Al momento, bajó las escaleras y cogio su bicicleta. Como nunca habia oido hablar de aquella calle, tuvo que preguntar varias veces para coger el camino correcto. Al fin llego a la calle, ahora era cuestion de ver los numeros y encrontrar el numero 15.
La calle estaba muy poco cuidada, solo habia algunas casas,las demas la mayoria estaban en ruinas, la unica parte que parecia que estaba en buenas condiciones era un territorio muy amplio que estaba amurallado de blanco y tenia como entrada una gran puerta negra, la cual estaba seguida de un caminito, rodeado de flores y arboles.. La brisa del aire hacia que las hojas de los abundantes arboles de alrededor e interior de aquel lugar se movieran Aquel lugar le daba escalofrios, pero a la vez paz. ¡Ese enorme y blanco muro le daba tranquilidad! ¿Pero en que estaba pensando? ¿Como un muro le iba a dar tranquilidad? ¿Como no iba a darsela? ¡Si era lo unico que se oia en la calle! Despues de mover la cabeza a ambos lados, se apresuro a entrar. Abrio la puerta negra, y siguio el pequeño caminito que habia. Al llegar, a la mitad de este, vio un enorme caseron, tambien del mismo color que el muro, al lado de la puerta habia un escrito: Aqui yacen los restos de Maria y Carlos Diaz Escudero(1992-2003)Sus familiares y amigos los recuerdan cada dia. "Que los angeles os guarden".
Normal que hubiera tanto silencio, ¡estaba en un cementerio!. Despues de aquel lapsus, siguio andando. Nada mas avanzar unos cuantos metros, justo en frente la vio, alli estaba Alex. De rodillas y con una rosa roja en las manos, delante de una lapida color marmol negro. Espero un buen rato, hasta que finalmente vio a la chica como se despedia dandole un beso a la rosa y dejandola encima de la lapida.
Cuando la chica estuvo, lo suficientemente lejos, Alejandro se acerco corriendo. Cuando estuvo enfrente, leyo las letras plateadas que sobresalian de la piedra de marmol: Santiago Sanchez Calderon(1965-2004)"La Inmortalidad no es vivir eternamente, sino permanecer siempre fresco en la memoria colectiva".
Su mujer Marta Alvarez y su hija Alexandra Sanchez Alvarez, lo recuerdan.
La cara de Alejandro estaba llena de asombro. Miro hacia donde se habia ido la chica, pero no la vio, sin embargo oyo como la puerta se abria. Corrio, corrio hacia ella. Queria estar con ella, haciendole compañia, consolandola o simplemente para que tuviera a alguien al lado. Cuando llego a la puerta oyo dos voces de hombres fuera del cementerio.
-¡Eh! Pero mira que tenemos aqui...-Empezo uno de ellos
-Si es una preciosa niñita...-le siguio el otro
Alex estaba decidida a evitarlos y avanzar hasta su bicicleta, la cual estaba apoyada unos metros mas adelante.
Los dos borrachos y drogadictos, siguieron siguiendola. Alejandro permanecia quieto detras de la puerta, a la espera de intervenir o no.
La chica llego al sitio donde estaba su trasporte.
-¡Eh! Mira Migue, esta chica parece que tiene prisa...
-Si....ya veo...ya veo....pero no ira a ninguna parte ¿verdad?-Dijo el otro agarrandola por el brazo
Alex de un tiron, se quito la sucia mano de su brazo.
-¡Sueltame!
-Vaya, vaya, vaya....Tenemos aqui a una valiente... Veremos si lo eres ahora preciosa.-Le dijo el mismo hombre, agarrandola aun mas fuerte del brazo con una mano, mientras que con la otra le cogio del cuello y empotro contra la pared. El otro, habia sacado su navaja y se la estaba apollando en el estomago.
-No...-susurro Alex aterrorizada.
-Ya no eres tan valiente, ¿eh? Ahora se buena chica y quedate quietecita-dijo quitandole la mano del brazo y levantadole la camiseta.
-No...-Alex lloraba.- ¡NO! ¡NO! Por favor...no...
El que sujetaba la navaja, le hacia señales para que dejara de gritar.
-¡Eh!¿Por que no os meteis conmigo?
En ese momento, los dos dorgadictos, ahora convertidos en violadores, se sobresaltaron. Dejando a la chica libre.
-Vaya...si tenemos aqui a un principito. ¿Que? ¿Crees que podras con nosotros?-dijo sacando una navaja.
-¿Ya has terminado?-Le provoco Alejandro.
Con solo esas palabras el agresor, corrio hacia Alejandro. El cual le quito la navaja despues de unos cuantos golpes, lanzandola unos metros de ellos. A partir de esto, se enzarzaron en una pelea a puños. Hasta que lo tumbo, pero se le olvido que...
-¡Eh! ¡Principe! Mira a quien tengo aqui.- El tal Migue, habia cogido a Alex y la retenia con sus brazo y con la navaja en su mano.
Alex miraba a Alejandro, nerviosa y con las lagrimas en las mejillas. Pero de repente.
-¡Ya no aguanto mas ser la prisionera!-En ese momento, Alex utilizo la tecnica aprendida en una pelicula. P.O.N.I
-¡¡¡¡¡Prexo solar.Oblicuo.Nariz.Ingle!!!!!!
En cuanto el hombre estuvo en el suelo, Alex se apresuro a coger las navajas, y dandose la vuelta para dirigirse a sus agresores, y se las puso a cada uno en la barriga.
-Y ahora que,¿eh?¿ Quién es la damisela en apuros? Quizás a vosotros no os importe perder un poquito de piel en la barriga...
-Emm...Alex- Le interrumpio Alejandro.
-Dejame un momento, o quizás os vendria mejor no tener descendencia...-amenazo bajando un poco la navaja
Alejandro espero un poco.
-Pero...Alex...
-¡Que me dejes, este es mi momento de gloria!
-Pero...es que... es importante....
-¡¿QUÉ?!-Dijo enfadada la chica sin bajar una de las navajas, girando y haciendole un corte profundo al pobre chico.
Alejandro miro incrédulo al corte propiciado por su amiga, no intencionadamente(o eso esperaba).
-Pero¿Que es lo que te pasa?
-¿Crees que lo e hecho a proposito?
-Pues no se que pensar...
-¿Estas majara o que te pasa?
Los dos "prisioneros" aprovecharon para arrebatarle las navajas de las manos. Cuando se dieron cuenta los chicos, Alex se dio la vuelta rapidamente, mientras Alejandro la echaba para atras, en afan de protegerla.
-¿Que intentabas decirme?-se apresuro a cuchichearle al chico.
-¿Ahora lo quieres saber,agresora?
-Alejandro no estamos para discutir ahora.
-Me da que no...-En ese instante se empezaron a oir sirenas a lo lejos-Pues eso... que he llamado a la policia.
Los dos atacantes se miraron incrédulos.
-La pasma, tio...Como nos cojan otra vez nos volveran a encerrar en ese centro de bichos raros....
En cuanto dijo eso los dos hombres salieron corriendo como si les persiguiera el diablo.
Los dos chicos se quedaron solos, atonitos por la escena....
-Emm...vale...-dijo en medio del silencio Alex.-Creo que deberiamos....
-Si...creo que si...
Los chicos cogieron las bicicletas, y vieron como a lo lejos cogian a sus dos agresores. Alejandro casi no podia pedalear, asi que Alex no tenia mas remedio que ir despacio, ya que, despues de todo, la habia salvado.
Entraron en casa se Alex, alli el chico se tumbó en el sofá, esperando a Alex. Pues se habia ido a cambiar, le daba asco tener esa ropa despues de que esos drogadictos la tocaran. Cuando llego, llevaba en las manos un paquete de algodón, agua oxigenada, Betadine y una gran venda enroscada.
-Vamos incorporate.
El chico obedeció. La miro durante un rato, mientras se sentaba a su lado, pero su cara cambio.
-Quitate la camiseta-Otra orden salio de su boca.
-¿Disculpa?
-Te tendré que curar,¿no? Al menos que seas capaz de hacerlo tu.
-Creo que puedo.
-Está bien, intentalo pues. Yo voy al baño a lavarme la cara, luego me curare.
EL chico se qedo solo en el salón. Se quito la camiseta y se miro su cuerpo, estaba lleno de moratones y rasguños, al igual que su cara, por no hablar de su corte en el brazo.
Cogió un algodon y le echó agua oxigenada y empezó a rozarse las heridas. El pobre, para que su amiga no lo oyera, se quejaba en bajito.
-Te oigo.-Aparecio Alex
Alejandro dio un salto y se le cayó un poco de agua oxigenada del bote. En ese momento el chico empezó a gritar, la chica asustada corrio a su lado. Él no dejaba de chillar y de moverse, ella intentaba quitarle todo el liquido con algodones, pero el chico no la dejaba, necesitaba que se tumbase y se estuviera tranquilo,algo que parecia no estar dispuesto a hacer.
Como pudo, se lo quitó. Alejandro se tranquilizo un poco. Ella lo miró a los ojos, los cuales estaban llorosos del dolor. Alex, le seco unas lagrimas que le bajaban por sus mejillas.
-¿Mejor te curo yo, o quieres seguir intentándolo?-preguntó Alex quitandole con mucha suavidad el algodón de las manos.
El chico se dejo curar, despues de curarle la barriga, la chica desinfectó el corte del brazo. Y pasó a la cara.
-¿Por qué no me dijiste lo de tu padre?-se atrevió a preguntar Alejandro.
-Por que no queria que mas personas tuvieran compasión de mi.
-Alex, eso es una tonteria.
-¡No, no lo es! No quiero que la gente me mire como la pobre chica que perdio a su padre y no sabe como murio.
-Pero, nadie tiene por qué llamarte eso, ademas, un momento,¿ no sabes como murio?
-No, ni mi madre tampoco. Lo único que se encontró en el rio fue su coche.
-Pero...
-No quiero seguir hablando del tema, ¿de acuerdo?.
Los chicos, se quedaron en silencio.
