Y así acaba esta historia, a lo mejor era un final evidente para tí, el lector de este relato o a lo mejor no. Sin embargo os estareis preguntando qué pasó con Castillo, y todo lo encontrado en el antiguo despacho del padre de Alex, ¿me equivoco? Tal vez si... si no es así, da igual lo contaré de todos modos.
(VUELTA AL HOTEL AC)
En cuanto llegó la policía al sótano del hotel, arrestaron a Castillo después de que le curaran la herida de bala que le había causado Alex.
La policía lo interrogó hasta que finalmente soltó la verdad. Resultó que el Sr. Castillo, no era en realidad quien todos creían que era, sino más bien Fernando Rivas, el director de la empresa EMECO, es decir, el jefe del padre de Alex. ¿Y por qué mató Santiago, el padre de Alex? Porque éste descubrió que la mayoría de los beneficios que obtenía la empresa, el director las destinaba a su línea de venta de drogas por casi todo el mundo, o por lo menos por casi toda Europa y parte de Sur-América. El pabre amenazó con decírselo a la policía, pero al no tener pruebas, un día por la noche, cuando ya apenas había nadie en las oficinas y el director se había marchado, entró en su despacho y cogió la misma carpeta que Alejandro y Alex habían descubierto, pero no todo salió como él pensaba. Notó que un coche lo seguía y le hizo aparcar en un descampado. Cuando el hombre se bajó del coche para hablar con el responsable del coche, detrás de dos hombres como armarios apareció Fernando Rivas. Después de intentar negociar con él, y para evitar que sus riquezas fueran a desaparecer, los matones le propiciaron una brutal paliza que lo quedó inconsciente, después lo montaron en su coche, lo condujeron hacía el puente y dejando en marcha el vehículo se precipitó al agua, para que todo pareciera un suicidio.
Después de aquello la empresa comenzó a bajar sus beneficios y se fue quedando sin inversores, Rivas cerró la empresa y se cambió de identidad e incluso de casa, al saber que uno de sus trafincantes lo había delatado.
Rivas o también llamado Castillo fue condenado por asesinato, traficar con drogas de manera internacional e intento de asesinato. Vamos, lo que se resume en una larguísima temporada en la carcel.
¿Qué?¿Perdón?¿Que por qué se toda esta historia? Porque, queridos lectores, cuando yo empecé esta historia, era un adolescente que escribía encima de su cama en una vieja libreta... o como otras la llamaría “La estúpida libreta de Alejadro”.
Historias de una cualquiera
sábado, 11 de septiembre de 2010
17. Su Canción Favorita
Alex estuvo dos semanas en el hospital, tuvieron que operarla para sacarle la bala y administrarle sangre, pues había perdido mucha en el sótano. Recibió visitas de sus amigos, su madre, Carlos, profesores y de Nacho, todo el tiempo estuvo dormida.
Dos días despues de salir del hospital era el baile de fin de curso y tal y como prometió iba a ir con Carlos. Primero porque se lo prometió y segundo fue la única persona que fue a recogerla al hospital junto con su madre.
Carla ayudó a su hija a prepararse para el baile, la peinó, la maquilló y de la nada apareció con un vestido largo rosa claro, ajustado en la zona del pecho y adornado con brillantes que hacía también de tirantes y la falda larga hasta los pies de gasa vaporosa. Alex se emocionó al verlo, era un vestido que desde niña le había encantado. Se lo había puesto cuando era niña para jugar, claro que entonces estaba bastante estropeado, y su madre lo había arreglado para ella.
Desde el coche de Carlos ya se oía la música del instituto y veían pasar a muchos compañeros suyos vestidos de gala para la ocasión.
Nada más entrar en el baile se hicieron la típica foto juntos y se fueron a la barra a pedir algo de beber. Alex estaba inquieta, aún le dolía un poco la zona operada y estaba pendiente de si veía a Alejandro. Tuvo que soportar estar con los amigos de Carlos que eran unos seres estúpidos que de lo único que hablaban era de chicas, sexo, futbol y alcohol, era normal, la fiesta acababa de empezar y ya estaban borrachos.
Alex comenzaba a hartarse de la situación en la que se encontraba. Esatab incómoda y Carlos le estaba obligando a todo, incluso a beber lo que él quisiera. Cuando este localizó a Raquel, su ex-novia, la cogió del brazo y cruzó toda la pista de baile para intentar darle celos. Ambos comenzaron a discutir y Carlos se chinchó de ella al ver que no tenía pareja, pero ella le respondió que había ido a por algo de beber. Y cual fue la sorpresa de Alex al ver aparecer al lado de ella con unas copas de ponche a Alejandro. Observó que tenía el mismo entusiasmo y la misma alegría que ella de estar allí, el chico se quedó pasmado de lo guapa que iba la muchacha y cayó en lo tonto que había sido al no decirle lo que sentía por ella en realidad, dos semanas atrás.
Carlos tiró del brazo de Alex hasta arrastrarla a la pista de baile, la chica puso cara de desesperación y durante el baile, Alejandro podía ver que la pobre chica apenas podía moverse debido al dolor que, como he dicho antes, aún le producía el costado por la operación, y también porque el chico que bailaba con ella no paraba de pisarle. Cuando ya no pudo más, le dio su copa a Raquel y se dirigió al DJ que manejaba toda la música.
De repente la música cambió, y comenzó a sonar un pequeño solo de guitarras, después un tambor y la voz de Nickelback. Pronto todas las parejas que estaban en la pista de baile se juntaron para bailar más pegados. Era la canción favorita de Alex. Carlos comenzó a pegarse a la chica intentando besarla pero ella lo evitaba tirando de él o cambiando de posición.
Alex sabía que el estúpido de su acompañante no había podido ser el que pusiera así de repente la canción, principalmente por que no sabía que esa era su canción favorita. Cuando la música se calmó un poco y sólo se oía el tímido sonido de las guitarras y la suave voz del cantante, Alex hizo esfuerzos mirando a todos lados, pero no vió a la persona esperada, hasta que oyó su voz detrás de ella. Esto hizo que se parara en seco para mirar hacía atrás, y allí estaba Alejandro, esperando a que Carlos le dejara bailar con ella.
-Lo siento, es mía esta noche.-dijo friamente éste, tirando de ella.
Alex soltó un pequeño gemido de dolor. Pero Alejandro no iba a darse por vencido. Hizo como si se fuera pero justo cuando la canción decía: “I need to hear you say...” y rompía con la calma, Alejandro cogió por el brazo a Alex, la puso enfrente suya para bailar y la besó. La chica le sonrió y le devolvió el beso.
-Gracias...-le dijo al oído.
-No hay por qué darlas, tú me salvaste la vida...-le contestó Alejandro abrazándola con fuerza.
Dos días despues de salir del hospital era el baile de fin de curso y tal y como prometió iba a ir con Carlos. Primero porque se lo prometió y segundo fue la única persona que fue a recogerla al hospital junto con su madre.
Carla ayudó a su hija a prepararse para el baile, la peinó, la maquilló y de la nada apareció con un vestido largo rosa claro, ajustado en la zona del pecho y adornado con brillantes que hacía también de tirantes y la falda larga hasta los pies de gasa vaporosa. Alex se emocionó al verlo, era un vestido que desde niña le había encantado. Se lo había puesto cuando era niña para jugar, claro que entonces estaba bastante estropeado, y su madre lo había arreglado para ella.
Desde el coche de Carlos ya se oía la música del instituto y veían pasar a muchos compañeros suyos vestidos de gala para la ocasión.
Nada más entrar en el baile se hicieron la típica foto juntos y se fueron a la barra a pedir algo de beber. Alex estaba inquieta, aún le dolía un poco la zona operada y estaba pendiente de si veía a Alejandro. Tuvo que soportar estar con los amigos de Carlos que eran unos seres estúpidos que de lo único que hablaban era de chicas, sexo, futbol y alcohol, era normal, la fiesta acababa de empezar y ya estaban borrachos.
Alex comenzaba a hartarse de la situación en la que se encontraba. Esatab incómoda y Carlos le estaba obligando a todo, incluso a beber lo que él quisiera. Cuando este localizó a Raquel, su ex-novia, la cogió del brazo y cruzó toda la pista de baile para intentar darle celos. Ambos comenzaron a discutir y Carlos se chinchó de ella al ver que no tenía pareja, pero ella le respondió que había ido a por algo de beber. Y cual fue la sorpresa de Alex al ver aparecer al lado de ella con unas copas de ponche a Alejandro. Observó que tenía el mismo entusiasmo y la misma alegría que ella de estar allí, el chico se quedó pasmado de lo guapa que iba la muchacha y cayó en lo tonto que había sido al no decirle lo que sentía por ella en realidad, dos semanas atrás.
Carlos tiró del brazo de Alex hasta arrastrarla a la pista de baile, la chica puso cara de desesperación y durante el baile, Alejandro podía ver que la pobre chica apenas podía moverse debido al dolor que, como he dicho antes, aún le producía el costado por la operación, y también porque el chico que bailaba con ella no paraba de pisarle. Cuando ya no pudo más, le dio su copa a Raquel y se dirigió al DJ que manejaba toda la música.
De repente la música cambió, y comenzó a sonar un pequeño solo de guitarras, después un tambor y la voz de Nickelback. Pronto todas las parejas que estaban en la pista de baile se juntaron para bailar más pegados. Era la canción favorita de Alex. Carlos comenzó a pegarse a la chica intentando besarla pero ella lo evitaba tirando de él o cambiando de posición.
Alex sabía que el estúpido de su acompañante no había podido ser el que pusiera así de repente la canción, principalmente por que no sabía que esa era su canción favorita. Cuando la música se calmó un poco y sólo se oía el tímido sonido de las guitarras y la suave voz del cantante, Alex hizo esfuerzos mirando a todos lados, pero no vió a la persona esperada, hasta que oyó su voz detrás de ella. Esto hizo que se parara en seco para mirar hacía atrás, y allí estaba Alejandro, esperando a que Carlos le dejara bailar con ella.
-Lo siento, es mía esta noche.-dijo friamente éste, tirando de ella.
Alex soltó un pequeño gemido de dolor. Pero Alejandro no iba a darse por vencido. Hizo como si se fuera pero justo cuando la canción decía: “I need to hear you say...” y rompía con la calma, Alejandro cogió por el brazo a Alex, la puso enfrente suya para bailar y la besó. La chica le sonrió y le devolvió el beso.
-Gracias...-le dijo al oído.
-No hay por qué darlas, tú me salvaste la vida...-le contestó Alejandro abrazándola con fuerza.
16. La Realidad del Sueño
Entró por ésta despacio y sin hacer ruido. Aquel lugar estaba lleno de lavadoras, secadoras, tendederos, planchas....Sin lugar a dudas aquella habitación era la lavandería del hotel. Y en medio de ella se encontraba la chica, sentada en una silla con las manos atadas y la cabeza agachada. No vió a nadie cerca de ella, pero una sombra apareció pronto enfrete de Alex ya que la chica empezaba a despertarse. Vio en su rostro una mueca de dolor, seguramente por el golpe que le habría dado en la cabeza y por lo apretadas que estaban las cuerdas que tenía en las muñecas.
-¿Estás cómoda Alex?
Oyó Alejandro detrás de una lavadora. La chica miró a su agresor y se quedó pasmada al ver quien era.
-¿Sorprendida? La verdad pensaba que eras un poco más lista...-Dijo el Sr. Catillo saliendo de las sombras.
-Ust...Usted... ¿Pero...pero por qué?
-Muy simple, te empezaste a meter en donde no te llamaban..
-Pero...¿Y lo de mi madre?
-¡Oh! Simplemente por que desde el día que tu padre me la presentó en una fiesta del trabajo quise que fuera mía y además así tenía una tapadera perfecta para acercarme a tí y ver lo que sabías.
Alex comenzó a mover la silla haciendo el amago de liberarse pero paró al ver cómo su agresor le apuntaba con una pistola.
