Alex.
-Esto…-Intentó decir Cristóbal.
-¿Qué te he que? Por favor si estabas pidiendo a gritos que te hablara, si se te caía la baba- Alejandro enfadado
-Oídme creo que nos estamos desviando…-El pobre profesor intentaba hablar pero los dos seguían como si nada
-¿No crees que si te hubiera visto, no me hubieras atropellado? Y perdona ¿Que se me caía la qué? perdona pero eras tú el que suplicaba mi móvil guapo.
-Si, ya, claro por eso ibas moviendo…
-Al menos que, tu pensaras que yo pensaba que me iba a parar a rendirme a tus pies…¡Oh! Que bicho más despreciable…-Le lanzó Alex una mirada de asco.
-Chicos si me permitís…-Intento una vez más el profesor pararles.
-¡¡¡CALLESE!!!- Gritaron los dos a la vez.
La cara del profesor pasó de tener preocupación a estar verdaderamente enfadado.
Los dos chicos que se acababan de dar cuenta de lo que habían echo, dedujeron que eso les llevaría a…
-¡Está bien, lleváis desde que empezó el debate con otro tema que no es, las cosas personales fuera y ahora a Jefatura de Estudios los dos!, los próximos serán Álvaro y Josh iros preparando- El profesor salió detrás de los dos chicos.
Después de que el profesor hablara con el jefe de estudios, se fue a seguir su clase y los dos chicos tenían que esperar para habar con él.

domingo, 15 de febrero de 2009

1. Alex

Alex, se despertó como cada día de diario a las siete de la mañana para ir al colegio. Levantó la persiana y la luz de las farolas iluminó un poco la oscura habitación. Había tenido el mismo sueño que hacía unas cuantas semanas. En el sueño, ella iba corriendo con alguien a su lado y entonces se paraban y unos ojos grises, se clavaron en los suyos. Sabía que alguien les perseguía, sintió un ruido y algo le pasaba, volvió a mirar a esos ojos, que estaban llenos de lágrimas y su mirada reflejaba sorpresa y a la vez tristeza. Era como si esos ojos fueran la ultima vez que los iba a ver.
Bajó a desayunar y después se arreglo, vistió y puso rumbo al colegio. Alex era una chica de 16 años, castaña con unos ojos de color azul oscuro, era una chica tímida pero con un carácter bastante fuerte, le gustaba mucho la literatura fantástica, tenia una colección de DVD’s impresionante, y colecciones de música de muchísima gente con talento que valían o valieron la pena: The Corrs, Los Beatles, U2…Pero también conservaba muchos videos viejos de cuando era pequeña o en simples CD-ROM grabaciones de momentos memorables pasados con sus amigos, a los cuales consideraba como su familia.
Llego al colegio y se dirigió a su taquilla, en ese momento llegaron Ana y Nico, sus dos amigos que compartían clase con ella. Ana era una chica muy guapa morena con ojos marrones pero, alrededor de su pupila se veía una cinta amarilla, era muy impulsiva pero a la vez una persona segura de sí misma y responsable, siempre hacía lo que era mejor para todos. Nico, era el típico amigo que apoyaba a todos en cualquier cosa que a sus amigos le hubiera pasado o que quisieran hacer, era el amigo divertido que siempre hacía las misma bromas pero que todo el mundo quería y se sentían bien al estar con él.
Las tres primeras clases eran las más flojas, después en el recreo se fueron a la cafetería y se sentaron a comer la merienda. Todo el mundo les conocía, no eran especialmente populares y repipis quizás eso fuera la causa de que a la gente les cayeran tan bien, porque eran como ellos y el echo de ser conocidos por todos ellos no les hacía perder la cabeza y convertirse en la persona que admiran y odian al mismo tiempo. En ese grupo de personas se encontraban Melinda, Vanesa y Raquel. Las chicas más populares del colegio con las cuales Alex discutía casi todos los días, pero eso en realidad le gustaba, pero sin embargo eran los únicos que se enfrentaban a ellas, lo cual les convertían en los que salían siempre después mal parados.
-Perdonad, pero estáis en nuestro sitio-le dijo Raquel a los tres amigos.
-¿Perdón? ¿Acaso pone vuestro nombre en algún lugar de la mesa?- contestó Alex.
- No pero…ahí nos sentamos siempre…-replicó Melinda.
-Ya…bueno pues hoy no os vais a sentar aquí me parece a mí porque, es que… ya nos hemos sentado y no hay ganas de volverse a levantar…-dijo con voz burlona Nico.
La cafetería entera contemplaba aquella pequeña discusión entre los dos grupos, y a algunos se les escapaba una sonrisa burlona. Las tres chicas siguieron de pie, con la cara roja por la vergüenza que pasaban y con la boca medio abierta por la sorpresa de haberlas contestado así.
-Hay perdón que desconsiderados somos…-empezó Ana mirando alrededor de la cafetería. Melinda asintió desafiante. –Mirad allí hay un sitio libre-les dijo señalando a una mesa que estaba en la esquina.
Los tres amigos rieron y se chocaron las palmas mientras las otras tres se dirigían a la mesa indicada.
Las tres ultimas clases se le hicieron eternas, deseaba llegar a casa y echarse una pequeña siesta y así lo hizo, después de comer y recoger la cocina con su madre se dirigió a su cuarto puso la alarma a su móvil y se durmió.