-¡Ay!-Se quejó Alejandro cuando la chica le estaba curando un rasguño de la frente.
-¿Te escuece mucho?
-Un poquito.
Alex se acercó con termnura a la cara del chico y le soplo.
-¿Mejor?
El chico asintió mientras le sonreia.
-Gracias...por...salvarme...
-No hay de que. No pienso permitir que te pase algo, si te pasara no me lo perdonaria nunca.
-¿Lo dices porque quieres que me crea que eres valiente o por que crees que me puedo defender?
Alejandro se rio un segundo y lo negó.
-¿Entonces?
-Por esto- Alejandro se acercó aun mas a Alex, quitandole de la mano el algodón. Luego, sus labios por fin tocaron los de la chica. El chico queria besarla desde hacia ya bastante tiempo. Cuando sus labios se separaron ninguno sabia como reaccionar, simplemente Alex se levantó, recogió todo y se marchó de la habitcion. Alejandro,con cuidado se volvio a poner la camiseta y se levantó del sofá. Él pensó que todo se había complicado un poco, asi que decidió irse a casa sin mas.
¿Como habia sido capaz de hacerlo?¿En qué estaria pensando?. Cuando llegó, penso que lo mejor seria un poco de reposo. La tarde había empeorado.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
8. La Casa de enfrente.
Al entrar en la casa, sintió más frío del que tenía en la calle. La casa era antigua y el unico calor procedía de una pequeña estufa enchufada en la entrada. A pesar de que la casa llevaba años desabitada, parecía recién construida. El suelo estaba nuevo al igual que las paredes, y al parecer habían puesto una red eléctrica nueva.
Alejandro la guió hasta la cocina la cual estaba un poco desordenada.
-Cómo se nota que estás solo en casa, podias limpiar un poquito,¿no? Que lo único que te falta es tener aquí tu ropa interior. ¡Ah! No, mira ahí tienes unos calzoncillos. ¡Jo! Cómo sois los tíos...
Alejandro fue corriendo a recoger su ropa interior, la guardó, y empezó a sacar la comida. Había pizzas, carne picada, pasta...Alejandro le hizo un gesto a Alex, para que eligiera.
-Elige tú, que para eso eres la invitada y ademas la que nos va hacer comer.
Alex lo miró con odio, y cogió la pasta y la carne picada junto con una de las pizzas.
Al cabo de un buen rato sobre la mesa del salón, Alejandro había puesto la mesa y Alex se acercaba a ésta, con un plato de macarrones boloñesa, en ese momento Alejandro se dio cuenta de que la pobre chica estaba temblando de frío, pues no se había cambiado de ropa después de entrar en la casa.
-Perdóname, no me había dado cuenta de que esabas tan mojada...-dijo acercándose a ella- no tengo ropa de chica, pero te prestaré algo de la mía.-En ese momento le tocó la cara.-Dios estás helada, y todo por mi culpa. Acompáñame.
Alejandro la llevó hasta su habitación, le dió una camiseta grande,larga y vieja de manga larga, bastante calentita, y la dejó sola para que se cambiara. Por fín Alex, estaba en aquella habitacion, aquella que veía desde la suya, donde veía casi todos los días a su vecino sumido en sus pensamientos escribiendo algo en una libreta.
Alex salió de la habitación y, cuando llegó al salón vio la mesa totalmente vacía, dirigió la vista hacia la chimenea, la cual estaba encendida, y vió una pequeña mesa improvisada, enfrente del ardiente y calentito fuego. Alejandro estaba terminando de colocar las cosas cuando la vió a ella, con el pelo aplastado y mas ondulado que de costumbre debido a la lluvia, pero a pesar del aspecto de su pelo, de su cara pálida por el frío y de llevar una de sus camisetas viejas la veía como la chica más guapa que había conocido en toda su vida.
A pesar de llevarse muy mal con el pobre chico, la velada estaba transcurriendo muy animada y divertida. Estuvieron hablando de muchas cosas, lo que planeaban estudiar, cotilleos sobre los otros amigos, Nico y Ana...en ese momento la cosa estaba bastante entretenida, hasta que Alejandro...
-¿Por qué te fuistes a tu habitación el día que cenamos con nuestros padres?
Alex se puso tensa y muy seria. ¿Por qué tenía que hacerle esa pregunta? ¿Por qué no se limitaba a creerse la mentira de su madre?
-¿A qué viene esa pregunta?
-Sólo por curiosidad...
-Pues mejor guardate tu curiosidad para tu estúpida libreta.
Alex se levantó bruscamente y se dirigió a la habitación de él para coger su ropa.
-¿Cómo sabes eso?-Dijo mientras la seguía
-Resulta muy divertido verte escribir en esa libreta desde mi ventana.
-¿Ahora eres detective? ¿O simplemente lo haces porque te gusto?-le aspetó mientras la paraba al salir de la casa.
-Más te gustaría a tí, guapo.
-Tienes razón, me gustaría bastante.
Alex se dió la vuelta bajo la lluvía y se quedaron los dos mirandose. En ese momento el tiempo pareció detenerse, Alejandro se acercaba a ella lentamente, hasta que la cogió de la barbilla para besarla. A Alex le entró miedo, al pensar que iba a ser otra de sus mentiras para hacerle quedar en ridículo de nuevo, asique apartó la cara, dejando que le besara la mejilla.
Después de esto se fue corriendo a su casa, quedando a Alejandro solo bajo la lluvia.
El resto de la tarde, Alex estuvo obsesionada con aquel beso. No podía quitarselo de la cabeza, en realidad, no se había parado a pensar por qué odiaba tanto a Alejandro. Se metería con ella pero, sin embargo se preocupaba tambien por como se sentía.
Por otro lado, Alejandro se ocupó de recoger la cocina, el salón y se tumbó en su cama, otra vez con la libreta, mirando de vez en cuando, a la ventana de su vecina, la cual estaba aun apagada. ¿Por qué no quería hablar de su padre?
Esa misma tarde,Alejandro fue a buscar a Alex para acudir a su castigo diario: limpiar el colegio pero nadie contestó en la casa y a la hora del castigo sólo estaba él. El chico miró la libreta donde tenían que firmar, Alex ya había estado allí, de hecho se acababa se ir según la secretaria. Sin embargo, si no estaba en el coelgio y tampoco en su casa ¿Dónde podría estar?
Al terminar a la hora siguiente, Alejandro decidió llamar a Nico, tal vez estaba con él y con Ana.
-¿Nico?
-¿Si?
-Soy Alejandro
-¡Ah!, sí, dime
-¿Está Alex contigo?
-Que vá, estamos sólo Ana y yo,¿Por qué?
Alejandro les explicó lo ocurrido, suprimiendo lo del beso, y el por qué de su llamada. Alejandro oyó cómo cuchicheaban entre ellos, hasta que finalmente.
-Vé a la calle Hernán Cortés número 15. Entra y mira a ver si está allí.
-Vale, pero...¿Qué es...?- En ese momento los dos amigos colgaron, quedándole con la palabra en la boca.
Alejandro la guió hasta la cocina la cual estaba un poco desordenada.
-Cómo se nota que estás solo en casa, podias limpiar un poquito,¿no? Que lo único que te falta es tener aquí tu ropa interior. ¡Ah! No, mira ahí tienes unos calzoncillos. ¡Jo! Cómo sois los tíos...
Alejandro fue corriendo a recoger su ropa interior, la guardó, y empezó a sacar la comida. Había pizzas, carne picada, pasta...Alejandro le hizo un gesto a Alex, para que eligiera.
-Elige tú, que para eso eres la invitada y ademas la que nos va hacer comer.
Alex lo miró con odio, y cogió la pasta y la carne picada junto con una de las pizzas.
Al cabo de un buen rato sobre la mesa del salón, Alejandro había puesto la mesa y Alex se acercaba a ésta, con un plato de macarrones boloñesa, en ese momento Alejandro se dio cuenta de que la pobre chica estaba temblando de frío, pues no se había cambiado de ropa después de entrar en la casa.
-Perdóname, no me había dado cuenta de que esabas tan mojada...-dijo acercándose a ella- no tengo ropa de chica, pero te prestaré algo de la mía.-En ese momento le tocó la cara.-Dios estás helada, y todo por mi culpa. Acompáñame.
Alejandro la llevó hasta su habitación, le dió una camiseta grande,larga y vieja de manga larga, bastante calentita, y la dejó sola para que se cambiara. Por fín Alex, estaba en aquella habitacion, aquella que veía desde la suya, donde veía casi todos los días a su vecino sumido en sus pensamientos escribiendo algo en una libreta.
Alex salió de la habitación y, cuando llegó al salón vio la mesa totalmente vacía, dirigió la vista hacia la chimenea, la cual estaba encendida, y vió una pequeña mesa improvisada, enfrente del ardiente y calentito fuego. Alejandro estaba terminando de colocar las cosas cuando la vió a ella, con el pelo aplastado y mas ondulado que de costumbre debido a la lluvia, pero a pesar del aspecto de su pelo, de su cara pálida por el frío y de llevar una de sus camisetas viejas la veía como la chica más guapa que había conocido en toda su vida.
A pesar de llevarse muy mal con el pobre chico, la velada estaba transcurriendo muy animada y divertida. Estuvieron hablando de muchas cosas, lo que planeaban estudiar, cotilleos sobre los otros amigos, Nico y Ana...en ese momento la cosa estaba bastante entretenida, hasta que Alejandro...
-¿Por qué te fuistes a tu habitación el día que cenamos con nuestros padres?
Alex se puso tensa y muy seria. ¿Por qué tenía que hacerle esa pregunta? ¿Por qué no se limitaba a creerse la mentira de su madre?
-¿A qué viene esa pregunta?
-Sólo por curiosidad...
-Pues mejor guardate tu curiosidad para tu estúpida libreta.
Alex se levantó bruscamente y se dirigió a la habitación de él para coger su ropa.
-¿Cómo sabes eso?-Dijo mientras la seguía
-Resulta muy divertido verte escribir en esa libreta desde mi ventana.