-En cuanto empezaste a investigar sobre la muerte de tu padre, comencé a seguirte y a amenazarte pero mis advertencias no te bastaron ¿verdad Alex?-dijo volviendola a apuntar con la pistola.- Tuviste que ir a la policía....-Alex lo miró sorprendida y asustada.- Si niña... ¿crees que no lo sé? Eres cómo tu padre... Todo lo quería saber... Por eso, acabarás cómo él...-le advertió cargando el arma.
En ese momento Alejandro, sin que le viera, cogió un cesto de ropa y pinzas y lo tiró lejos de él y de Alex y el Sr.Castillo y dió un portazo en la puerta para distraer y hacer que el delincuente se alejara de la chica. Éste se sobresaltó, y miró para todos lados esperando que apareciera alguien.
-Vaya, vaya...parece que tenemos compañía, no te escondas...Te encontraré .
Al ver que la puerta se había cerrado de golpe se dirigió a la otra habitación dejando a la chica maniatada.
Nada más salir, Alejandro corrió a liberar a Alex. Cuando estuvo liberada ambos corrieron de nuevo a esconderse hasta que su agresor volviera de la otra habitación.
Antes de que éste cerrara la puerta con el pie y darse cuenta de que su prisionera no estaba, los dos salieron por la puerta sin que se diera cuenta, y echaron a correr por el estrecho pasillo. Pero sólo tardó un instante en darse cuenta de ese detalle, pronto salió de nuevo al pasillo y los vio correr.
-¡Te dije que no se lo dijeras a nadie!-Gritó desde la puerta mientras comenzaba a disparar.
Los disparos hicieron que tuvieran que girar y meterse en otro camino contrario a la salida. Mientras corrian Alejandro intentaba localizar con el movil el número del Oficial. De pronto los disparos cesaron y ambos pararon. Se oían los pasos acelerados del pistolero. Alejandro aprovechó para hablar con Nacho, el cual le informaba que estaban llegando. Pero eso no les servía, había un hombre armado siguiédolos, dispuesto a matarlos. Los pasos se oían cada vez más cerca, lo que hizo que volvieran otra vez a correr. Pero algo les falló, pensaban que estaban mas lejos de ellos, pero no era así.
-¡Acabarás cómo tu padre!- Gritó de nuevo mientras alzaba la pistola y disparaba.
Alejandro corría con todas sus fuerzas tirando de Alex pero el último disparo había hecho que la chica fuera cada vez más despacio. El chico miró para ver a la chica, ella se agarraba con todas sus fuerzas a su brazo, la miró a sus ojos azules, estaban llorosos, asustados y dirigió la mirada hacia su costado, estaba sangrando. Alejandro paró en seco.
Alex lo miró a los ojos, tal y como lo hacía en su sueño. Estaba asustada, tenía tanto que decirle; no quería morir, no de ese modo y menos en ese lugar; quería decirle cuanto le quería.
Alejandro vió como el hombre armado se acercaba a ellos, y para intentar salvar la vida de Alex, la cogió en brazos y corriendo se volvió a meter en el laberinto de tuberias a esconderla para que no sufriera ningún otro daño.
Decidió esconderla entre una gran pila de tuberias usadas y una pared. Corriendo cogió el móvil y llamó de nuevo a Nacho.
-¿Dónde estás chico?
-Dense prisa, la ha disparado...¿#@$%&·()%....mierda... no hay cubertura en este sitio.- maldeció Alejandro mientras colgaba.
Alejandro no podía dejarla sola, no en ese estado. No podía parar de llorar mientras intentaba taponar la herida.
-Aguanta Alex, por favor, aguanta...-le decía en susurros.-Aprietate aquí, aunque te duela, no dejes de apretar...Iré a ver dónde está.
Pero Alejandro no se dio cuenta de que el hombre al que buscaba, aquel que la había disparado, el que creía que era su director de instituto, había estado presente todo el tiempo escondido detrás de otra pila de tuberías oxidadas.
Aprovechando que el chico se alejaba, el agresor salió de su escondite para poder acabar con la vida de la chica. Se puso delante de ella y alzó la pistola y....PUM!! Algo metálico le golpeó la cabeza e hizo que la pistola se le resbalara de las manos. Castillo se dió la vuelta y vió como Alejandro soltaba una vieja tubería, de nuevo se giró para coger la pistola pero esta había desaparecido junto con Alex que se arrastraba con ella, alejándose de ellos. Iba a seguirla cuando el chico le dio unos golpecitos en el hombro que hicieron que se girase y le diera un puñetazo en toda la nariz.
Alex continuaba alejándose, necesitaban ayuda ella estaba herida y Alejandro no tardaría en estarlo pero no había cobertura, casi no podía avanzar por el dolor que tenía en el costado y no podía dejarlo solo con Castillo, así que volvió sobre sus pasos hacia los dos hombres que peleaban.
Mientras Castillo y Alejandro, no paraban de golpearse con puños y patadas. Alejandro era más rápido que él pero en las pocas peleas en las que había participado había perdido. Estaba nervioso y golpeaba a su enemigo sin saber dónde y hasta cuanto podría estar en esa situación. Finalmente Alejandro vió su fin, estaba acorralado y no podía más, Castillo se había colocado delante de él y estaba entre dos estrechas paredes, a su lado un extintor. Genial moriría sin salvar a la chica, de una paliza por un viejales y en un lugar asqueroso que olía a calzoncillos mojados, y no precisamente de agua.
<< Un momento, tengo el extintor >>, pensó al verlo. Alejandro recuperó un poco de fuerza y le propinó una patada en el estómago que provocó que su agresor se alejara. En ese minúsculo instante, y viendo que éste volvía gritándole con las manos alzadas en dirección a su cuello, cogió el extintor, y le echó espuma en toda la cara. Aprovechando la ocasión, el chico salió corriendo en busca de su compañera con el otro individuo pisándole los talones, echando (literalmente) espuma por la boca, pero Alejandro tropezó y cayó al suelo, miró hacía su derecha, pues comenzaba un nuevo pasillo y allí estaba ella, manchada entera de sangre casi sin poder moverse, estaba a punto de desmayarse, no podía más con el dolor, sin embargo le dirigió una mirada llena de cariño y dolor. No le dio tiempo a levantarse, Castillo lo cogió y lo estampó contra una de las paredes de tuberías en frente de la chica.
-Verás como muere tu novio por tu culpa y después acabare con tu vida.- le dijo Castillo a Alex con una sonrisa.
* * *
Cuando Nacho había recibido la última llamada de Alejandro se había puesto aún más nervioso, pues aún les quedaban unos quince minutos para llegar al Hotel AC.
Pero en el momento en el que la batalla final se ha detenido para este pequeño inciso, Nacho y su equipo acababan de entrar en el Hotel.
Todas las personas al ver al grupo de operaciones especiales, comenzaron a murmurar. El grupo avanzó con las placas en las manos mientras el oficial preguntaba a gritos por una chica de pelo castaño y un chico moreno que habían entrado. Las ancianas que continuaban en la cafetería levantaron las manos temblorosas. La que vestía de azul le explicó todo al oficial y con ello, el grupo se dirigió a la puerta por la que se accedía al sótano.
-Ya sabía yo que esos chicos no tramaban nada bueno...-murmuro la del sombrero rosa pastel a su amiga.
* * *
La chica ya apenas tenía fuerzas para hablar, se estaba muriendo de dolor, pero no permitiría que Alejandro muriera por su culpa y menos que él pagara las consecuencias que ella se merecía...así que alzó la pistola que aún conservaba debajo de su cuerpo apuntó y disparó.
Castillo cayó al suelo con la mano en su pierna soltando a Alejandro del cuello. El chico corrió a coger la pistola que sostenía su amiga y siguió apuntando a su perseguidor.
-Cómo se mueva, le juro que esta vez no recibirá el balazo en la pierna, se lo aseguro.-Dijo en tono amenazante Alejandro.
En ese momento sonó el portazo de la puerta de entrada a la sala. Era la policía, Alex oyó a Nacho preguntando en alto por ellos, pero ella, tiró de la camiseta del chico para captar su atención.
-A..Ale....me duele mucho... siento... siento habert...metido en todo est...-sollozaba Alex.
-Ssh... No hables...-le decía llorando Alejandro.- Te dije que presionaras tu herida, sigues igual de cabezota...-dijo sonriendo esta vez, acariciandole el pelo.
-¡ALEX!¡ALEX!-Nacho se acercaba corriendo a los chicos- ¡ que alguien llame a una ambulancia,rápido!
Las voces se iban alejando de los oídos de Alex, apenas podía distinguir los rotros de Nacho y Alejandro, se estaba desmayando, lo único que dijo antes de cerrar los ojos fue: “Nacho... avisa a mi madre...”
-¿Estás cómoda Alex?
Oyó Alejandro detrás de una lavadora. La chica miró a su agresor y se quedó pasmada al ver quien era.
-¿Sorprendida? La verdad pensaba que eras un poco más lista...-Dijo el Sr. Catillo saliendo de las sombras.
-Ust...Usted... ¿Pero...pero por qué?
-Muy simple, te empezaste a meter en donde no te llamaban..
-Pero...¿Y lo de mi madre?
-¡Oh! Simplemente por que desde el día que tu padre me la presentó en una fiesta del trabajo quise que fuera mía y además así tenía una tapadera perfecta para acercarme a tí y ver lo que sabías.
Alex comenzó a mover la silla haciendo el amago de liberarse pero paró al ver cómo su agresor le apuntaba con una pistola.
-En cuanto empezaste a investigar sobre la muerte de tu padre, comencé a seguirte y a amenazarte pero mis advertencias no te bastaron ¿verdad Alex?-dijo volviendola a apuntar con la pistola.- Tuviste que ir a la policía....-Alex lo miró sorprendida y asustada.- Si niña... ¿crees que no lo sé? Eres cómo tu padre... Todo lo quería saber... Por eso, acabarás cómo él...-le advertió cargando el arma.
En ese momento Alejandro, sin que le viera, cogió un cesto de ropa y pinzas y lo tiró lejos de él y de Alex y el Sr.Castillo y dió un portazo en la puerta para distraer y hacer que el delincuente se alejara de la chica. Éste se sobresaltó, y miró para todos lados esperando que apareciera alguien.
-Vaya, vaya...parece que tenemos compañía, no te escondas...Te encontraré .
Al ver que la puerta se había cerrado de golpe se dirigió a la otra habitación dejando a la chica maniatada.
Nada más salir, Alejandro corrió a liberar a Alex. Cuando estuvo liberada ambos corrieron de nuevo a esconderse hasta que su agresor volviera de la otra habitación.
Antes de que éste cerrara la puerta con el pie y darse cuenta de que su prisionera no estaba, los dos salieron por la puerta sin que se diera cuenta, y echaron a correr por el estrecho pasillo. Pero sólo tardó un instante en darse cuenta de ese detalle, pronto salió de nuevo al pasillo y los vio correr.
-¡Te dije que no se lo dijeras a nadie!-Gritó desde la puerta mientras comenzaba a disparar.
Los disparos hicieron que tuvieran que girar y meterse en otro camino contrario a la salida. Mientras corrian Alejandro intentaba localizar con el movil el número del Oficial. De pronto los disparos cesaron y ambos pararon. Se oían los pasos acelerados del pistolero. Alejandro aprovechó para hablar con Nacho, el cual le informaba que estaban llegando. Pero eso no les servía, había un hombre armado siguiédolos, dispuesto a matarlos. Los pasos se oían cada vez más cerca, lo que hizo que volvieran otra vez a correr. Pero algo les falló, pensaban que estaban mas lejos de ellos, pero no era así.
-¡Acabarás cómo tu padre!- Gritó de nuevo mientras alzaba la pistola y disparaba.