-¿Ahora eres detective? ¿O simplemente lo haces porque te gusto?-le aspetó mientras la paraba al salir de la casa.
-Más te gustaría a tí, guapo.
-Tienes razón, me gustaría bastante.
Alex se dió la vuelta bajo la lluvía y se quedaron los dos mirandose. En ese momento el tiempo pareció detenerse, Alejandro se acercaba a ella lentamente, hasta que la cogió de la barbilla para besarla. A Alex le entró miedo, al pensar que iba a ser otra de sus mentiras para hacerle quedar en ridículo de nuevo, asique apartó la cara, dejando que le besara la mejilla.
Después de esto se fue corriendo a su casa, quedando a Alejandro solo bajo la lluvia.
El resto de la tarde, Alex estuvo obsesionada con aquel beso. No podía quitarselo de la cabeza, en realidad, no se había parado a pensar por qué odiaba tanto a Alejandro. Se metería con ella pero, sin embargo se preocupaba tambien por como se sentía.
Por otro lado, Alejandro se ocupó de recoger la cocina, el salón y se tumbó en su cama, otra vez con la libreta, mirando de vez en cuando, a la ventana de su vecina, la cual estaba aun apagada. ¿Por qué no quería hablar de su padre?
Esa misma tarde,Alejandro fue a buscar a Alex para acudir a su castigo diario: limpiar el colegio pero nadie contestó en la casa y a la hora del castigo sólo estaba él. El chico miró la libreta donde tenían que firmar, Alex ya había estado allí, de hecho se acababa se ir según la secretaria. Sin embargo, si no estaba en el coelgio y tampoco en su casa ¿Dónde podría estar?
Al terminar a la hora siguiente, Alejandro decidió llamar a Nico, tal vez estaba con él y con Ana.
-¿Nico?
-¿Si?
-Soy Alejandro
-¡Ah!, sí, dime
-¿Está Alex contigo?
-Que vá, estamos sólo Ana y yo,¿Por qué?
Alejandro les explicó lo ocurrido, suprimiendo lo del beso, y el por qué de su llamada. Alejandro oyó cómo cuchicheaban entre ellos, hasta que finalmente.
-Vé a la calle Hernán Cortés número 15. Entra y mira a ver si está allí.
-Vale, pero...¿Qué es...?- En ese momento los dos amigos colgaron, quedándole con la palabra en la boca.
7. Un Día Pasado por Agua
La semana siguiente llegó cargada de nuves, pero no llovía ningun día,sin embargo estaban a noviembre y aun no había caído ni una gota en lo que llevaban de invierno, sin embargo el frío y la niebla inundaban la ciudad todas las mañanas. Durante esos días Alex y Alejandro no se hablaron, aunque se juntaran los dos con Nico y Ana, cada vez que Alejandro abría la boca para hablar, Alex le interrumpia con tal de no oír su voz. Sus dos amigos no sabían de que parte estar, porque analizaban la situacion y los dos tenían razones de hacer lo que hicieron.
El jueves de esa misma semana los padres de Alejandro y la madre de Alex le dijeron una inesperada noticia a los chicos.
-¡¿Que?!¿Cómo que te vas de viaje con los padres de Alejandro, y sin mi? ¿Por qué con ellos? ¿Y por qué no voy con vosotros?
-Pero hija,¿Qué quieres?Me han invitado, y además, Alejandro tampoco va, y no vais porque ambos teneis clase y debeis de estar en épocas de examenes.
-Pero mamá, ¿no ves que se pueden hacer esos examenes después del viaje? ¿Y no vas a dejar a tu pobre hija de 16 años sola en casa,verdad?
-Pues...Tienes razón...
<>Pensó Alex.
-Aunque...
-¿Aunque?¿Cómo que aunque? No hay ningun aunque.
-Alejandro también se queda solo, asique...En realidad no te quedas sola, si necesitas algo, lo tienes en frente, y con lo bien que os llevais, no tendreís ningun problema. Por lo tanto, voy a terminar de hacer la maleta, nos vamos por la mañana.-Sentenció su madre, llendose corriendo a su habitación.
-Genial...
La mañana siguiente amaneció con tormenta, de hecho, durante ese fin de semana estaría todo el tiempo lloviendo. Alex se despertó de mala gana, tenía que ir al colegio, su madre se iba muy alegre con sus vecinos a los cuales hacía menos de un mes que los había conocido, dejandola sola, y para colmo, tendría que soportar a su despreciable vecino al cual odiaba en esos momentos más que nunca. Se despidió de su madre y sus vecinos en el momento en que se fue ella al colegio, hubo un curce de miradas entre los dos jóvenes, pero solo fue eso, una fría, inquietante y penosa mirada.
Alejandro seguía intentando hablar con Alex, pero por mas que lo intentaba ella siempre lo evitaba o simplemente se hacía la tonta cuando hablaba con él. Hasta ese día en el colegio, Alex se acercaba con decisión hacia él, mientras este le advertía a Nico de que se apartara, ya que le iba a pegar un empujón.
-A ver señorito, escuchame bien. Nos han dejado tirados nuestros padres, pero eso no quiere decir que durante este fin de semana, vaya a ser distinto a los demás, al menos que necesites ayuda urgente, con urgente me refiero a que se te incendie la cocina o haya un asesino en casa. No me molestes para nada. El hecho de que esté sola, no significa que...
-¡Entendido jefa!-le cortó Alejandro, haciendole un saludo militar.-Pero...Tú tampoco acudas a mi si te entra un asesino en casa. Vigila tu espalda, quien sabe, alomejor alguien intenta algo contra una pobre chica sola en casa, en una noche de tormenta.-Terminó el chico, guiñandole un ojo y alejandose.
Alex se quedo en medio del pasillo parada, mirando como su vecino se alejaba. De repente la voz del director sono por todos los altavoces del colegio,quedando a todos los alumnos parados contemplando el mini altavoz atentos a lo que decía el mandamás del colegio:
-Los alumnos Alexandra y Alejandro de la clase 1º de Bachillerato B presentense en el despacho del director.
En ese momento todos dirigieron una mirada a los dos reclamados ,los cuales se miraron extrañados.
-Bien chicos, me he enterado por una fuente fiable, de que los dos habeís estado faltando durante toda la semana a vuestro trabajo domestico con el colegio. Asi que...
-Pero, es que, estamos de exámenes, y a mí no me daba tiempo a estudiar si venía.-Le interrumpió al director Alex.
-¿Y yo qué?¿He estado de vacaciones? Estoy en la misma clase. Tambien estoy de examenes.-Atacó Alejandro.
-Chicos...No empeceis otra vez. Os he traido aquí para deciros que vuestra tarea se prolongará hasta que yo os diga, y esta vez para asegurarme de que no faltais tendréis que pasaros por secretaría y firmar en el calendario, para confirmar que habeis estado aquí. ¿Entendido?
-Si señor...
Los chicos se dieron la vuelta, para dirigirse a la salida cuando el director añadió:
-Por cierto empezais el lunes.
Los chicos salieron del despacho y se dirigieron a clase de nuevo.
Las clases transcurrieron despacio, muy despacio para Alex, que aún no sabía lo que iba a comer, y ademas tendría que comprarlo nada mas salir de clase...con la que estaba callendo de agua. Después de dejar la mochila en casa, Alex se dirigió al super mercado que estaba a varios metros de su casa. Compró pasta, pizzas, empanadillas, filetes, pan...Cuando salió del establecimiento, llovía mas aún y lo unico que tenía para resguardarse de la lluvia era su sudadera gris con capucha, porque aunque hubiera cogido un paraguas, con lo cargada que iba de bolsas, no podría llevarlo. De hecho le costó la misma vida el subir la cuesta de su calle y se puso aún mas nerviosa cuando vio a Alejandro en la puerta mirándola y con un paraguas en la mano, y encima, no era capaz de sacar las llaves.
-¿Te ayudo?
-No, gracias, no necesito tu ayuda.
En ese momento sacó las llaves y al estar enganchadas, del tirón que les dio, se le calló todo: las bolsas, el bolso, las llaves...
-¡No te quedes ahí parado mirándome!
-¡Ah! ¿Que ya te puedo ayudar?- Dijo Alejandro acercándose a ayudarla.
-Estúpido...-murmuró Alex.
-Oye estas empapada y, tu comida está mas bien pasada por agua. Yo tengo comida suficiente, si quieres podemos comer juntos.
-Pero...¿Qué dices mi comida no está...?-Se quedó callada al ver como su comida s echaba a perder.-Esta bien..
-El problema es...que no tengo ni idea de cocina asique...tendrias que hacerla tú y yo te ayudaría.
Después de un breve momento pensando y de mirar la comida tirada del suelo, la chica decidió aceptar la oferta a regañadientes. ¿Qué tipo de comida tendría en su casa? No sabe por qué presenció que iba a ser una tarde llena de discusiones. Sin embargo recogio las cosas del suelo y se dirigió a casa de su vecino debajo de su paraguas.
El jueves de esa misma semana los padres de Alejandro y la madre de Alex le dijeron una inesperada noticia a los chicos.
-¡¿Que?!¿Cómo que te vas de viaje con los padres de Alejandro, y sin mi? ¿Por qué con ellos? ¿Y por qué no voy con vosotros?
-Pero hija,¿Qué quieres?Me han invitado, y además, Alejandro tampoco va, y no vais porque ambos teneis clase y debeis de estar en épocas de examenes.
-Pero mamá, ¿no ves que se pueden hacer esos examenes después del viaje? ¿Y no vas a dejar a tu pobre hija de 16 años sola en casa,verdad?
-Pues...Tienes razón...
<
-Aunque...
-¿Aunque?¿Cómo que aunque? No hay ningun aunque.
-Alejandro también se queda solo, asique...En realidad no te quedas sola, si necesitas algo, lo tienes en frente, y con lo bien que os llevais, no tendreís ningun problema. Por lo tanto, voy a terminar de hacer la maleta, nos vamos por la mañana.-Sentenció su madre, llendose corriendo a su habitación.
-Genial...
La mañana siguiente amaneció con tormenta, de hecho, durante ese fin de semana estaría todo el tiempo lloviendo. Alex se despertó de mala gana, tenía que ir al colegio, su madre se iba muy alegre con sus vecinos a los cuales hacía menos de un mes que los había conocido, dejandola sola, y para colmo, tendría que soportar a su despreciable vecino al cual odiaba en esos momentos más que nunca. Se despidió de su madre y sus vecinos en el momento en que se fue ella al colegio, hubo un curce de miradas entre los dos jóvenes, pero solo fue eso, una fría, inquietante y penosa mirada.
Alejandro seguía intentando hablar con Alex, pero por mas que lo intentaba ella siempre lo evitaba o simplemente se hacía la tonta cuando hablaba con él. Hasta ese día en el colegio, Alex se acercaba con decisión hacia él, mientras este le advertía a Nico de que se apartara, ya que le iba a pegar un empujón.
-A ver señorito, escuchame bien. Nos han dejado tirados nuestros padres, pero eso no quiere decir que durante este fin de semana, vaya a ser distinto a los demás, al menos que necesites ayuda urgente, con urgente me refiero a que se te incendie la cocina o haya un asesino en casa. No me molestes para nada. El hecho de que esté sola, no significa que...
-¡Entendido jefa!-le cortó Alejandro, haciendole un saludo militar.-Pero...Tú tampoco acudas a mi si te entra un asesino en casa. Vigila tu espalda, quien sabe, alomejor alguien intenta algo contra una pobre chica sola en casa, en una noche de tormenta.-Terminó el chico, guiñandole un ojo y alejandose.
Alex se quedo en medio del pasillo parada, mirando como su vecino se alejaba. De repente la voz del director sono por todos los altavoces del colegio,quedando a todos los alumnos parados contemplando el mini altavoz atentos a lo que decía el mandamás del colegio:
-Los alumnos Alexandra y Alejandro de la clase 1º de Bachillerato B presentense en el despacho del director.
En ese momento todos dirigieron una mirada a los dos reclamados ,los cuales se miraron extrañados.
-Bien chicos, me he enterado por una fuente fiable, de que los dos habeís estado faltando durante toda la semana a vuestro trabajo domestico con el colegio. Asi que...
-Pero, es que, estamos de exámenes, y a mí no me daba tiempo a estudiar si venía.-Le interrumpió al director Alex.
-¿Y yo qué?¿He estado de vacaciones? Estoy en la misma clase. Tambien estoy de examenes.-Atacó Alejandro.
-Chicos...No empeceis otra vez. Os he traido aquí para deciros que vuestra tarea se prolongará hasta que yo os diga, y esta vez para asegurarme de que no faltais tendréis que pasaros por secretaría y firmar en el calendario, para confirmar que habeis estado aquí. ¿Entendido?
-Si señor...
Los chicos se dieron la vuelta, para dirigirse a la salida cuando el director añadió:
-Por cierto empezais el lunes.
Los chicos salieron del despacho y se dirigieron a clase de nuevo.
Las clases transcurrieron despacio, muy despacio para Alex, que aún no sabía lo que iba a comer, y ademas tendría que comprarlo nada mas salir de clase...con la que estaba callendo de agua. Después de dejar la mochila en casa, Alex se dirigió al super mercado que estaba a varios metros de su casa. Compró pasta, pizzas, empanadillas, filetes, pan...Cuando salió del establecimiento, llovía mas aún y lo unico que tenía para resguardarse de la lluvia era su sudadera gris con capucha, porque aunque hubiera cogido un paraguas, con lo cargada que iba de bolsas, no podría llevarlo. De hecho le costó la misma vida el subir la cuesta de su calle y se puso aún mas nerviosa cuando vio a Alejandro en la puerta mirándola y con un paraguas en la mano, y encima, no era capaz de sacar las llaves.
-¿Te ayudo?
-No, gracias, no necesito tu ayuda.
En ese momento sacó las llaves y al estar enganchadas, del tirón que les dio, se le calló todo: las bolsas, el bolso, las llaves...
-¡No te quedes ahí parado mirándome!
-¡Ah! ¿Que ya te puedo ayudar?- Dijo Alejandro acercándose a ayudarla.
-Estúpido...-murmuró Alex.
-Oye estas empapada y, tu comida está mas bien pasada por agua. Yo tengo comida suficiente, si quieres podemos comer juntos.
-Pero...¿Qué dices mi comida no está...?-Se quedó callada al ver como su comida s echaba a perder.-Esta bien..
-El problema es...que no tengo ni idea de cocina asique...tendrias que hacerla tú y yo te ayudaría.
Después de un breve momento pensando y de mirar la comida tirada del suelo, la chica decidió aceptar la oferta a regañadientes. ¿Qué tipo de comida tendría en su casa? No sabe por qué presenció que iba a ser una tarde llena de discusiones. Sin embargo recogio las cosas del suelo y se dirigió a casa de su vecino debajo de su paraguas.
sábado, 5 de septiembre de 2009
6. Tarde de cine.
Cuando Ana y Nico entraron en la habitación de Alex, su amiga se percató de la ausente pero visible presencia de Alejandro al otro lado de la ventana. Lo miró con cierta pena al ver que el pobre no era capaz ni con su calculadora de hacer bien el problema que le habían planteado.
-¿Por qué no le dices que venga? El pobre no se entera y a lo mejor con Nico...
-Sí, díselo. Es un chaval muy agradable y te ríes con él-Objetó el chico.
-Pues a mí no me hace mi pizca de gracia….
-Vamos Alex, lo que pasó el otro día con él, fue un accidente y ten en cuenta que tu fuiste la que empezó…-Siguió su amigo.
-En eso tiene algo de razón…-Añadió Ana
-Pero…pero…¡Oh! Vale…-accedió Alex.- Pero al cine no viene con nosotros.
* * *
Se encontraban en el coche de la madre de Alex, e iban escuchando la canción favorita de la chica, Far Away de Nickelback. Le encantaba esa canción desde que la había escuchado. Siempre le venía a la memoria una historia de amor de alguna película que la dividía en partes y la ponía de fondo como si fuera la Banda Sonora. A sus amigos y a su madre también le gustaba esa canción puesto que les recordaba a alguna historia que habían vivido. Sin embargo, a Alejandro no le recordaba a nada, nunca había tenido una relación seria con alguien y le parecía una canción bonita pero, eso simplemente le parecía una canción mas de otras muchas.
Cuando bajaron del coche, la madre se alejó despidiéndose de todos. Discutían sobre qué película ver, Alex y Ana querían ver la nueva comedia amorosa que se había estrenado; Nico, una de acción y Alejandro, una de miedo. A todos les daba igual ir a la de miedo, a todos excepto a Alex, las odiaba, lo pasaba muy mal, no sabía por qué, sólo era una película, pero lo pasaba muy mal.
-Vamos hombre, pero si es una película, además tiene pinta de no ser muy de miedo, solo de sustos.
-La única película que he visto de miedo ha sido los Otros y, por que era un thriller.
-Pues seguro que esta lo es también.
-¡Qué no! Que no quiero pasarlo mal.
-Vamos, pero si seguro que estás exagerando para no ir a ver esa y nos entremos en la que vosotras queréis. Eres una exagerada, verás cuando llegas y empieza no te da miedo, lo haces para llamar la atención.
-¿Para llamar la atención?¿Crees que bromearía con mis propios miedos?
-No, por eso, creo q lo estas haciendo,voy a comprar las entradas.
Nico y Ana se lo iban a impedir, pues su amiga no mentía pero cuando fueron a decírselo era demasiado tarde, ya estaban las entradas saliendo de la ventanilla. Los dos amigos miraron a su amiga, que tenía cara de asustada y necesitaba ayuda para reaccionar. Ella no quería entrar en esa película, no quería. Deseaba darle un guantazo al chico, pero no podía moverse, no quería entrar en la sala, no quería. Pero sintió como gracias al chico que odiaba, entraba en la sala sin darse ni cuenta, con unas palomitas y bebida en las manos.
La película empezó, iba sobre como una chica encontraba unas fotos borrosas y que se movían, como si fueran fantasmas e iban matando a la gente que odiaba o se interponían en su camino saliendo de las fotos, y de cómo todos y cada uno de los fantasmas la intentaban matar de muchas formas.
La pobre Alex lo estaba pasando fatal, intentaba irse de la sala, pero Alejandro, la sujetaba para que no se fuera, pues creía que seguía con la broma. Los fantasmas seguían matando sin piedad de la forma mas terrible posible y estos daban muchísimo miedo, Alex por mas que cerraba los ojos, los veía en su cabeza. Sus dos amigos intentaba convencer a Alejandro para que la dejara salir, pero este estaba tan concentrado en la película que sin mirar a Alex les decía que esta seguía mintiendo.
Al terminar la película, Alex se levantó y salió la primera de la sala, sofocando y temblando. ¿Por qué? ¿Por qué le había echo sufrir tanto? ¿Por qué pensar que era una broma? Si por un momento se hubiera parado a pensar en ella… no habrían entrado en aquella película. No podía dejar de temblar y evitar que las lágrimas le salieran. ¿Por qué? ¿Por qué lo había hecho?. No dejaba de pensar en ello. ¿Por qué no paró durante un minuto de mirar la pantalla de cine y dirigir su mirada a ella?¿Por qué…?.
Aparecieron corriendo Nico y Ana, y la fueron a consolar. Ellos soportaban bien las películas de miedo pero ella no…les daba pánico. Creía que todo lo que pasaba en esas películas pudiera pasar en la vida real. No sabían el por qué de aquel pensamiento, pero era lo que ella pensaba y debían de respetarlo, era su amiga.
Alejandro apareció detrás de un pequeño grupo.
-¡Dios mío! ¡¡Que peliculon!! Ha estado increíble, ¿no te parece?-preguntó Alejandro a Nico.
-Bueno...-empezó el chico.