Alejandro corría con todas sus fuerzas tirando de Alex pero el último disparo había hecho que la chica fuera cada vez más despacio. El chico miró para ver a la chica, ella se agarraba con todas sus fuerzas a su brazo, la miró a sus ojos azules, estaban llorosos, asustados y dirigió la mirada hacia su costado, estaba sangrando. Alejandro paró en seco.
Alex lo miró a los ojos, tal y como lo hacía en su sueño. Estaba asustada, tenía tanto que decirle; no quería morir, no de ese modo y menos en ese lugar; quería decirle cuanto le quería.
Alejandro vió como el hombre armado se acercaba a ellos, y para intentar salvar la vida de Alex, la cogió en brazos y corriendo se volvió a meter en el laberinto de tuberias a esconderla para que no sufriera ningún otro daño.
Decidió esconderla entre una gran pila de tuberias usadas y una pared. Corriendo cogió el móvil y llamó de nuevo a Nacho.
-¿Dónde estás chico?
-Dense prisa, la ha disparado...¿#@$%&·()%....mierda... no hay cubertura en este sitio.- maldeció Alejandro mientras colgaba.
Alejandro no podía dejarla sola, no en ese estado. No podía parar de llorar mientras intentaba taponar la herida.
-Aguanta Alex, por favor, aguanta...-le decía en susurros.-Aprietate aquí, aunque te duela, no dejes de apretar...Iré a ver dónde está.
Pero Alejandro no se dio cuenta de que el hombre al que buscaba, aquel que la había disparado, el que creía que era su director de instituto, había estado presente todo el tiempo escondido detrás de otra pila de tuberías oxidadas.
Aprovechando que el chico se alejaba, el agresor salió de su escondite para poder acabar con la vida de la chica. Se puso delante de ella y alzó la pistola y....PUM!! Algo metálico le golpeó la cabeza e hizo que la pistola se le resbalara de las manos. Castillo se dió la vuelta y vió como Alejandro soltaba una vieja tubería, de nuevo se giró para coger la pistola pero esta había desaparecido junto con Alex que se arrastraba con ella, alejándose de ellos. Iba a seguirla cuando el chico le dio unos golpecitos en el hombro que hicieron que se girase y le diera un puñetazo en toda la nariz.
Alex continuaba alejándose, necesitaban ayuda ella estaba herida y Alejandro no tardaría en estarlo pero no había cobertura, casi no podía avanzar por el dolor que tenía en el costado y no podía dejarlo solo con Castillo, así que volvió sobre sus pasos hacia los dos hombres que peleaban.
Mientras Castillo y Alejandro, no paraban de golpearse con puños y patadas. Alejandro era más rápido que él pero en las pocas peleas en las que había participado había perdido. Estaba nervioso y golpeaba a su enemigo sin saber dónde y hasta cuanto podría estar en esa situación. Finalmente Alejandro vió su fin, estaba acorralado y no podía más, Castillo se había colocado delante de él y estaba entre dos estrechas paredes, a su lado un extintor. Genial moriría sin salvar a la chica, de una paliza por un viejales y en un lugar asqueroso que olía a calzoncillos mojados, y no precisamente de agua.
<< Un momento, tengo el extintor >>, pensó al verlo. Alejandro recuperó un poco de fuerza y le propinó una patada en el estómago que provocó que su agresor se alejara. En ese minúsculo instante, y viendo que éste volvía gritándole con las manos alzadas en dirección a su cuello, cogió el extintor, y le echó espuma en toda la cara. Aprovechando la ocasión, el chico salió corriendo en busca de su compañera con el otro individuo pisándole los talones, echando (literalmente) espuma por la boca, pero Alejandro tropezó y cayó al suelo, miró hacía su derecha, pues comenzaba un nuevo pasillo y allí estaba ella, manchada entera de sangre casi sin poder moverse, estaba a punto de desmayarse, no podía más con el dolor, sin embargo le dirigió una mirada llena de cariño y dolor. No le dio tiempo a levantarse, Castillo lo cogió y lo estampó contra una de las paredes de tuberías en frente de la chica.
-Verás como muere tu novio por tu culpa y después acabare con tu vida.- le dijo Castillo a Alex con una sonrisa.
* * *
Cuando Nacho había recibido la última llamada de Alejandro se había puesto aún más nervioso, pues aún les quedaban unos quince minutos para llegar al Hotel AC.
Pero en el momento en el que la batalla final se ha detenido para este pequeño inciso, Nacho y su equipo acababan de entrar en el Hotel.
Todas las personas al ver al grupo de operaciones especiales, comenzaron a murmurar. El grupo avanzó con las placas en las manos mientras el oficial preguntaba a gritos por una chica de pelo castaño y un chico moreno que habían entrado. Las ancianas que continuaban en la cafetería levantaron las manos temblorosas. La que vestía de azul le explicó todo al oficial y con ello, el grupo se dirigió a la puerta por la que se accedía al sótano.
-Ya sabía yo que esos chicos no tramaban nada bueno...-murmuro la del sombrero rosa pastel a su amiga.
* * *
La chica ya apenas tenía fuerzas para hablar, se estaba muriendo de dolor, pero no permitiría que Alejandro muriera por su culpa y menos que él pagara las consecuencias que ella se merecía...así que alzó la pistola que aún conservaba debajo de su cuerpo apuntó y disparó.
Castillo cayó al suelo con la mano en su pierna soltando a Alejandro del cuello. El chico corrió a coger la pistola que sostenía su amiga y siguió apuntando a su perseguidor.
-Cómo se mueva, le juro que esta vez no recibirá el balazo en la pierna, se lo aseguro.-Dijo en tono amenazante Alejandro.
En ese momento sonó el portazo de la puerta de entrada a la sala. Era la policía, Alex oyó a Nacho preguntando en alto por ellos, pero ella, tiró de la camiseta del chico para captar su atención.
-A..Ale....me duele mucho... siento... siento habert...metido en todo est...-sollozaba Alex.
-Ssh... No hables...-le decía llorando Alejandro.- Te dije que presionaras tu herida, sigues igual de cabezota...-dijo sonriendo esta vez, acariciandole el pelo.
-¡ALEX!¡ALEX!-Nacho se acercaba corriendo a los chicos- ¡ que alguien llame a una ambulancia,rápido!
Las voces se iban alejando de los oídos de Alex, apenas podía distinguir los rotros de Nacho y Alejandro, se estaba desmayando, lo único que dijo antes de cerrar los ojos fue: “Nacho... avisa a mi madre...”
15. Sin que nadie se entere
La semana siguiente empezaron los exámenes finales y tambien los preparativos para el esperado baile de fin de curso. Todo el instituto se estaba volviendo loco, unos estresados por los exámenes, desesperados por la vagueza que tenían al estudiar y otros agobiados por no encontrar pareja para el fin del curso.
Nico y Ana irian juntos, Alejandro iría con ellos pero tambien con Raquel y Alex con Carlos. Tanto Alex como Alejandro no querían ir con esas parejas al baile, pero no les quedaba más remedio.
Desde hacía días Alejandro notaba a Alex más diferente de lo habitual, cierto era que ya no salían tanto juntos, pero se lo notaba en la expresión de la cara, en sus ojos, le preguntó qué era lo que le ocurría, pero ella le dijo que no era de su incumbencia, puesto que no podía decir nada a nadie.
Efectivamente Alex estaba preocupada, necesitaba ayuda, la ayuda de Alejandro...Quería enseñarle las cartas recibidas y sobre todo la última, en la cual, la persona que se las enviaba, se citaba con ella el próximo viernes, no tenía ni lugar ni hora, esa persona la llamaría y le indicaría desde el movil donde acudir. Había descubierto que había hablado con la policía sobre el tema. Estaba asustada, tenía miedo de no ir y que algo le pasara a su madre o a sus seres queridos... y al mismo tiempo tenía miedo de que algo malo le pasara a ella. Pero ¿Cómo hacer que Alejandro se enterara de todo sin que la otra persona se diera cuenta?. Estuvo pensando durante casi toda la tarde en ello, sabía que Alejandro estaba preocupado por ella y que aun sentía algo, igual que le pasaba a Alex.
Desde la primera hora de la tarde del viernes, Alex estaba preparada, lista para que su móvil sonara y le indicara a dónde ir.
Sobre las siete, Alex nerviosa, comenzó a andar de un lado para orto enfrente de su ventana, sin darse cuenta de que su vecino, la observaba desde hacía un rato a pesar de estar con su novia.
Estaba asustada, temblaba, no se lo había contado ni a él ni a Nacho...estaba sola, se sentía sola, pero debía ser así, para asegurar la seguridad de ambos y la de su madre.
De repente todo quedó en silencio, el sonido que entraba de la calle por la ventana quedó nulo, todo se concentró en el vibrante y en la melodía del móvil sobre el escritorio, se acercó y pudo leer en la pantalla “llamda oculta”, era él, el hombre que sabía lo que había descubierto, el hombre que la había amenazado, el hombre que sabía toda la verdad acerca de su padre. Finalmente, y con el corazón en la garganta, contestó al teléfono con un ligero temblor en la voz..
-¿Diga?
-Supongo que aún estás en casa, y que estarás sola ¿No es así?-La voz sonaba grave y ronca.
Alex emitió un sonido de afirmación.
-Bien, pues escucha tres o cuatro cosillas que tienes que saber y debes cumplir, recuerda que te voy a vigilar constantemente...
* * *
Alejandro llevaba días observando a su vecina, la notaba distraída de las clases, conversaciones con los amigos; nerviosa mirando a cada segundo el móvil y preocupada, miedosa.
Esa tarde estaba distinta, a pesar de estar con Raquel, de la cual se estaba cansando, no podía dejar de mirar por la ventana para ver cómo Alex no paraba de dar vueltas por su habitación, con cara asustada. Pronto vió como se paraba mirando a algo que estaba lejos de ella y se apartó de la ventana.
Raquel no paraba de hablar de ella y sus amigas, y de su realción con Carlos. Él hacía como si la escuchara afirmando con la cabeza y diciendo “aja”. Pasaron unos minutos y sólo veía la sombra de Alex de nuevo,paseando por la habitación. Finalmente vió cómo se acercaba a la ventana hablando por el móvil, cogía unos papeles, cerraba la ventana mirándolo con cara asustadiza y se iba.
Alejandro preocupado corrió hacia la puerta de la casa de Alex, dejando a Raquel tumbada en su cama, con la palabra en la boca. Ésta le siguió y le cogió del brazo en la entrada de la casa.
-¿Qué pasa contigo?
-¿Conmigo? ¿Qué pasa contigo? Desde que empezamos a salir no has parado de cotorrear de tus amigas, tus cosas e incluso del estúpido de tu ex. Y por fín he dado cuenta de que, me has separado de la chica a la que quiero por darle celos al imbecil ese, asi que por favor vete de mi casa. Me has utilizado para darle celos a ese chico y no quiero estar con una persona que va por ahí por conveniencia.
Sin perder más tiempo salió de su casa en busca de Alex. En cuanto estuvo fuera la vió salir dirigiéndole de nuevo aquella mirada asustadiza. No necesitaba que le dijera nada, con eso, se dio cuenta de que algo grave estaba ocurriendo, por ello decidió seguirla.
* * *
Alex seguía las instrucciones recibidas por el movil al pie de la letra, había pasado ya el parque, el instituto, las antiguas oficinas de su padre y una gran urbanización. De vez en cuando miraba hacia todas partes a ver si lograba identificar al que le daba las órdenes, pero no era capaz pasaba demasiada gente, normal en la calle de las tiendas de la ciudad, a quien veía muy atrás con el rabillo del ojo era a Alejandro que disimulaba hablar por telefono mientras la seguía.
Pronto el hombre le obligó a parar en seco en la puerta del Hotel AC, la chica obedeciendo entró en el gran vestíbulo, allí la chica colgó el teléfono, después de recibir las últimas ordenes. Tenía la recepción a la derecha, unos sillones negros al otro lado junto con teléfonos de pared y al fondo una cafetería-pastelería delante de un pequeño jardín interior. Fue hacia la cafetería pero justo cuando estaba delante de unas ancianas que tomaban café con pastas, se desvió hacia su derecha en direccion a los baños, pero no era allí a dónde se dirigía, Alex entró por la puerta de “PRIVADO”.
Bajó unas escaleras que dedució que les llevaría al sótano del hotel. La luz era cada vez más tenue conforme iba bajando. Llegó a una zona llena de tuberías, calefactores y contadores de luz, avanzó por el estrecho pasillo de tuberías y de repente calló al suelo por algo que le había golpeado la cabeza.
* * *
Alejandro había visto como Alex entraba en el hotel, pero al entrar no la vió por ningún sitio. Preguntó en Recepción, a las personas que hablaban por teléfono, a las que estaban sentadas si la habían visto. Sólo le quedaba la cafetería. Las ancianas observaron al chico con mucha atención y le vieron muy preocupado, por ello le llamaron.
-¿Estás buscando a una chica de pelo castaño, largo y medio rizado?- le preguntó una de ellas de cara entrañable, que llevaba un mini sombrero color pastel que hacía juego con su bolso.
-Así es, ¿Han visto hacia dónde se ha dirigido?
-Se dirigió al baño-le señaló la otra anciana de vestido azul- Tenía la cara muy pálida y se la veía asustada.
Alejandro corrió hacia los baños de las mujeres y paró en seco en frente de la puerta al ver que una chica salía del mismo. Miró para ambos lados para asegurarse de que nadie venía, y decidido entró en el baño. No había nadie. Absolutamente nadie, miró por todos los retretes del baño pero tampoco había nadie. Cuando salió del baño, no sabía hacía dónde ir, no la había visto salir del hotel y ni en Recepcion ni en los sillones la había visto dirigirse a los ascensores para subir a las habitacines. Se apoyó en la pared sin saber qué hacer, dió un golpe a ésta y al lado suya sonó una puerta cerrandose. “PRIVADO” leyó. >>El personal tendría que tener mucho cuidado, alguien podría ent...<< ó en seco, y mirando de nuevo a todos lados, entró.
Mientras había estado siguiendo a Alex, había llamado a la policía, y al nombrar a Alex, le habían pasado con el Oficial Machado que parecía al tanto de la situación de lo que le había ocurrido a la chica. Tenía que mantenerle informado de todo, por tanto en cuanto entró por aquella puerta lo llamó de nuevo.
Enviarían una brigada al hotel dirigida por Machado.
Alejandro no podía esperar a que la policía llegara, podía pasarle algo malo a Alex mientras esperaba, si no le habia pasado ya algo.
Bajó despacio por las escaleras para no hacer ruido, recorrió la mitad del estrecho pasillo de tuberías y en el suelo vió una pulsera de plata, la que él le había regalado a Alex, la cogió y siguió avanzando hasta llegar a una segunda puerta que estaba entreabierta.
Nico y Ana irian juntos, Alejandro iría con ellos pero tambien con Raquel y Alex con Carlos. Tanto Alex como Alejandro no querían ir con esas parejas al baile, pero no les quedaba más remedio.
Desde hacía días Alejandro notaba a Alex más diferente de lo habitual, cierto era que ya no salían tanto juntos, pero se lo notaba en la expresión de la cara, en sus ojos, le preguntó qué era lo que le ocurría, pero ella le dijo que no era de su incumbencia, puesto que no podía decir nada a nadie.
Efectivamente Alex estaba preocupada, necesitaba ayuda, la ayuda de Alejandro...Quería enseñarle las cartas recibidas y sobre todo la última, en la cual, la persona que se las enviaba, se citaba con ella el próximo viernes, no tenía ni lugar ni hora, esa persona la llamaría y le indicaría desde el movil donde acudir. Había descubierto que había hablado con la policía sobre el tema. Estaba asustada, tenía miedo de no ir y que algo le pasara a su madre o a sus seres queridos... y al mismo tiempo tenía miedo de que algo malo le pasara a ella. Pero ¿Cómo hacer que Alejandro se enterara de todo sin que la otra persona se diera cuenta?. Estuvo pensando durante casi toda la tarde en ello, sabía que Alejandro estaba preocupado por ella y que aun sentía algo, igual que le pasaba a Alex.
Desde la primera hora de la tarde del viernes, Alex estaba preparada, lista para que su móvil sonara y le indicara a dónde ir.
Sobre las siete, Alex nerviosa, comenzó a andar de un lado para orto enfrente de su ventana, sin darse cuenta de que su vecino, la observaba desde hacía un rato a pesar de estar con su novia.
Estaba asustada, temblaba, no se lo había contado ni a él ni a Nacho...estaba sola, se sentía sola, pero debía ser así, para asegurar la seguridad de ambos y la de su madre.
De repente todo quedó en silencio, el sonido que entraba de la calle por la ventana quedó nulo, todo se concentró en el vibrante y en la melodía del móvil sobre el escritorio, se acercó y pudo leer en la pantalla “llamda oculta”, era él, el hombre que sabía lo que había descubierto, el hombre que la había amenazado, el hombre que sabía toda la verdad acerca de su padre. Finalmente, y con el corazón en la garganta, contestó al teléfono con un ligero temblor en la voz..
-¿Diga?
-Supongo que aún estás en casa, y que estarás sola ¿No es así?-La voz sonaba grave y ronca.
Alex emitió un sonido de afirmación.
-Bien, pues escucha tres o cuatro cosillas que tienes que saber y debes cumplir, recuerda que te voy a vigilar constantemente...
* * *
Alejandro llevaba días observando a su vecina, la notaba distraída de las clases, conversaciones con los amigos; nerviosa mirando a cada segundo el móvil y preocupada, miedosa.
Esa tarde estaba distinta, a pesar de estar con Raquel, de la cual se estaba cansando, no podía dejar de mirar por la ventana para ver cómo Alex no paraba de dar vueltas por su habitación, con cara asustada. Pronto vió como se paraba mirando a algo que estaba lejos de ella y se apartó de la ventana.
Raquel no paraba de hablar de ella y sus amigas, y de su realción con Carlos. Él hacía como si la escuchara afirmando con la cabeza y diciendo “aja”. Pasaron unos minutos y sólo veía la sombra de Alex de nuevo,paseando por la habitación. Finalmente vió cómo se acercaba a la ventana hablando por el móvil, cogía unos papeles, cerraba la ventana mirándolo con cara asustadiza y se iba.
Alejandro preocupado corrió hacia la puerta de la casa de Alex, dejando a Raquel tumbada en su cama, con la palabra en la boca. Ésta le siguió y le cogió del brazo en la entrada de la casa.
-¿Qué pasa contigo?
-¿Conmigo? ¿Qué pasa contigo? Desde que empezamos a salir no has parado de cotorrear de tus amigas, tus cosas e incluso del estúpido de tu ex. Y por fín he dado cuenta de que, me has separado de la chica a la que quiero por darle celos al imbecil ese, asi que por favor vete de mi casa. Me has utilizado para darle celos a ese chico y no quiero estar con una persona que va por ahí por conveniencia.
Sin perder más tiempo salió de su casa en busca de Alex. En cuanto estuvo fuera la vió salir dirigiéndole de nuevo aquella mirada asustadiza. No necesitaba que le dijera nada, con eso, se dio cuenta de que algo grave estaba ocurriendo, por ello decidió seguirla.
* * *
Alex seguía las instrucciones recibidas por el movil al pie de la letra, había pasado ya el parque, el instituto, las antiguas oficinas de su padre y una gran urbanización. De vez en cuando miraba hacia todas partes a ver si lograba identificar al que le daba las órdenes, pero no era capaz pasaba demasiada gente, normal en la calle de las tiendas de la ciudad, a quien veía muy atrás con el rabillo del ojo era a Alejandro que disimulaba hablar por telefono mientras la seguía.
Pronto el hombre le obligó a parar en seco en la puerta del Hotel AC, la chica obedeciendo entró en el gran vestíbulo, allí la chica colgó el teléfono, después de recibir las últimas ordenes. Tenía la recepción a la derecha, unos sillones negros al otro lado junto con teléfonos de pared y al fondo una cafetería-pastelería delante de un pequeño jardín interior. Fue hacia la cafetería pero justo cuando estaba delante de unas ancianas que tomaban café con pastas, se desvió hacia su derecha en direccion a los baños, pero no era allí a dónde se dirigía, Alex entró por la puerta de “PRIVADO”.
Bajó unas escaleras que dedució que les llevaría al sótano del hotel. La luz era cada vez más tenue conforme iba bajando. Llegó a una zona llena de tuberías, calefactores y contadores de luz, avanzó por el estrecho pasillo de tuberías y de repente calló al suelo por algo que le había golpeado la cabeza.
* * *
Alejandro había visto como Alex entraba en el hotel, pero al entrar no la vió por ningún sitio. Preguntó en Recepción, a las personas que hablaban por teléfono, a las que estaban sentadas si la habían visto. Sólo le quedaba la cafetería. Las ancianas observaron al chico con mucha atención y le vieron muy preocupado, por ello le llamaron.
-¿Estás buscando a una chica de pelo castaño, largo y medio rizado?- le preguntó una de ellas de cara entrañable, que llevaba un mini sombrero color pastel que hacía juego con su bolso.
-Así es, ¿Han visto hacia dónde se ha dirigido?
-Se dirigió al baño-le señaló la otra anciana de vestido azul- Tenía la cara muy pálida y se la veía asustada.
Alejandro corrió hacia los baños de las mujeres y paró en seco en frente de la puerta al ver que una chica salía del mismo. Miró para ambos lados para asegurarse de que nadie venía, y decidido entró en el baño. No había nadie. Absolutamente nadie, miró por todos los retretes del baño pero tampoco había nadie. Cuando salió del baño, no sabía hacía dónde ir, no la había visto salir del hotel y ni en Recepcion ni en los sillones la había visto dirigirse a los ascensores para subir a las habitacines. Se apoyó en la pared sin saber qué hacer, dió un golpe a ésta y al lado suya sonó una puerta cerrandose. “PRIVADO” leyó. >>El personal tendría que tener mucho cuidado, alguien podría ent...<< ó en seco, y mirando de nuevo a todos lados, entró.
Mientras había estado siguiendo a Alex, había llamado a la policía, y al nombrar a Alex, le habían pasado con el Oficial Machado que parecía al tanto de la situación de lo que le había ocurrido a la chica. Tenía que mantenerle informado de todo, por tanto en cuanto entró por aquella puerta lo llamó de nuevo.
Enviarían una brigada al hotel dirigida por Machado.
Alejandro no podía esperar a que la policía llegara, podía pasarle algo malo a Alex mientras esperaba, si no le habia pasado ya algo.
Bajó despacio por las escaleras para no hacer ruido, recorrió la mitad del estrecho pasillo de tuberías y en el suelo vió una pulsera de plata, la que él le había regalado a Alex, la cogió y siguió avanzando hasta llegar a una segunda puerta que estaba entreabierta.
14. El Oficial Machado
-No te creo.-Respondió Alex muy seria.
-Pero Alex, no te miento lo pone aquí- dijo señalándole la carta encontrada.
-Eso son un montón de papeles, alguien a podido inculpar a mi padre, incluso tú has podido crearlo, hoy no he sabido nada de tí en todo el día y has podido preparar todo esto.
-Pero Alex, ¡eso es absurdo! ¡He ido a la empresa y en uno de los cajones he encontrado esta carpeta! Casi me detiene la policía.
-¿Y eso es un mérito? ¿Eso es lo que estaba haciendo Raquel en tu casa, ayudarte a preparar esta farsa? Claro de otra forma no se puede explicar el por qué estaba en tu casa y el beso que os disteis. No pensé que me hicieras esto...Me has tratado como una estúpida al hacerme creer que podría averiguar por qué mi padre acabó muerto en el río, te has aprovechado de mi...Nunca debí contarte nada, o lo que es lo mismo, confiar en tí.