-¿Ves como no era para tanto?-Lo cortó Alejandro volviendose a Alex.
En ese momento la chica con las lágrimas en las mejillas, le dio una bofetada.
-Eres un idiota ¿lo sabias?
Todo el mundo a su alrededor se paro durante un momento para ver lo que pasaba. Alejandro se puso rojo como un tomate y estrañado.
-Pero, ¿Por qué?
-Porque ni siquiera te paraste a pensar que tal vez no queria entrar porque no me gustan esas películas, o nose, porque te lo dije mas de diez veces antes de entrar.
-Lo...lo siento...no me pare a pensarlo...creía que te estabas haciendo la...dura para que entrasemos en otra película...
-Pues haberlo pensado antes, y haberme creído.
Alex salió empujando a todas las personas que estaban a su alrededor, quedando con toda aquella gente murmurando tras ella a Alejandro.
Esa fue la última vez que se volvieron a ver...
¡¡¡Que noooo!!!
-¿Por qué no le dices que venga? El pobre no se entera y a lo mejor con Nico...
-Sí, díselo. Es un chaval muy agradable y te ríes con él-Objetó el chico.
-Pues a mí no me hace mi pizca de gracia….
-Vamos Alex, lo que pasó el otro día con él, fue un accidente y ten en cuenta que tu fuiste la que empezó…-Siguió su amigo.
-En eso tiene algo de razón…-Añadió Ana
-Pero…pero…¡Oh! Vale…-accedió Alex.- Pero al cine no viene con nosotros.
* * *
Se encontraban en el coche de la madre de Alex, e iban escuchando la canción favorita de la chica, Far Away de Nickelback. Le encantaba esa canción desde que la había escuchado. Siempre le venía a la memoria una historia de amor de alguna película que la dividía en partes y la ponía de fondo como si fuera la Banda Sonora. A sus amigos y a su madre también le gustaba esa canción puesto que les recordaba a alguna historia que habían vivido. Sin embargo, a Alejandro no le recordaba a nada, nunca había tenido una relación seria con alguien y le parecía una canción bonita pero, eso simplemente le parecía una canción mas de otras muchas.
Cuando bajaron del coche, la madre se alejó despidiéndose de todos. Discutían sobre qué película ver, Alex y Ana querían ver la nueva comedia amorosa que se había estrenado; Nico, una de acción y Alejandro, una de miedo. A todos les daba igual ir a la de miedo, a todos excepto a Alex, las odiaba, lo pasaba muy mal, no sabía por qué, sólo era una película, pero lo pasaba muy mal.
-Vamos hombre, pero si es una película, además tiene pinta de no ser muy de miedo, solo de sustos.
-La única película que he visto de miedo ha sido los Otros y, por que era un thriller.
-Pues seguro que esta lo es también.
-¡Qué no! Que no quiero pasarlo mal.
-Vamos, pero si seguro que estás exagerando para no ir a ver esa y nos entremos en la que vosotras queréis. Eres una exagerada, verás cuando llegas y empieza no te da miedo, lo haces para llamar la atención.
-¿Para llamar la atención?¿Crees que bromearía con mis propios miedos?
-No, por eso, creo q lo estas haciendo,voy a comprar las entradas.
Nico y Ana se lo iban a impedir, pues su amiga no mentía pero cuando fueron a decírselo era demasiado tarde, ya estaban las entradas saliendo de la ventanilla. Los dos amigos miraron a su amiga, que tenía cara de asustada y necesitaba ayuda para reaccionar. Ella no quería entrar en esa película, no quería. Deseaba darle un guantazo al chico, pero no podía moverse, no quería entrar en la sala, no quería. Pero sintió como gracias al chico que odiaba, entraba en la sala sin darse ni cuenta, con unas palomitas y bebida en las manos.
La película empezó, iba sobre como una chica encontraba unas fotos borrosas y que se movían, como si fueran fantasmas e iban matando a la gente que odiaba o se interponían en su camino saliendo de las fotos, y de cómo todos y cada uno de los fantasmas la intentaban matar de muchas formas.
La pobre Alex lo estaba pasando fatal, intentaba irse de la sala, pero Alejandro, la sujetaba para que no se fuera, pues creía que seguía con la broma. Los fantasmas seguían matando sin piedad de la forma mas terrible posible y estos daban muchísimo miedo, Alex por mas que cerraba los ojos, los veía en su cabeza. Sus dos amigos intentaba convencer a Alejandro para que la dejara salir, pero este estaba tan concentrado en la película que sin mirar a Alex les decía que esta seguía mintiendo.
Al terminar la película, Alex se levantó y salió la primera de la sala, sofocando y temblando. ¿Por qué? ¿Por qué le había echo sufrir tanto? ¿Por qué pensar que era una broma? Si por un momento se hubiera parado a pensar en ella… no habrían entrado en aquella película. No podía dejar de temblar y evitar que las lágrimas le salieran. ¿Por qué? ¿Por qué lo había hecho?. No dejaba de pensar en ello. ¿Por qué no paró durante un minuto de mirar la pantalla de cine y dirigir su mirada a ella?¿Por qué…?.
Aparecieron corriendo Nico y Ana, y la fueron a consolar. Ellos soportaban bien las películas de miedo pero ella no…les daba pánico. Creía que todo lo que pasaba en esas películas pudiera pasar en la vida real. No sabían el por qué de aquel pensamiento, pero era lo que ella pensaba y debían de respetarlo, era su amiga.
Alejandro apareció detrás de un pequeño grupo.
-¡Dios mío! ¡¡Que peliculon!! Ha estado increíble, ¿no te parece?-preguntó Alejandro a Nico.
-Bueno...-empezó el chico.
-¿Ves como no era para tanto?-Lo cortó Alejandro volviendose a Alex.
En ese momento la chica con las lágrimas en las mejillas, le dio una bofetada.
-Eres un idiota ¿lo sabias?
Todo el mundo a su alrededor se paro durante un momento para ver lo que pasaba. Alejandro se puso rojo como un tomate y estrañado.
-Pero, ¿Por qué?
-Porque ni siquiera te paraste a pensar que tal vez no queria entrar porque no me gustan esas películas, o nose, porque te lo dije mas de diez veces antes de entrar.
-Lo...lo siento...no me pare a pensarlo...creía que te estabas haciendo la...dura para que entrasemos en otra película...
-Pues haberlo pensado antes, y haberme creído.
Alex salió empujando a todas las personas que estaban a su alrededor, quedando con toda aquella gente murmurando tras ella a Alejandro.
Esa fue la última vez que se volvieron a ver...
¡¡¡Que noooo!!!
5. El perdón de una hija.
El resto de la cena Alex estuvo encerrada en su habitación, escuchando música, leyendo y jugando un poco a su PSP. Mientras Alejandro y sus padres insistieron en ayudar a su madre a recoger todo, después se dirigieron a la entrada y se despidieron de ella.
Alex, que sabía lo que iba a pasar en unos segundos empezó a contar:
-Tres…dos…uno…ya.
En ese momento la puerta fue golpeada.
-Mamá no quiero hablar contigo.
-Pero hija…
-¡Qué no!
La madre se hizo la sorda con esas palabras y entró en la habitación.
Alejandro que, acababa de llegar a casa, vio por la ventana de su cuarto, que justamente daba al cuarto de Alex y observó como madre e hija discutían, probablemente del por qué de aquella ausencia en la cena.
-Mamá desde que papá murió, cada vez que preguntan por él, mientes poniendo cualquier excusa.
-Eso no es del todo cierto.
-¿Cómo que no? Desde su muerte, has dicho: que murió cuando era chica, se fue cuando nací, no sabes quien es, que está de viaje en el extranjero y ahora que cuando tenía siete años os separasteis. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Qué trabaja en China y nos envía los regalos de Navidad y cumpleaños por correo?
-Pero, compréndelo…lo hago para protegerte…
-¿Qué quieres que comprenda? ¿Que no quieres admitir que papá murió hace ya un año y tu sabes el por qué de ello? La que debería estar confusa aquí soy yo. Y ¿protegerme de qué? ¿De los comentarios de la gente, a quienes les doy pena por el hecho de que mi padre, supuestamente nunca está en casa? -Alex empezó a llorar- Por lo menos he sido capaz de admitir y superar durante este año que ha pasado que mi padre está muerto y que por mucho que lo eche de menos y lo recuerde todo el día no volverá nunca.- Alex bajó la cabeza a sus rodillas para que su madre no la viera llorar. Sin embargo, ella la cogió y le puso la cabeza sobre su hombro rodeándola con sus brazos y lloró con ella. Sin embargo, ella la cogió y le puso la cabeza sobre su hombro rodeándola con sus brazos, susurrándole al oído un <>, mientras esta la abrazaba con fuerza.
Alejandro, observaba la escena, con emoción, felicidad y desconcierto del por qué de aquella pelea y ausencia en la cena, del por qué su vecina al ver la foto de su padre puso una cara llena de pena e inconsciencia sobre algo que le había ocurrido al cabeza de esa familia.
Pasaron unas semanas, y Alejandro había cogido algo de confianza con algunos chicos de la clase en especial con Nico. A pesar de llevar dos semanas en aquel colegio, Alex se fijó que Alejandro no salía aún por las tardes y lo observaba desde su ventana cada viernes leyendo, jugando al ordenador, hacer deberes, estudiar…y el sábado la misma rutina. Sus ojos reflejaban tristeza, porque a pesar de estar ocupado, veía como tumbado en la cama, sus ojos se sumergía en un mundo que para él era el mejor de todos y de vez en cuando fruncía el ceño y escribía algo en una libreta que mantenía al lado.
Eso mismo era lo que hacía esa tarde de sábado, mientras ella, se arreglaba un poco, pues sus amigos iban a ir a su casa porque Nico, les iba a explicar un poco matemáticas, porque de los tres era el único que se estaba enterando de lo que hacían. Cuando llamaron al timbre, se dio cuenta como Alejandro se levantaba de un brinco de la cama y se dirigía a la ventana a mirar la visita de su vecina.