Esas palabras se clavaron en el corazón de Alejandro, no entendía cómo podía acusarlo de algo tan grabe y tan malo.
-Pero...-el chico intentó hablar pero Alex se puso los auriculares y un revista se tumbó en la cama y se puso a leerla.
No hizo falta que le dijera nada más, sabía perfectamente dónde estaba la puerta.
MARZO.
ABRIL
MAYO
Habían pasado dos meses de aquella discursión.
Alejandro se había esforzado por hablar con Alex pero ella no quería ni mirarlo. Sólo se veían en clase y de vez en cuando por la calle.
Alejandro, despues de muchos rumores, los confirmó viendo como su ex-novia besaba a su nuevo novio, Carlos. El deportista y un poco torpe de la clase, el cual sólo estaba con Alex por que no era capaz de estar separado de una chica ni cinco minutos y, lo acababa de dejar con Raquel, la cual hacía sus intentos por atraer a Alejandro, que no le quitaba ojo a la pareja. Sin embargo, sus frutos por fin dieron resultado y consiguió que Alejandro la invitara al baile. El cual era el principal problema de Raquel, no tener pareja.
Alejandro aceptó ir con ella para que le dejara de una vez en paz, pues sabía que ella quería estar con él unicamente para poner celoso a Carlos, y eso tambien le sevía a ella para poner celosa a Alex.
Respecto a esta última, vivía un poco confundida. No se hacía a la idea de que su madre saliera con dos personas a la vez, uno de ellos su director; la presión de saber las notas finales del curso; y la carpeta con todos aquellos nombres y cifras junto con la carta de su padre que la tenía encima de su escritorio.
Había conocido un poco más a los dos hombres.
Nacho: era un apasionado de la fotografía y la había alegrado cuando la había visto mal. Habían quedado en que algún día se hirían los dos juntos a hacer fotografías de cualquier cosas que vieran. Le inspiraba mucha confianza y le había contado muchas cosas, recuerdos con su padre, con sus amigos; sus gustos musicales y literarios e incluso sus pasiones.
El Sr.Castillo era más reservado. Simpático y la mayoría de las veces se paseaba por la habitacion de Alex en busca de algo, hasta que lo encontraba. Con él había hablado de sus gustos y tambien de sus intereses académicos. Alex siempre que lo veía andar de un lado para otro, cuando estaba en su habitación, y parecía nervioso cada vez que le preguntaba qué estaba buscando.
Durante esos dos meses que habían pasado, la joven había recibido dos cartas muy extrañas; una de ellas, estaba escrita a mano, con letras mayúsculas en la cual le advertía de que no siguiera investigando por la muerte de su padre, pues sabía lo que habían sacado de la oficina sino, le pasaría algo a su madre también; la otra eran dos fotografías, la primera de su padre y la segunda de su coche saliendo del agua el día que lo encontraron, y en la orilla del río había coches de policía y varíos agentes.
No tenía ni idea del significado de las fotos, ¿Por qué se las había enviado?. Obviamente a su madre no le dijo nada de lo que estaba pasando, sino se pondría histérica y le echaría la bronca del siglo por meterse en otros asuntos que no eran los suyos.
Sin embargo viendo las fotografías cayó en la cuenta de que aún no había ido a la policía, y en la foto el coche le había sonado la cara joven de uno de los policias que parecía ser el jefe de todos los que estaban allí, por eso se guardó la foto, cogió las llaves y se marchó a comisaría, de camino al lugar, Carlos la llamó y quedaron en encotrarse allí.
Allí le indicaron hacia donde tenía que ir para llegar al despacho del oficial que estaba buscando. Cuando llegó, encontró a una señora rechoncha, bajita, de pelo rizado y algo grisaceo, con unas gafas de media luna hablando por teléfono. Nada mas terminar, la mujer la miró cariñosamente y Alex le explicó la causa de que estuviera allí y la señora le dijo que tendría que esperar pues, el oficial había salido a resolver un asunto personal y que no tenía ni idea de cuanto iba a tardar. Mientras esperaba, Carlos apareció y se sentó con ella a esperar.
Alex estaba dispuesta a esperar lo necesario hasta que le atendieran pero Carlos por el contrario, no era tan paciente. Llevaban cerca de hora y media esperando, y no había aparecido nadie. Se hartó de esperar y sin decir nada se levantó y se fue aprovechando que Alex había ido a la máquina expendedora a coger algo para beber. Cuando ésta volvió y vió que no había nadie, fue a ver si estaba por algún lugar de la comisaria, pero antes de que se pusiera a buscarlos, la señora rechoncha que antes la había atendido, le dijo que el chico al que estaba buscando se había ido. Alex lo llama, pero tiene el movil apagado y no tiene mas remedio que quedarse sola a esperar.
Alex estaba muerta despues de la semana, había tenido examenes y tenia falta de sueño, y sin darse cuenta se había quedado dormida en la silla. Sintió que alguien le daba toquecitos en el brazo para despertarla. Cuando abrió los ojos, vió a Nacho y a la mujer rechoncha diciéndole que llevaba toda la tarde esperándole.
-Alex...Alex...despierta...-Oía a Nacho.
-¿La conoce?
-Si, es la hija de una amiga.
La chica se incorporó y acompañó a Nacho a su despacho.
-¿Tú eres el oficial?¿el comisario?-preguntó sorprendida.
-Detective oficial, a tu disposición.
Alex le puso al tanto de todo lo que había averiguado y de las cartas que había recibido, pero no entendia el por qué de las fotos. Nacho intentaría ayudarla pero ella debía mantenerse al margen de todo, y si recibía otra carta decírselo inmediatamente.
Después se fueron los dos a cenar, a modo de disculpa por parte de Nacho por haberla hecho esperar. Nacho le dijo que tuvera mucho cuidado, que dejara de investigar, y que si alguna vez las cosas se ponían feas que lo avisara cuanto antes, hablaron tambien de Marta y cómo iba su relación con ella.
-Pero Alex, no te miento lo pone aquí- dijo señalándole la carta encontrada.
-Eso son un montón de papeles, alguien a podido inculpar a mi padre, incluso tú has podido crearlo, hoy no he sabido nada de tí en todo el día y has podido preparar todo esto.
-Pero Alex, ¡eso es absurdo! ¡He ido a la empresa y en uno de los cajones he encontrado esta carpeta! Casi me detiene la policía.
-¿Y eso es un mérito? ¿Eso es lo que estaba haciendo Raquel en tu casa, ayudarte a preparar esta farsa? Claro de otra forma no se puede explicar el por qué estaba en tu casa y el beso que os disteis. No pensé que me hicieras esto...Me has tratado como una estúpida al hacerme creer que podría averiguar por qué mi padre acabó muerto en el río, te has aprovechado de mi...Nunca debí contarte nada, o lo que es lo mismo, confiar en tí.
Esas palabras se clavaron en el corazón de Alejandro, no entendía cómo podía acusarlo de algo tan grabe y tan malo.
-Pero...-el chico intentó hablar pero Alex se puso los auriculares y un revista se tumbó en la cama y se puso a leerla.
No hizo falta que le dijera nada más, sabía perfectamente dónde estaba la puerta.
MARZO.
ABRIL
MAYO
Habían pasado dos meses de aquella discursión.
Alejandro se había esforzado por hablar con Alex pero ella no quería ni mirarlo. Sólo se veían en clase y de vez en cuando por la calle.
Alejandro, despues de muchos rumores, los confirmó viendo como su ex-novia besaba a su nuevo novio, Carlos. El deportista y un poco torpe de la clase, el cual sólo estaba con Alex por que no era capaz de estar separado de una chica ni cinco minutos y, lo acababa de dejar con Raquel, la cual hacía sus intentos por atraer a Alejandro, que no le quitaba ojo a la pareja. Sin embargo, sus frutos por fin dieron resultado y consiguió que Alejandro la invitara al baile. El cual era el principal problema de Raquel, no tener pareja.
Alejandro aceptó ir con ella para que le dejara de una vez en paz, pues sabía que ella quería estar con él unicamente para poner celoso a Carlos, y eso tambien le sevía a ella para poner celosa a Alex.
Respecto a esta última, vivía un poco confundida. No se hacía a la idea de que su madre saliera con dos personas a la vez, uno de ellos su director; la presión de saber las notas finales del curso; y la carpeta con todos aquellos nombres y cifras junto con la carta de su padre que la tenía encima de su escritorio.
Había conocido un poco más a los dos hombres.
Nacho: era un apasionado de la fotografía y la había alegrado cuando la había visto mal. Habían quedado en que algún día se hirían los dos juntos a hacer fotografías de cualquier cosas que vieran. Le inspiraba mucha confianza y le había contado muchas cosas, recuerdos con su padre, con sus amigos; sus gustos musicales y literarios e incluso sus pasiones.
El Sr.Castillo era más reservado. Simpático y la mayoría de las veces se paseaba por la habitacion de Alex en busca de algo, hasta que lo encontraba. Con él había hablado de sus gustos y tambien de sus intereses académicos. Alex siempre que lo veía andar de un lado para otro, cuando estaba en su habitación, y parecía nervioso cada vez que le preguntaba qué estaba buscando.
Durante esos dos meses que habían pasado, la joven había recibido dos cartas muy extrañas; una de ellas, estaba escrita a mano, con letras mayúsculas en la cual le advertía de que no siguiera investigando por la muerte de su padre, pues sabía lo que habían sacado de la oficina sino, le pasaría algo a su madre también; la otra eran dos fotografías, la primera de su padre y la segunda de su coche saliendo del agua el día que lo encontraron, y en la orilla del río había coches de policía y varíos agentes.
No tenía ni idea del significado de las fotos, ¿Por qué se las había enviado?. Obviamente a su madre no le dijo nada de lo que estaba pasando, sino se pondría histérica y le echaría la bronca del siglo por meterse en otros asuntos que no eran los suyos.
Sin embargo viendo las fotografías cayó en la cuenta de que aún no había ido a la policía, y en la foto el coche le había sonado la cara joven de uno de los policias que parecía ser el jefe de todos los que estaban allí, por eso se guardó la foto, cogió las llaves y se marchó a comisaría, de camino al lugar, Carlos la llamó y quedaron en encotrarse allí.
Allí le indicaron hacia donde tenía que ir para llegar al despacho del oficial que estaba buscando. Cuando llegó, encontró a una señora rechoncha, bajita, de pelo rizado y algo grisaceo, con unas gafas de media luna hablando por teléfono. Nada mas terminar, la mujer la miró cariñosamente y Alex le explicó la causa de que estuviera allí y la señora le dijo que tendría que esperar pues, el oficial había salido a resolver un asunto personal y que no tenía ni idea de cuanto iba a tardar. Mientras esperaba, Carlos apareció y se sentó con ella a esperar.
Alex estaba dispuesta a esperar lo necesario hasta que le atendieran pero Carlos por el contrario, no era tan paciente. Llevaban cerca de hora y media esperando, y no había aparecido nadie. Se hartó de esperar y sin decir nada se levantó y se fue aprovechando que Alex había ido a la máquina expendedora a coger algo para beber. Cuando ésta volvió y vió que no había nadie, fue a ver si estaba por algún lugar de la comisaria, pero antes de que se pusiera a buscarlos, la señora rechoncha que antes la había atendido, le dijo que el chico al que estaba buscando se había ido. Alex lo llama, pero tiene el movil apagado y no tiene mas remedio que quedarse sola a esperar.
Alex estaba muerta despues de la semana, había tenido examenes y tenia falta de sueño, y sin darse cuenta se había quedado dormida en la silla. Sintió que alguien le daba toquecitos en el brazo para despertarla. Cuando abrió los ojos, vió a Nacho y a la mujer rechoncha diciéndole que llevaba toda la tarde esperándole.
-Alex...Alex...despierta...-Oía a Nacho.
-¿La conoce?
-Si, es la hija de una amiga.
La chica se incorporó y acompañó a Nacho a su despacho.
-¿Tú eres el oficial?¿el comisario?-preguntó sorprendida.
-Detective oficial, a tu disposición.
Alex le puso al tanto de todo lo que había averiguado y de las cartas que había recibido, pero no entendia el por qué de las fotos. Nacho intentaría ayudarla pero ella debía mantenerse al margen de todo, y si recibía otra carta decírselo inmediatamente.
Después se fueron los dos a cenar, a modo de disculpa por parte de Nacho por haberla hecho esperar. Nacho le dijo que tuvera mucho cuidado, que dejara de investigar, y que si alguna vez las cosas se ponían feas que lo avisara cuanto antes, hablaron tambien de Marta y cómo iba su relación con ella.
13. ¿La verdad de todo?
-Toc, toc ¿Estás visible?.- Preguntó mientras entraba.
Alejandro estaba dormido en la cama, tapado hasta el cuello, no quería despertarlo y se puso en el ordenador.
Poco después, Lucía entró en la habitación de su hijo para avisar a Alex que se iban al trabajo pero que volverían para cambiarse y volverse a ir a una cena de compañeros.
Después de una hora, Alejandro empezó a despertarse, Alex al verlo se acercó, se sentó en la cama y le acarició la cara con ternura. Cuando el chico pudo ver bien se le escapó una pequeña sonrisa.
-Que bien se despierta uno contigo-dijo en voz baja a causa de su recien despertar.
La chica se sonrojó y se le escapo una timida risa. Alejandro se incorporó y besó a su novia.
-Mierda...no tenía que haber hecho eso.-dijo preocupado.
-¿Por qué no?-dijo la chica extrañada.
-Porque te voy a pegar el refriado.
-¡Buah! No pasa nada, cambiaríamos los papeles.-contestó dandole otro beso.
Alex obligó a Alejandro a salir de la cama, pues llevaba todo el día durmiendo y tirado en ella y la chica pensaba que si la habitación seguía sin tener aire fresco la temperatura y el olor sería como una selva. Bajaron al salón, donde se sentaron en el sofá y se pusieron a ver una película. Cuando ésta terminó, Alex se despidió y volvió a su casa.
Nacho y Marta estaban en el salón, los saludó y se fue a su cuarto.
Al día siguiente, Alex no salió de casa, estuvo en el ordenador, estudió, leyó y escuchó música. Su madre esa noche volvía a salir, pero esta vez con el otro hombre que había conocido. De nuevo el timbre sonó en la casa, esta vez Marta estaba lista para salir y fue ella la que abrió. Alex con la curiosidad en el cuerpo salió tambien a recibirlo. Se imaginaba a cualquier hombre pero nunca pensó en que ese hombre fuera...
-Hola Marta.-dijo nada más abrir la mujer.
-¿Sr. Castillo?-exclamó la joven al ver que la cita de su madre era el jefe de estudios del su instituto.
Los dos adultos miraron con preocupación a la chica que estaba sorprendida. Después de ese pequeño trance volvió en sí.
-Quiero decir...mamá, pa..pasatelo bien con el Sr.Castillo.- dijo con dificultad.
Ambos salieron de la casa agarrados del brazo, quedando a la chica en la entrada con el asombro en el cuerpo.
Cuando Alex fue a su cuarto y se asomó por la ventana para ver si su novio estaba en su habitación vio algo que le sorprendió bastante. Raquel estaba en la habitacion de Alejandro, le estaba llevando una libreta, o eso era lo que alcanzaba a ver Alex, despues de un momento de conversación, se despidieron de una manera no muy esperada por Alex, besándose.
No sabía que hacer, era la primera vez que tenía un novio estable, ¿qué hacia? Bajaba y lo dejaba; bajaba y lo admitia todo y lo dejaba; no hacer nada. Optó por la trecera opción. ¿por qué iba Alejandro a besar a Raquel? Si era una equivocación y no lo hizo a posta se lo diría tarde o temprano, o eso esperaba.
Pasaron varias semanas y no hablaron de nada relacionado con aquel beso, y no quería decirle nada porque pensaría que estaba obsesionada con él.
Desde hacía tiempo no hablaban ni de ellos ni de la investigación de la muerte de su padre, llevaban semanas sin descubrir nada más, debido también a la falta de tiempo y Alejandro comenzó de nuevo una búsqueda por su cuenta ya que notaba a Alex un poco apagada durante los últimos días y no le había dicho nada del por qué.
Primero se dirigió a comisaría a ver si podía conseguir alguna pista o dato sobre el caso cuando ocurrió, pero no sirvió para nada, lo único que consiguió como respuesta fue que el caso se cerró el mismo año que ocurrió por estar incompleto.
Después se dirigió una vez más a la empresa y entro de nuevo en el despacho de Santiago, el padre de Alex, las cosas practicamente estaban iguales, mas papeles en el suelo, pero por lo demás casi todo igual.
Entró tambien en el despacho del jefe. La habitación era mucho más amplia; nada más entrar te encontrabas un escritorio de madera oscura y sobre él un ordenador de mesa completamente destrozado; dos sillas de metal con el respaldo de cuero negro caidas en el suelo; detrás una gran estanteria que antes seguro que habría estado repletas de libros; en el otro lado de la habitación había una mesa de madera completamente rayada y rota junto con unos sillones caidos y rajados tambien de cuero negro.
Empezó a buscar por la mesa alguna pista que devolviera un poco de optimismo a su novia. Miró por todos los cajones y vio con asombro como un cajón con cerradura había sido forzado, pero claro luego vio el aspecto de la habitación, aquel edificio habría servido o servía como refugio a los indigentes por la noche e incluso los días de calor, se decidió a abrir el cajón pensando que estaría vacío pero en lugar de eso se encontró una pequeña carpeta de color azul ya hecha polvo, descolorida. Con temor a que algo ocurriera se la guardó rápidamente debajo de la sudadera. Había encontrado algo, aun no sabía el qué pero por lo menos era algo. Después se volvió hacia la estantería para ver si encontraba algo más. Pero mientras buscaba entre los escasos libros que aún quedaban en esta, oyó el jarraspeo de una tos detrás suya. Alejandro se volvió y vió plantado delante suya a un hombre moreno de pelo riado, ojos marrones y algo más alto que él, mirándolo con los brazos cruzados.
-¿Quien es usted?
-Oficial Machado hijo...-afirmó enseñándole la placa.-¿Quien eres tu y qué haces aqui chico?
Alejandro nervioso y dudando sobre qué decir, soltó lo primero lógico que se le pasó por la cabeza.
-Pues estaba paseando por aquí, y vi el edificio abandonado con la puerta abierta y entré a curiosear.
-Ya...
-¿Y usted qué hace aquí? Acabo de ir a comisaría...¿Qué ocurre? ¿Por qué me mira así?
-Porque es extraño que acabes de venir de comisaría y estés aquí ya que cae un poco lejos de allí y porque , se acaba de reabrir un caso que tiene que ver con esta empresa.
-¿Cómo? ¿Qué a dicho?
-Mira chico...esto no te incumbe así que márchate y a casa o queda con tus amigos- dijo más nervioso que antes.
Dejó los libros que sostenía en las manos encima de la mesa y se dirigió a la salida, antes de llegar a la puerta el hombre lo cogió del brazo y le dijo: Toma mi número de teléfono por si alguna vez necesitas algo-le extendió el policía su tarjeta.
Cuando estuvo en casa, subió a su habitación y se puso en la mesa de estudio para ojear los papeles que estaban dentro de la carpeta que había encontrado.
Era una lista de nombres y cantidades numéricas tanto en euros como en kilos. Todo era muy extraño. Entre todos papeles encontró una carta que hablaba del padre de Alex. Cuando terminó de leerla se quedó inmovil, sorprendido de lo que acababa de descubrir. Sin duda era algo importante, pero tan importante como para alegrar y disgustar a Alex, la cual debía saber todo lo que ponía en aquella carta, la cual podría desvelar la verdad de todo aquel asunto.
Alejandro estaba dormido en la cama, tapado hasta el cuello, no quería despertarlo y se puso en el ordenador.
Poco después, Lucía entró en la habitación de su hijo para avisar a Alex que se iban al trabajo pero que volverían para cambiarse y volverse a ir a una cena de compañeros.
Después de una hora, Alejandro empezó a despertarse, Alex al verlo se acercó, se sentó en la cama y le acarició la cara con ternura. Cuando el chico pudo ver bien se le escapó una pequeña sonrisa.
-Que bien se despierta uno contigo-dijo en voz baja a causa de su recien despertar.
La chica se sonrojó y se le escapo una timida risa. Alejandro se incorporó y besó a su novia.
-Mierda...no tenía que haber hecho eso.-dijo preocupado.
-¿Por qué no?-dijo la chica extrañada.
-Porque te voy a pegar el refriado.
-¡Buah! No pasa nada, cambiaríamos los papeles.-contestó dandole otro beso.
Alex obligó a Alejandro a salir de la cama, pues llevaba todo el día durmiendo y tirado en ella y la chica pensaba que si la habitación seguía sin tener aire fresco la temperatura y el olor sería como una selva. Bajaron al salón, donde se sentaron en el sofá y se pusieron a ver una película. Cuando ésta terminó, Alex se despidió y volvió a su casa.
Nacho y Marta estaban en el salón, los saludó y se fue a su cuarto.
Al día siguiente, Alex no salió de casa, estuvo en el ordenador, estudió, leyó y escuchó música. Su madre esa noche volvía a salir, pero esta vez con el otro hombre que había conocido. De nuevo el timbre sonó en la casa, esta vez Marta estaba lista para salir y fue ella la que abrió. Alex con la curiosidad en el cuerpo salió tambien a recibirlo. Se imaginaba a cualquier hombre pero nunca pensó en que ese hombre fuera...
-Hola Marta.-dijo nada más abrir la mujer.
-¿Sr. Castillo?-exclamó la joven al ver que la cita de su madre era el jefe de estudios del su instituto.
Los dos adultos miraron con preocupación a la chica que estaba sorprendida. Después de ese pequeño trance volvió en sí.
-Quiero decir...mamá, pa..pasatelo bien con el Sr.Castillo.- dijo con dificultad.
Ambos salieron de la casa agarrados del brazo, quedando a la chica en la entrada con el asombro en el cuerpo.
Cuando Alex fue a su cuarto y se asomó por la ventana para ver si su novio estaba en su habitación vio algo que le sorprendió bastante. Raquel estaba en la habitacion de Alejandro, le estaba llevando una libreta, o eso era lo que alcanzaba a ver Alex, despues de un momento de conversación, se despidieron de una manera no muy esperada por Alex, besándose.
No sabía que hacer, era la primera vez que tenía un novio estable, ¿qué hacia? Bajaba y lo dejaba; bajaba y lo admitia todo y lo dejaba; no hacer nada. Optó por la trecera opción. ¿por qué iba Alejandro a besar a Raquel? Si era una equivocación y no lo hizo a posta se lo diría tarde o temprano, o eso esperaba.
Pasaron varias semanas y no hablaron de nada relacionado con aquel beso, y no quería decirle nada porque pensaría que estaba obsesionada con él.
Desde hacía tiempo no hablaban ni de ellos ni de la investigación de la muerte de su padre, llevaban semanas sin descubrir nada más, debido también a la falta de tiempo y Alejandro comenzó de nuevo una búsqueda por su cuenta ya que notaba a Alex un poco apagada durante los últimos días y no le había dicho nada del por qué.
Primero se dirigió a comisaría a ver si podía conseguir alguna pista o dato sobre el caso cuando ocurrió, pero no sirvió para nada, lo único que consiguió como respuesta fue que el caso se cerró el mismo año que ocurrió por estar incompleto.
Después se dirigió una vez más a la empresa y entro de nuevo en el despacho de Santiago, el padre de Alex, las cosas practicamente estaban iguales, mas papeles en el suelo, pero por lo demás casi todo igual.