Éste, dejó de pensar en su mundo fantástico en donde siempre reinaba el bien, y se puso a estudiar matemáticas para el examen del lunes. A pesar de que había recibido unas pocas de clases particulares en el recreo y después de clase con la profesora, seguía sin entender muchas. Y no había tenido mucho tiempo de estudiar, debido al castigo impuesto por el director.
Alex, que sabía lo que iba a pasar en unos segundos empezó a contar:
-Tres…dos…uno…ya.
En ese momento la puerta fue golpeada.
-Mamá no quiero hablar contigo.
-Pero hija…
-¡Qué no!
La madre se hizo la sorda con esas palabras y entró en la habitación.
Alejandro que, acababa de llegar a casa, vio por la ventana de su cuarto, que justamente daba al cuarto de Alex y observó como madre e hija discutían, probablemente del por qué de aquella ausencia en la cena.
-Mamá desde que papá murió, cada vez que preguntan por él, mientes poniendo cualquier excusa.
-Eso no es del todo cierto.
-¿Cómo que no? Desde su muerte, has dicho: que murió cuando era chica, se fue cuando nací, no sabes quien es, que está de viaje en el extranjero y ahora que cuando tenía siete años os separasteis. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Qué trabaja en China y nos envía los regalos de Navidad y cumpleaños por correo?
-Pero, compréndelo…lo hago para protegerte…
-¿Qué quieres que comprenda? ¿Que no quieres admitir que papá murió hace ya un año y tu sabes el por qué de ello? La que debería estar confusa aquí soy yo. Y ¿protegerme de qué? ¿De los comentarios de la gente, a quienes les doy pena por el hecho de que mi padre, supuestamente nunca está en casa? -Alex empezó a llorar- Por lo menos he sido capaz de admitir y superar durante este año que ha pasado que mi padre está muerto y que por mucho que lo eche de menos y lo recuerde todo el día no volverá nunca.- Alex bajó la cabeza a sus rodillas para que su madre no la viera llorar. Sin embargo, ella la cogió y le puso la cabeza sobre su hombro rodeándola con sus brazos y lloró con ella. Sin embargo, ella la cogió y le puso la cabeza sobre su hombro rodeándola con sus brazos, susurrándole al oído un <
Alejandro, observaba la escena, con emoción, felicidad y desconcierto del por qué de aquella pelea y ausencia en la cena, del por qué su vecina al ver la foto de su padre puso una cara llena de pena e inconsciencia sobre algo que le había ocurrido al cabeza de esa familia.
Pasaron unas semanas, y Alejandro había cogido algo de confianza con algunos chicos de la clase en especial con Nico. A pesar de llevar dos semanas en aquel colegio, Alex se fijó que Alejandro no salía aún por las tardes y lo observaba desde su ventana cada viernes leyendo, jugando al ordenador, hacer deberes, estudiar…y el sábado la misma rutina. Sus ojos reflejaban tristeza, porque a pesar de estar ocupado, veía como tumbado en la cama, sus ojos se sumergía en un mundo que para él era el mejor de todos y de vez en cuando fruncía el ceño y escribía algo en una libreta que mantenía al lado.
Eso mismo era lo que hacía esa tarde de sábado, mientras ella, se arreglaba un poco, pues sus amigos iban a ir a su casa porque Nico, les iba a explicar un poco matemáticas, porque de los tres era el único que se estaba enterando de lo que hacían. Cuando llamaron al timbre, se dio cuenta como Alejandro se levantaba de un brinco de la cama y se dirigía a la ventana a mirar la visita de su vecina.
Éste, dejó de pensar en su mundo fantástico en donde siempre reinaba el bien, y se puso a estudiar matemáticas para el examen del lunes. A pesar de que había recibido unas pocas de clases particulares en el recreo y después de clase con la profesora, seguía sin entender muchas. Y no había tenido mucho tiempo de estudiar, debido al castigo impuesto por el director.
viernes, 4 de septiembre de 2009
4.El Postre
-¡Vete! No quiero hablar contigo.
Estaba enfadada, odiaba cuando su madre mentía sobre su estado de casada, siempre decía que desde hacía unos diez años, su padre y ella se separaron, cuando en realidad por alguna razón, una noche se precipitó al vacío con su coche al río. Encontraron su cadáver a la mañana siguiente.
-¿Ni tan solo con un amigo?-se oyó la voz de Alejandro detrás de la puerta.
-Contigo menos todavía.
-Vamos, vengo en son de paz.
-Está bien…
Alejandro entró despacio y cerró sin hacer ruido la puerta. Mientras Alex dejaba el libro y se incorporaba y se dirigía a poner un CD, éste curioseaba y miraba con asombro la habitación de su anfitriona. Miró extrañado las paredes, tenía poster de películas, fotos antiguas enmarcadas, de sus amigos, infancia, grupos famosos y otros no tan famosos, y de otra época.
-La verdad me esperaba otro estilo- dijo mientras observaba que no tenía ningún poster de ningún chico guapo, que salía en alguna serie y volvía locas a las chicas.
-¿Y que te esperabas? ¿Habitación rosa con cama a juego, paredes llenas de pósters de tíos buenos? Pues siento decepcionarte.
La habitación era grande, donde había de todo, lo único que le faltaba era un sofá y enfrente una televisión.
Alex puso un disco que Alejandro reconoció.
-¡Eh! ¿Eso es Aqua?-preguntó mientras Alex asentía.- Hacía muchísimo que no los escuchaba…
Alejandro mientras escuchaba la música siguió viendo las fotos de las paredes. Vio una en la que salía ella de pequeña con un hombre moreno, que la abrazaba y los dos estaban en un día nevado.
-¿Es tu padre el de esta foto?-. En ese momento vio como la chica se sentaba encima de su cama y su cara cambió de seria a tristeza, que reflejaba mucho dolor. Alejandro se acercó y se sentó con ella en la cama.
-Si era mi padre…
-¿Era? Lo dices como si ya no lo fuese…
-Si no te importa no quiero hablar de ello.
-Vale. ¿Es por algo de él, por lo que te has levantado de la mesa así?.
-Si…pero no lo entenderías…
Alex volvió a ponerse de pie y se dirigió de nuevo a la mini cadena, y cambió de CD esta vez puso a un grupo que Alejandro no conocía.
-Oye…Pasase lo que pasase…anímate porque…te he traído una cosa…
-¿Qué dices?
-¡El postre!-dijo sacándose de los bolsillos de la sudadera una pequeña tarrina de helado.
El rostro de la chica se iluminó con una pequeña sonrisa cariñosa hacia el chico, y cogió rápidamente el postre que su nuevo vecino sostenía en la mano. Pero no había cuchara.
-¿Cómo esperas que me coma el…?
-¿Qué creías que no sabía que en tu habitación no tenias cuchara?-dijo dándole una.
Se volvieron a sentar en la cama, y durante unos minutos la música inundó la habitación mientras Alex comía el helado y Alejandro nervioso, miraba de un lado a otro sin sabe que hacer ni decir. Era una situación bastante incómoda.
-Escucha…-rompió el silencio Alejandro.- La verdad es que he venido aquí, para pedirte perdón por lo ocurrido con la bicicleta y luego también en clase, sobre todo por las acusaciones que hice sobre tu reacción al verme y tal…así que… lo siento.
-Si…la verdad es que te pasaste un poco pero, reconozco que fui yo la que empezó y no lo debería de haber hecho ¿me perdonas a mi también?
-¿Eso quiere decir que me has perdonado?-preguntó Alejandro con un poco de entusiasmo.
Alex asintió, mientras Alejandro se levantaba y se dirigía a la puerta.
-Mas vale que vuelva…llevo demasiado tiempo en el baño- le dijo guiñándole el ojo.-Ah por cierto, te perdono y por favor, no te pongas triste, estas mas guapa cuando estás seria y sonríes y además no soporto verte así.
Alex se sonrojó mientras le salía una tímida sonrisa:
-Gracias por el postre.
Alejandro le dedicó otra sonrisa y salió de la habitación.
Estaba enfadada, odiaba cuando su madre mentía sobre su estado de casada, siempre decía que desde hacía unos diez años, su padre y ella se separaron, cuando en realidad por alguna razón, una noche se precipitó al vacío con su coche al río. Encontraron su cadáver a la mañana siguiente.
-¿Ni tan solo con un amigo?-se oyó la voz de Alejandro detrás de la puerta.
-Contigo menos todavía.
-Vamos, vengo en son de paz.
-Está bien…
Alejandro entró despacio y cerró sin hacer ruido la puerta. Mientras Alex dejaba el libro y se incorporaba y se dirigía a poner un CD, éste curioseaba y miraba con asombro la habitación de su anfitriona. Miró extrañado las paredes, tenía poster de películas, fotos antiguas enmarcadas, de sus amigos, infancia, grupos famosos y otros no tan famosos, y de otra época.
-La verdad me esperaba otro estilo- dijo mientras observaba que no tenía ningún poster de ningún chico guapo, que salía en alguna serie y volvía locas a las chicas.
-¿Y que te esperabas? ¿Habitación rosa con cama a juego, paredes llenas de pósters de tíos buenos? Pues siento decepcionarte.
La habitación era grande, donde había de todo, lo único que le faltaba era un sofá y enfrente una televisión.
Alex puso un disco que Alejandro reconoció.
-¡Eh! ¿Eso es Aqua?-preguntó mientras Alex asentía.- Hacía muchísimo que no los escuchaba…
Alejandro mientras escuchaba la música siguió viendo las fotos de las paredes. Vio una en la que salía ella de pequeña con un hombre moreno, que la abrazaba y los dos estaban en un día nevado.
-¿Es tu padre el de esta foto?-. En ese momento vio como la chica se sentaba encima de su cama y su cara cambió de seria a tristeza, que reflejaba mucho dolor. Alejandro se acercó y se sentó con ella en la cama.
-Si era mi padre…
-¿Era? Lo dices como si ya no lo fuese…
-Si no te importa no quiero hablar de ello.
-Vale. ¿Es por algo de él, por lo que te has levantado de la mesa así?.
-Si…pero no lo entenderías…
Alex volvió a ponerse de pie y se dirigió de nuevo a la mini cadena, y cambió de CD esta vez puso a un grupo que Alejandro no conocía.
-Oye…Pasase lo que pasase…anímate porque…te he traído una cosa…
-¿Qué dices?
-¡El postre!-dijo sacándose de los bolsillos de la sudadera una pequeña tarrina de helado.
El rostro de la chica se iluminó con una pequeña sonrisa cariñosa hacia el chico, y cogió rápidamente el postre que su nuevo vecino sostenía en la mano. Pero no había cuchara.
-¿Cómo esperas que me coma el…?
-¿Qué creías que no sabía que en tu habitación no tenias cuchara?-dijo dándole una.
Se volvieron a sentar en la cama, y durante unos minutos la música inundó la habitación mientras Alex comía el helado y Alejandro nervioso, miraba de un lado a otro sin sabe que hacer ni decir. Era una situación bastante incómoda.
-Escucha…-rompió el silencio Alejandro.- La verdad es que he venido aquí, para pedirte perdón por lo ocurrido con la bicicleta y luego también en clase, sobre todo por las acusaciones que hice sobre tu reacción al verme y tal…así que… lo siento.
-Si…la verdad es que te pasaste un poco pero, reconozco que fui yo la que empezó y no lo debería de haber hecho ¿me perdonas a mi también?
-¿Eso quiere decir que me has perdonado?-preguntó Alejandro con un poco de entusiasmo.
Alex asintió, mientras Alejandro se levantaba y se dirigía a la puerta.
-Mas vale que vuelva…llevo demasiado tiempo en el baño- le dijo guiñándole el ojo.-Ah por cierto, te perdono y por favor, no te pongas triste, estas mas guapa cuando estás seria y sonríes y además no soporto verte así.
Alex se sonrojó mientras le salía una tímida sonrisa:
-Gracias por el postre.
Alejandro le dedicó otra sonrisa y salió de la habitación.
3. Nuevos Vecinos
Aparte de ellos dos también estaba Laura, la secretaria. Esta hablaba con Alejandro mientras Alex ojeaba una revista. Cuando Laura empezó a soltar risitas Alex interrumpió.
-Ten cuidado o te acusara de que fuiste tu la que ibas provocando y que babeabas por estar con él-dijo Alex mirando a la joven secretaria-…me dijo que me quería…-empezó a sollozar de mentira.
La secretaria al oírlo se apartó de él y fue a darle un pañuelo a Alex y le dijo algo en el oído y volvió de nuevo a su trabajo. Alejandro se dio la vuelta mirando a Alex con cara de burla y Alex, se escondió detrás de la revista con una risa muda.
Después de un rato esperando, por fin el jefe de estudios les atendió. Les hizo que explicaran lo que había pasado y lo único que les puso de castigo fue hacer las paces, pedir disculpas a Cristóbal y que el lunes tendrían que ayudar después de las clases a limpiar el instituto.
Cuando Alex llegó a casa, preparó la mesa y empezó a calentar la comida para su madre y ella. Nada mas llegar se pusieron a comer y después a recoger todo. Al terminar Alex cogió el teléfono y fue a llamar a Ana pero su madre la paró:
-uen llegar fue una señora castaña de ojos de un tono grisáceo, vestida con un vestido rojo que le favorecía mucho; el segundo en pasar fue su marido, un hombre alto con pelo de color negro carbón y ojos marrones, llevaba una camisa blanca y pantalones negros; el chico que apareció detrás de su padre venía cabizbajo, era alto y moreno.
-Y este es mi hijo, Alejandro-les dijo a sus vecinas, la mujer. Alex miró a la mujer con mucha velocidad, y puso cara de desesperación, al girar la cabeza hacia el chico, chocó de nuevo con aquellos ojos grises que, de algún modo esos mismos, con el tiempo le dirían algo. Los chicos se quedaron mirando de la misma manera que la primera vez, Alex sentía algo al verlo, pero al mismo tiempo odio por haberle mentido; Alejandro, no tenía nada malo con la chica que estaba delante de él. El chico embobado por como iba Alex vestida, despertó al oir a su madre.
-Alejandro, entra. Y no te quedes parado como un pasmadote, saluda a tus vecinas.
Los dos chicos se saludaron con dos besos en las mejillas. Y a continuación pasaron al comedor a cenar.
Alejandro y Alex no podían dejar de mirarse disimuladamente. De hecho la velada iba bastante bien y tranquila.
-Alex, ¿Vas al mismo colegio que Alejandro, no?- preguntó la madre de este.
-Si. Colegio y clase, si. Ya nos conocimos mejor esta mañana en clase de Lengua, ¿verdad?
-Si…-contestó Alejandro lanzándole una mirada.
-¡Ah! Es verdad, se me olvidó comentároslo…mientras os estabais arreglando, llamó el Señor Tomas, el jefe de estudios, creo. Dijo que a causa de una pequeña discusión con otra compañera de clase, Alejandro tiene que ir durante un tiempo después de comer al colegio a ayudar a limpiar las clases.
Los dos chicos reaccionaron a la vez mirando a la madre de él.
-Empezó él-saltó en medio del silencio Alex.
-¿Cómo que yo? ¿Pero si fuiste tú quien empezaste a cambiar de tema?
-Pero si no hubieras echo lo que hiciste, ¡no nos hubieran castigado!
-¿Qué hice yo? Pero si lo único que hice fue…
-¡Ya basta! Dejad de pelearos, vamos a calmarnos y a seguir disfrutando de la cena.
Se hizo el silencio de nuevo. Enseguida y para no estar en aquella situación la madre de Alejandro le preguntó a Carla.
-Perdone por la pregunta pero, ¿su marido…?
-Oh, tranquila, no se disculpe. Mi marido y yo nos separamos…
-Mamá…-susurró Alex.
-…Hace ya tiempo, creo que…unos… diez años...
-Mamá…-seguía Alex.
-Sí, creo que sí, cuando Alex tenia siete años.
-¡Mamá!-Gritó Alex enfadada, lanzó una mirada a su madre con odio y desconcertada- Lo siento pero…se me a quitado el apetito. Alex se levantó recogió su plato y cubiertos los llevó a la cocina y se dirigió a su cuarto.
La cena parece que marchó bien, después se dirigieron al salón para estar mas cómodos y tomar alguna cosa más.
Alex, estaba en su cuarto leyendo tumbada en la cama con la luz de dos pequeñas lámparas puestas en dos mesillas de noche, situadas al lado de cada cama. Estaba sumida en la historia del libro cuando golpearon la puerta de su cuarto.
-Ten cuidado o te acusara de que fuiste tu la que ibas provocando y que babeabas por estar con él-dijo Alex mirando a la joven secretaria-…me dijo que me quería…-empezó a sollozar de mentira.
La secretaria al oírlo se apartó de él y fue a darle un pañuelo a Alex y le dijo algo en el oído y volvió de nuevo a su trabajo. Alejandro se dio la vuelta mirando a Alex con cara de burla y Alex, se escondió detrás de la revista con una risa muda.
Después de un rato esperando, por fin el jefe de estudios les atendió. Les hizo que explicaran lo que había pasado y lo único que les puso de castigo fue hacer las paces, pedir disculpas a Cristóbal y que el lunes tendrían que ayudar después de las clases a limpiar el instituto.
Cuando Alex llegó a casa, preparó la mesa y empezó a calentar la comida para su madre y ella. Nada mas llegar se pusieron a comer y después a recoger todo. Al terminar Alex cogió el teléfono y fue a llamar a Ana pero su madre la paró:
-uen llegar fue una señora castaña de ojos de un tono grisáceo, vestida con un vestido rojo que le favorecía mucho; el segundo en pasar fue su marido, un hombre alto con pelo de color negro carbón y ojos marrones, llevaba una camisa blanca y pantalones negros; el chico que apareció detrás de su padre venía cabizbajo, era alto y moreno.
-Y este es mi hijo, Alejandro-les dijo a sus vecinas, la mujer. Alex miró a la mujer con mucha velocidad, y puso cara de desesperación, al girar la cabeza hacia el chico, chocó de nuevo con aquellos ojos grises que, de algún modo esos mismos, con el tiempo le dirían algo. Los chicos se quedaron mirando de la misma manera que la primera vez, Alex sentía algo al verlo, pero al mismo tiempo odio por haberle mentido; Alejandro, no tenía nada malo con la chica que estaba delante de él. El chico embobado por como iba Alex vestida, despertó al oir a su madre.
-Alejandro, entra. Y no te quedes parado como un pasmadote, saluda a tus vecinas.
Los dos chicos se saludaron con dos besos en las mejillas. Y a continuación pasaron al comedor a cenar.
Alejandro y Alex no podían dejar de mirarse disimuladamente. De hecho la velada iba bastante bien y tranquila.
-Alex, ¿Vas al mismo colegio que Alejandro, no?- preguntó la madre de este.
-Si. Colegio y clase, si. Ya nos conocimos mejor esta mañana en clase de Lengua, ¿verdad?
-Si…-contestó Alejandro lanzándole una mirada.
-¡Ah! Es verdad, se me olvidó comentároslo…mientras os estabais arreglando, llamó el Señor Tomas, el jefe de estudios, creo. Dijo que a causa de una pequeña discusión con otra compañera de clase, Alejandro tiene que ir durante un tiempo después de comer al colegio a ayudar a limpiar las clases.
Los dos chicos reaccionaron a la vez mirando a la madre de él.
-Empezó él-saltó en medio del silencio Alex.
-¿Cómo que yo? ¿Pero si fuiste tú quien empezaste a cambiar de tema?
-Pero si no hubieras echo lo que hiciste, ¡no nos hubieran castigado!
-¿Qué hice yo? Pero si lo único que hice fue…
-¡Ya basta! Dejad de pelearos, vamos a calmarnos y a seguir disfrutando de la cena.