Entró tambien en el despacho del jefe. La habitación era mucho más amplia; nada más entrar te encontrabas un escritorio de madera oscura y sobre él un ordenador de mesa completamente destrozado; dos sillas de metal con el respaldo de cuero negro caidas en el suelo; detrás una gran estanteria que antes seguro que habría estado repletas de libros; en el otro lado de la habitación había una mesa de madera completamente rayada y rota junto con unos sillones caidos y rajados tambien de cuero negro.
Empezó a buscar por la mesa alguna pista que devolviera un poco de optimismo a su novia. Miró por todos los cajones y vio con asombro como un cajón con cerradura había sido forzado, pero claro luego vio el aspecto de la habitación, aquel edificio habría servido o servía como refugio a los indigentes por la noche e incluso los días de calor, se decidió a abrir el cajón pensando que estaría vacío pero en lugar de eso se encontró una pequeña carpeta de color azul ya hecha polvo, descolorida. Con temor a que algo ocurriera se la guardó rápidamente debajo de la sudadera. Había encontrado algo, aun no sabía el qué pero por lo menos era algo. Después se volvió hacia la estantería para ver si encontraba algo más. Pero mientras buscaba entre los escasos libros que aún quedaban en esta, oyó el jarraspeo de una tos detrás suya. Alejandro se volvió y vió plantado delante suya a un hombre moreno de pelo riado, ojos marrones y algo más alto que él, mirándolo con los brazos cruzados.
-¿Quien es usted?
-Oficial Machado hijo...-afirmó enseñándole la placa.-¿Quien eres tu y qué haces aqui chico?
Alejandro nervioso y dudando sobre qué decir, soltó lo primero lógico que se le pasó por la cabeza.
-Pues estaba paseando por aquí, y vi el edificio abandonado con la puerta abierta y entré a curiosear.
-Ya...
-¿Y usted qué hace aquí? Acabo de ir a comisaría...¿Qué ocurre? ¿Por qué me mira así?
-Porque es extraño que acabes de venir de comisaría y estés aquí ya que cae un poco lejos de allí y porque , se acaba de reabrir un caso que tiene que ver con esta empresa.
-¿Cómo? ¿Qué a dicho?
-Mira chico...esto no te incumbe así que márchate y a casa o queda con tus amigos- dijo más nervioso que antes.
Dejó los libros que sostenía en las manos encima de la mesa y se dirigió a la salida, antes de llegar a la puerta el hombre lo cogió del brazo y le dijo: Toma mi número de teléfono por si alguna vez necesitas algo-le extendió el policía su tarjeta.
Cuando estuvo en casa, subió a su habitación y se puso en la mesa de estudio para ojear los papeles que estaban dentro de la carpeta que había encontrado.
Era una lista de nombres y cantidades numéricas tanto en euros como en kilos. Todo era muy extraño. Entre todos papeles encontró una carta que hablaba del padre de Alex. Cuando terminó de leerla se quedó inmovil, sorprendido de lo que acababa de descubrir. Sin duda era algo importante, pero tan importante como para alegrar y disgustar a Alex, la cual debía saber todo lo que ponía en aquella carta, la cual podría desvelar la verdad de todo aquel asunto.
12. El Edificio Abandonado
Al día siguiente, depués del examen de matemáticas, Alex se acercó a Alejandro para quedar con él depués de clase, pero antes de ir a casa se desviarían del camino.
Nada mas sonar el timbre ambos se encontraron en la taquilla de ella y salieron del instituto.
-¿ A dónde vamos?- preguntó el chico cogiendo a Alex del brazo parándola.
-A las oficinas EMECO.
-Pero, ¿eso no está abandonado?
-Exacto, por esa razón hay que ir, ya que no habrá nadie y podremos investigar y tal vez encontremos algo.- explicó Alex mientras se puso de nuevo a andar.
Alejandro aprobó la idea y rapidamente cogio el paso de su novia.
Las oficinas no estaban lejos del instituto pero si de sus casas. Pasaron las calles de compras y el parque más grande de la ciudad antes de llegar el edificio abandonado, este mostraba un aspecto poco favorecedor ahora que estaba en ruinas.
La pared blanca se había tornado mugriente y gris, los cristales de las ventanas estaban rotos, las escaleras que llevaban a la puerta principal estaban desgastadas y viejas y lo antes había sido una magistral entrada ahora solo eran unos trozos de madera esparcidos por el suelo.
Entraron en las oficinas, todo estaba en ruinas algunos muebles estaban intactos como los archivadores que sólo tenían polvo y telas de araña. El lugar estaba iluminado por las ventanas del sitio y olía bastante mal, no describiré a qué olía por que son demasiadas cosas desagradables. Encontraron el despacho y estudio de su padre, entraron en él, estaba lleno,como todo el edificio, de polvo y de papeles por el suelo. Alex recordó la habitación donde su padre trabajaba: su mesa se encontraba enfrente de la puerta, ahora llena de polvo y sobre ella un montón de papeles mal organizados; sobre ella dos flexos para poder dibujar los planos mejor, uno de ellos en el suelo,el otro roto y sin bombilla;detrás una gran estantería con gran variedad de libros; en una pared lateral un archivador y con la pared llena de dibujos que ella había hecho y algunos marcos de fotos; y en el otro un gran ventanal para recibir la luz del día mucho mejor que en otros despachos del edificio; y al lado de la puerta una planta, ya muerta, y una pequeña mesa dónde su padre colocaba su portatil y dónde ella algunas veces había dibujado cosas para su padre. Empezaron a buscar entre todos los papeles.
-Alex....¿Qué buscamos exactamente?
-Algún indicio de algo que hiciera a mi padre dimitir.
-Oye...¿En qué trabajaba tu padre?
-Era ingeniero areonaútico, dibujaba los planos de los aviones.
Alejandro se quedó mirándola asombrado y soltó un pequeño silbido en simbolo de admiración.
Sobre la mesa lo único que había eran dibujos de objetos mecánicos, planos de aviones, algunos dibujos y hojas de una cuenta bancaria. Luego pasaron al fichero, el cual algunos cajones estaban atascados pero con esfuerzo pudieron abrirlos, uno de ellos parecía que lo habían forzado y habían conseguido abrirlo haciendo palanca, y luego lo habían cerrado con rapidez quedando fuera uno de los ficheros. Lo miraron pero no faltaba ninguno de ellos y ningun papel. En ese cajón sólo había tres ficheros y todos los folios estaban numerados y no faltaba ninguno. De repente se oyó un ruído que probenía de otra habitación, ambos se sobresaltaton y se acercaron a la puerta para ver si veían a alguien, con cuidado de no hacer ruido pero en cuanto se asomaron una paloma salió de su escondite asustando a la chica y provocando que soltara un corto pero fuerte chillo, Alejandro le tapó la boca y esto hizo que se oyeran unos pasos alejándose de ellos apresuradamente, se oyó el portazo de la puerta del despacho del jefe y ambos corrieron a la puerta principal siguiendo aquellos pasos, pero cuando se asomaron la persona que había estado allí corría empujando a las pocas personas que pasaban por allí y con su maletín de cuero en una de sus manos.
Los dos jóvenes, miraron con curiosidad la puerta del jefe al cual sin saber por qué no habían buscado nada ni siquiera se había preocupado de saber algo referente a él. El silencio desapareció con el sonido del móvil de Alejandro, era su madre.
-Creo...que debemos irnos ya.
La chica asentió y salieron de aquel edificio.
Esa misma tarde los padres tenían una reunión en el colegio a las ocho de la tarde, para esa hora Alex casi había terminado de estudiar, en cuanto lo hizo, encendió su ordenador se conectó a Internet e introdujo el nombre de Fernando del Castillo jefe de las industrias EMECO en el buscador.
-Estoy buscando por un montón de páginas y todas me dicen que el tal Fernando, desapareció sin dejar rastro una vez cerrada la empresa- decía Alex por el teléfono.
-¿Nada mas?- preguntó incrédulo su vecino- Me tendré que poner yo tambien a buscar.
Ambos estuvieron hablando un buen rato sobre lo que había pasado esa mañana, los exámenes y de qué estarían hablando los padres con los profesores.
-Son las 21:00 ¿Cómo no pueden haber llegado?
En ese momento los dos oyeron en ruidillo de las llaves.
-Ja! Hablando de los Reyes de Roma....
-Por la puerta se asoman, y nunca mejor dicho. Oye tengo que dejarte tengo otra llamada e iré a ver a mis padres para cotillear. Nos vemos mañana.
Alex rápidamente cerró el Internet y se puso a escuchar música a la espera de que su madre entrara por la puerta de su cuarto.
Cuando madre e hija estaban cenando mientras veían la televisión, Marta le dijo algo que tenía que decirle desde hacía un tiempo:
-Hija....hace unas semanas conocí a un hombre muy amable y bueno fui a tomar algo con él y nos hemos hecho muy amigos y, esta noche he conocido a otro hombre y...bueno...
-Mamá, sin rodeos. ¿Quieres saber si me importa que salgas con dos hombres a la vez? No mamá, no me importa, sal con quien quieras mientras que no me cuentes muchos detalles...-le pidió mientras le daba un escalofrío.
La madre incrédula amte la contestación de su hija sonrió y siguió viendo la televisión.
Al día siguiente Alex recibió un mensaje de Alejandro que le decía que se había puesto malo y había estado toda la noche con fiebre. Las clases trascurrieron con normalidad, sin embargo, fue llamada por el director unos minutos antes de finalizar las clases:
Srta. Sanchéz... la he llamado para comunicarle que usted y el Srito. Soriano quedan libres del castigo, ya me han informado que su acompañante está enfermo asi que, comuníqueselo y a ambos en nombre de las empleadas y del colegio, muchas gracias. - Agradecióel director sonriendo.- Ya puede irse.
Alex obedeció y salió del instituto. Cuando estaba llegando a casa tropezó con otra persona, y el choque hizo que se le cayeran las cosas a ambos.
-Vaya lo siento, lo siento mucho- Se disculpó Alex al ver que al pobre hombre se le había estopeado el ramo de flores.- Iba mirando para otro lado y...
-No pasa nada, yo iba distraido buscando una calle, no soy de por aquí y no sé ni donde estoy.-Dijo el hombre recogiendo el ramo del suelo mirando a Alex por primera vez.
El hombre era alto y esbelto, de rostro atractivo y con los ojos marrones claros, su pelo era negro y rizado; llevaba unos pantalones vaqueros y una camisa azul y en el cuello imposible de ver, una cámara de fotos.
-¿Qué calle busca?-pregunto Alex mientras se agachaba a coger sus cosas.
Pues ...la Mondaríz, por lo que me han dicho la casa que busco está al lado de una tienda de antiguedades.
La chica paró de recoger y sin que el desconocido la viera, se le salieron los ojos de sorpresa <> susurró incrédula, se levantó, miró al hombre de arriba a abajo y le dijo:
-¿Ve esas escaleras?-preguntó señalándole enfrete.
-Si...
-Pues no suba por ahí, porque iría en dirección contraria. Vaya por el soportal izquierdo y en la primera calle que cruza gire a la derecha, en la esquina verá una floristería, diga un poco hacía delante y la segunda calle que sube, esa es.
-Vaya...muchas gracias.
-No hay de qué. Aunque si me permite...creo que debería comprar otro ramo de flores en la floristería....-Ambos miraron el ramo destrozado.- Unas petunias serán perfectas. -Se despidió Alex sonriendo al hombre.
Cruzó, y subió las escaleras en dirección su casa. Cuando llegó se encontró a su madre nerviosa, arreglada y aun sin pintar.
-Alex, me voy a comer con...
-¿Tu cita?
-Si...¿cómo lo has...?
-Soy adivina.-contestó mientras iba a su cuarto a dejar la mochila y se puso la ropa que se ponía para estar por casa. Al momento sonó el telefonillo, la madre corrió a abrir la puerta de abajo y volvió de nuevo al baño, gritándole a Alex que abriera la puerta de la casa.
Sonó el timbre y Alex abrió con una sonrisa. El hombre se quedó perplejo al ver de nuevo a la chica.
-Lo siento me habré equivocado.- se disculpó una vez más.
-¡No, qué va! Ahora viene mi madre, está terminando de arreglarse.-Se quedaron parados un momento.-¿Oh! Pase y sientese.-soltó de pronto la chica.
-Sabía que Marta tenía una hija pero pensaba que era más pequeña. Por cierto soy Nacho, Nacho Machado.-se presentó sevantándose del asiento.
-Soy Alex. Veo que me hizo caso y compró las flores.
-Si, aquí las traigo.-Dijo sonriendole.
Cuando Marta apareció, Nacho se levantó y la mujer quedó sorprendida por las flores que su acompañante le había llevado. Las petunias eran sus flores favoritas. Nacho miró a Alex, que puso cara de ángel.
La madre le indicó donde tenía la comida preparada, se despidieron ambos de ella y se marcharon.
Era viernes, viernes por la tarde y su novio estaba enfermo y sus dos amigos que ahora estaban saliendo, eran insoportables juntos.
Cuando terminó de comer, recogio y limpió todo y se fue a su cuarto, se asomó por la ventana para ver si Alejandro le daba señales de vida pero su persiana estaba bajada.
Antes de que sus padres volvieran a irse a trabajar, cogió unas películas, una bolsa de palomitas, las llaves y tal y como estaba vestida fue a la casa de enfrente.
Enseguida de llamar, abrió la puerta Lucía, la madre de Alejandro.
-Perfecto, le vendrá bien estar con alguien, y si eres tú mejor. Está arriba, en su cuarto. Ya te avisamos cuando nos vayamos.
Nada mas sonar el timbre ambos se encontraron en la taquilla de ella y salieron del instituto.
-¿ A dónde vamos?- preguntó el chico cogiendo a Alex del brazo parándola.
-A las oficinas EMECO.
-Pero, ¿eso no está abandonado?
-Exacto, por esa razón hay que ir, ya que no habrá nadie y podremos investigar y tal vez encontremos algo.- explicó Alex mientras se puso de nuevo a andar.
Alejandro aprobó la idea y rapidamente cogio el paso de su novia.
Las oficinas no estaban lejos del instituto pero si de sus casas. Pasaron las calles de compras y el parque más grande de la ciudad antes de llegar el edificio abandonado, este mostraba un aspecto poco favorecedor ahora que estaba en ruinas.
La pared blanca se había tornado mugriente y gris, los cristales de las ventanas estaban rotos, las escaleras que llevaban a la puerta principal estaban desgastadas y viejas y lo antes había sido una magistral entrada ahora solo eran unos trozos de madera esparcidos por el suelo.
Entraron en las oficinas, todo estaba en ruinas algunos muebles estaban intactos como los archivadores que sólo tenían polvo y telas de araña. El lugar estaba iluminado por las ventanas del sitio y olía bastante mal, no describiré a qué olía por que son demasiadas cosas desagradables. Encontraron el despacho y estudio de su padre, entraron en él, estaba lleno,como todo el edificio, de polvo y de papeles por el suelo. Alex recordó la habitación donde su padre trabajaba: su mesa se encontraba enfrente de la puerta, ahora llena de polvo y sobre ella un montón de papeles mal organizados; sobre ella dos flexos para poder dibujar los planos mejor, uno de ellos en el suelo,el otro roto y sin bombilla;detrás una gran estantería con gran variedad de libros; en una pared lateral un archivador y con la pared llena de dibujos que ella había hecho y algunos marcos de fotos; y en el otro un gran ventanal para recibir la luz del día mucho mejor que en otros despachos del edificio; y al lado de la puerta una planta, ya muerta, y una pequeña mesa dónde su padre colocaba su portatil y dónde ella algunas veces había dibujado cosas para su padre. Empezaron a buscar entre todos los papeles.
-Alex....¿Qué buscamos exactamente?
-Algún indicio de algo que hiciera a mi padre dimitir.
-Oye...¿En qué trabajaba tu padre?
-Era ingeniero areonaútico, dibujaba los planos de los aviones.
Alejandro se quedó mirándola asombrado y soltó un pequeño silbido en simbolo de admiración.
Sobre la mesa lo único que había eran dibujos de objetos mecánicos, planos de aviones, algunos dibujos y hojas de una cuenta bancaria. Luego pasaron al fichero, el cual algunos cajones estaban atascados pero con esfuerzo pudieron abrirlos, uno de ellos parecía que lo habían forzado y habían conseguido abrirlo haciendo palanca, y luego lo habían cerrado con rapidez quedando fuera uno de los ficheros. Lo miraron pero no faltaba ninguno de ellos y ningun papel. En ese cajón sólo había tres ficheros y todos los folios estaban numerados y no faltaba ninguno. De repente se oyó un ruído que probenía de otra habitación, ambos se sobresaltaton y se acercaron a la puerta para ver si veían a alguien, con cuidado de no hacer ruido pero en cuanto se asomaron una paloma salió de su escondite asustando a la chica y provocando que soltara un corto pero fuerte chillo, Alejandro le tapó la boca y esto hizo que se oyeran unos pasos alejándose de ellos apresuradamente, se oyó el portazo de la puerta del despacho del jefe y ambos corrieron a la puerta principal siguiendo aquellos pasos, pero cuando se asomaron la persona que había estado allí corría empujando a las pocas personas que pasaban por allí y con su maletín de cuero en una de sus manos.
Los dos jóvenes, miraron con curiosidad la puerta del jefe al cual sin saber por qué no habían buscado nada ni siquiera se había preocupado de saber algo referente a él. El silencio desapareció con el sonido del móvil de Alejandro, era su madre.
-Creo...que debemos irnos ya.
La chica asentió y salieron de aquel edificio.
Esa misma tarde los padres tenían una reunión en el colegio a las ocho de la tarde, para esa hora Alex casi había terminado de estudiar, en cuanto lo hizo, encendió su ordenador se conectó a Internet e introdujo el nombre de Fernando del Castillo jefe de las industrias EMECO en el buscador.
-Estoy buscando por un montón de páginas y todas me dicen que el tal Fernando, desapareció sin dejar rastro una vez cerrada la empresa- decía Alex por el teléfono.
-¿Nada mas?- preguntó incrédulo su vecino- Me tendré que poner yo tambien a buscar.
Ambos estuvieron hablando un buen rato sobre lo que había pasado esa mañana, los exámenes y de qué estarían hablando los padres con los profesores.
-Son las 21:00 ¿Cómo no pueden haber llegado?
En ese momento los dos oyeron en ruidillo de las llaves.
-Ja! Hablando de los Reyes de Roma....
-Por la puerta se asoman, y nunca mejor dicho. Oye tengo que dejarte tengo otra llamada e iré a ver a mis padres para cotillear. Nos vemos mañana.
Alex rápidamente cerró el Internet y se puso a escuchar música a la espera de que su madre entrara por la puerta de su cuarto.
Cuando madre e hija estaban cenando mientras veían la televisión, Marta le dijo algo que tenía que decirle desde hacía un tiempo:
-Hija....hace unas semanas conocí a un hombre muy amable y bueno fui a tomar algo con él y nos hemos hecho muy amigos y, esta noche he conocido a otro hombre y...bueno...
-Mamá, sin rodeos. ¿Quieres saber si me importa que salgas con dos hombres a la vez? No mamá, no me importa, sal con quien quieras mientras que no me cuentes muchos detalles...-le pidió mientras le daba un escalofrío.
La madre incrédula amte la contestación de su hija sonrió y siguió viendo la televisión.
Al día siguiente Alex recibió un mensaje de Alejandro que le decía que se había puesto malo y había estado toda la noche con fiebre. Las clases trascurrieron con normalidad, sin embargo, fue llamada por el director unos minutos antes de finalizar las clases:
Srta. Sanchéz... la he llamado para comunicarle que usted y el Srito. Soriano quedan libres del castigo, ya me han informado que su acompañante está enfermo asi que, comuníqueselo y a ambos en nombre de las empleadas y del colegio, muchas gracias. - Agradecióel director sonriendo.- Ya puede irse.
Alex obedeció y salió del instituto. Cuando estaba llegando a casa tropezó con otra persona, y el choque hizo que se le cayeran las cosas a ambos.
-Vaya lo siento, lo siento mucho- Se disculpó Alex al ver que al pobre hombre se le había estopeado el ramo de flores.- Iba mirando para otro lado y...
-No pasa nada, yo iba distraido buscando una calle, no soy de por aquí y no sé ni donde estoy.-Dijo el hombre recogiendo el ramo del suelo mirando a Alex por primera vez.
El hombre era alto y esbelto, de rostro atractivo y con los ojos marrones claros, su pelo era negro y rizado; llevaba unos pantalones vaqueros y una camisa azul y en el cuello imposible de ver, una cámara de fotos.
-¿Qué calle busca?-pregunto Alex mientras se agachaba a coger sus cosas.
Pues ...la Mondaríz, por lo que me han dicho la casa que busco está al lado de una tienda de antiguedades.
La chica paró de recoger y sin que el desconocido la viera, se le salieron los ojos de sorpresa <
-¿Ve esas escaleras?-preguntó señalándole enfrete.
-Si...
-Pues no suba por ahí, porque iría en dirección contraria. Vaya por el soportal izquierdo y en la primera calle que cruza gire a la derecha, en la esquina verá una floristería, diga un poco hacía delante y la segunda calle que sube, esa es.
-Vaya...muchas gracias.
-No hay de qué. Aunque si me permite...creo que debería comprar otro ramo de flores en la floristería....-Ambos miraron el ramo destrozado.- Unas petunias serán perfectas. -Se despidió Alex sonriendo al hombre.
Cruzó, y subió las escaleras en dirección su casa. Cuando llegó se encontró a su madre nerviosa, arreglada y aun sin pintar.
-Alex, me voy a comer con...
-¿Tu cita?
-Si...¿cómo lo has...?
-Soy adivina.-contestó mientras iba a su cuarto a dejar la mochila y se puso la ropa que se ponía para estar por casa. Al momento sonó el telefonillo, la madre corrió a abrir la puerta de abajo y volvió de nuevo al baño, gritándole a Alex que abriera la puerta de la casa.
Sonó el timbre y Alex abrió con una sonrisa. El hombre se quedó perplejo al ver de nuevo a la chica.
-Lo siento me habré equivocado.- se disculpó una vez más.
-¡No, qué va! Ahora viene mi madre, está terminando de arreglarse.-Se quedaron parados un momento.-¿Oh! Pase y sientese.-soltó de pronto la chica.
-Sabía que Marta tenía una hija pero pensaba que era más pequeña. Por cierto soy Nacho, Nacho Machado.-se presentó sevantándose del asiento.
-Soy Alex. Veo que me hizo caso y compró las flores.
-Si, aquí las traigo.-Dijo sonriendole.
Cuando Marta apareció, Nacho se levantó y la mujer quedó sorprendida por las flores que su acompañante le había llevado. Las petunias eran sus flores favoritas. Nacho miró a Alex, que puso cara de ángel.
La madre le indicó donde tenía la comida preparada, se despidieron ambos de ella y se marcharon.
Era viernes, viernes por la tarde y su novio estaba enfermo y sus dos amigos que ahora estaban saliendo, eran insoportables juntos.
Cuando terminó de comer, recogio y limpió todo y se fue a su cuarto, se asomó por la ventana para ver si Alejandro le daba señales de vida pero su persiana estaba bajada.
Antes de que sus padres volvieran a irse a trabajar, cogió unas películas, una bolsa de palomitas, las llaves y tal y como estaba vestida fue a la casa de enfrente.
Enseguida de llamar, abrió la puerta Lucía, la madre de Alejandro.
-Perfecto, le vendrá bien estar con alguien, y si eres tú mejor. Está arriba, en su cuarto. Ya te avisamos cuando nos vayamos.
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