Se hizo el silencio de nuevo. Enseguida y para no estar en aquella situación la madre de Alejandro le preguntó a Carla.
-Perdone por la pregunta pero, ¿su marido…?
-Oh, tranquila, no se disculpe. Mi marido y yo nos separamos…
-Mamá…-susurró Alex.
-…Hace ya tiempo, creo que…unos… diez años...
-Mamá…-seguía Alex.
-Sí, creo que sí, cuando Alex tenia siete años.
-¡Mamá!-Gritó Alex enfadada, lanzó una mirada a su madre con odio y desconcertada- Lo siento pero…se me a quitado el apetito. Alex se levantó recogió su plato y cubiertos los llevó a la cocina y se dirigió a su cuarto.
La cena parece que marchó bien, después se dirigieron al salón para estar mas cómodos y tomar alguna cosa más.
Alex, estaba en su cuarto leyendo tumbada en la cama con la luz de dos pequeñas lámparas puestas en dos mesillas de noche, situadas al lado de cada cama. Estaba sumida en la historia del libro cuando golpearon la puerta de su cuarto.
sábado, 21 de febrero de 2009
2.El encuentro
Al día siguiente, mientras se dirigía al colegio, en un paso de cebra, Alex iba cruzando cuando una bicicleta la atropelló.
-¡Eh! ¿Qué pasa estás ciego o qué?
Era un chico alto y moreno y al quitarse las gafas que llevaba para taparse el viento, se encontró con aquellos ojos, esos ojos con los que llevaba soñando desde hacía meses. El chico asustado por pensar que le había echo daño se bajó de la bici y contemplo a su victima.
-Perdona, es que soy nuevo e iba nervioso…Hoy es mi primer día en…-el chico paró de hablar y, soltó una pequeña sonrisa- …la universidad y bueno iba pensando. Pero siento haberte atropellado, de verdad.
-No pasa nada, perdóname tú a mí también por no haber mirado bien y por contestarte así. Dios que ojos mas…
Al chico se le escapó una pequeña sonrisa, se montó de nuevo en la bici y se despidió de Alex.
Alex, se dio cuenta enseguida. <>.
En clase de lengua tenían un debate que aún no sabían de que lo iban a hacer ni quien. Sin embargo a la hora de matemáticas a punto de acabarse llegó el jefe de estudios.
-Bien entonces aquí tendríais que utilizar la formula…
-Perdona Cloe, puedo decirles una cosilla.
En ese momento sonó el timbre. El profesor pasó y se puso delante para que todos le vieran y escucharan bien.
-Mirad a partir de hoy se os va a añadir un chico más a la clase, se llama Alejandro.-Dijo mientras le hacía un gesto con la mano a la puerta.
En ese momento apareció un chico moreno y alto un poco tímido que se acercaba al profesor.
-Bien, mira allí hay un sitio libre siéntate y bueno bienvenido. Venga chicos muchas gracias.
-Gracias- contestó el chico nuevo.
Nada más termino, el profesor de lengua Cristóbal, entró en clase y le dio la bienvenida al chico nuevo, este se sentó en el sitio indicado y con miles de ojos mirándole atendió a su profesor.
-Bueno, bueno Alejandro en esta clase puedes participar cuando quieras ¿de acuerdo?
El chico asintió.
-Como os dije ayer, hoy toca clase de debates, yo os daré el tema y vosotros decidiréis que defenderéis. ¿Tu quieres participar o prefieres primero familiarizarte Alejandro?
-Me gustaría probar, pero no quiero ser el primero quiero ver como va a ser todo.
-Muy bien, empezarán Nico y…Ana, haber chicos poneos de pie y vuestro tema es...¿Monarquía o dictadura? Ana que eliges.
-Mm…Monarquía.
-Muy bien Nico, república. Tenéis como máximo 10 minutos. Tendréis que convencer a la clase de cual de las dos debe elegir. Y eso ocurrirá con todos.
El debate duró menos de 15min y estuvo bastante reñido, pero aún así ganó Nico. Aunque los dos tuvieron buena nota.
-Muy bien chicos, los próximos serán Alex y...-la chica se puso de pie- Alejandro- este se puso de pie. -Será muy interesante ver como dos del mismo nombre pero de distinto sexo se defienden. Vuestro tema será en contra o a favor de las energías renovables. Alex ¿en contra o a favor?
-A favor.
-Muy bien ya sabéis como todos tendréis 10 minutos máximos. Muy bien cuando queráis.
Los dos contrincantes se miraron, pues ninguno de los dos quería empezar primero.
-Empieza tu, así te estrenas.- le propuso Alex- aunque conmigo ya te has estrenado-murmuró esta mientras le echaba una mirada amenazadora.
- Jeje…-Soltó Alejandro una risita vergonzosa- n..no hombre empieza tu que tienes mas experiencia.
- oh, no, no empieza tu y así vamos conociendo tu forma de expresarte y eso- Propuso Alex con malicia pero con cara de angelito.
-…bueno vale si insistes. . .- Se rindió Alejandro con vergüenza.
-¡Como se nota la falta de compañerismo!, no me cedes el turno… bueno aya tu con tu conciencia…. – Saltó de repente Alex lanzándole una mirada de odio.
-¿Cómo? Pero si tú as dicho, ella a dicho-dijo el pobre chico dirigiéndose al resto de la clase –Está bien empieza cuando quieras- Dijo con odio y resignación.
-Gracias –Le agradeció Alex con una sonrisa de malicia.- bueno yo creo que las energías renovables son el mejor método que tiene un país para progresar y…-Empezó Alex
-¡JA!- Soltó su contrincante.
-¿Tienes algún problema con lo que he dicho? ¿O es que necesitas un caramelito?
-¡Oh! para nada, continua, continua…
-Bueno, como iba diciendo es el mejor método para progresar y además será mejor para el futuro país y el mundo y…-Alex se empezó a desesperar.
-Ejem. . .-Interrumpió otra vez Alejandro.
-Oye, mira, si tienes algún problema me lo dices y si no, dejas de interrumpir.
-Bueno es que no estoy del todo de acuerdo con lo que has dicho… en realidad no estoy nada de acuerdo-Objetó Alejandro.
-¿A sí? ¿Y se puede saber en que no estas de acuerdo?- Le preguntó Alex.
-Pues básicamente en que un país no prospera con las energías renovables, todo lo contrario iría en descenso.
-Me estas diciendo que ¿cuándo un país sigue con el carbón y el petróleo prospera y, que cuando se utiliza la energía eólica y esas cosas desciende? ¿Estás loco?.
- Yo no he dicho eso, a lo que me refiero es que como todos sabemos, las energías renovables son buenas para el medio ambiente y tal, pero suponen un grandísimo capital económico y eso supondría a volver a la edad media, en la que tres cuartas partes de los habitantes, eran pobres y…-Alejandro por primera vez fue interrumpido.
-¡Ajá! Ya sabia yo que esto tenía que ver con tu naturalidad egoísta y mentirosa, claro que estas en desacuerdo con la energías renovables, tu te has convertido en un ser despreciable que va por ahí con su bicicleta fardando con las niñas que se encuentra- Se empezó a desviar Alex.
-¡¿Cómo?! Pero si fuiste tú la que me siguió el juego, por favor… además no tienes derecho a reprocharme nada porque tú ibas provocando. . –Le aspetó Alejandro
-¿Cómo te atreves? Serás desgraciado yo, iba tan tranquila cruzando cuando me has abordado sin piedad- Le empezó a gritar Alex.
-Esto…-Intentó decir Cristóbal.
-¿Qué te he que? Por favor si estabas pidiendo a gritos que te hablara, si se te caía la baba- Alejandro enfadado
-Oídme creo que nos estamos desviando…-El pobre profesor intentaba hablar pero los dos seguían como si nada
-¿No crees que si te hubiera visto, no me hubieras atropellado? Y perdona ¿Que se me caía la qué? perdona pero eras tú el que suplicaba mi móvil guapo.
-Si, ya, claro por eso ibas moviendo…
-Al menos que, tu pensaras que yo pensaba que me iba a parar a rendirme a tus pies…¡Oh! Que bicho más despreciable…-Le lanzó Alex una mirada de asco.
-Chicos si me permitís…-Intento una vez más el profesor pararles.
-¡¡¡CALLESE!!!- Gritaron los dos a la vez.
La cara del profesor pasó de tener preocupación a estar verdaderamente enfadado.
Los dos chicos que se acababan de dar cuenta de lo que habían echo, dedujeron que eso les llevaría a…
-¡Está bien, lleváis desde que empezó el debate con otro tema que no es, las cosas personales fuera y ahora a Jefatura de Estudios los dos!, los próximos serán Álvaro y Josh iros preparando- El profesor salió detrás de los dos chicos.
Después de que el profesor hablara con el jefe de estudios, se fue a seguir su clase y los dos chicos tenían que esperar para habar con él.
-¡Eh! ¿Qué pasa estás ciego o qué?
Era un chico alto y moreno y al quitarse las gafas que llevaba para taparse el viento, se encontró con aquellos ojos, esos ojos con los que llevaba soñando desde hacía meses. El chico asustado por pensar que le había echo daño se bajó de la bici y contemplo a su victima.
-Perdona, es que soy nuevo e iba nervioso…Hoy es mi primer día en…-el chico paró de hablar y, soltó una pequeña sonrisa- …la universidad y bueno iba pensando. Pero siento haberte atropellado, de verdad.
-No pasa nada, perdóname tú a mí también por no haber mirado bien y por contestarte así. Dios que ojos mas…
Al chico se le escapó una pequeña sonrisa, se montó de nuevo en la bici y se despidió de Alex.
Alex, se dio cuenta enseguida. <
En clase de lengua tenían un debate que aún no sabían de que lo iban a hacer ni quien. Sin embargo a la hora de matemáticas a punto de acabarse llegó el jefe de estudios.
-Bien entonces aquí tendríais que utilizar la formula…
-Perdona Cloe, puedo decirles una cosilla.
En ese momento sonó el timbre. El profesor pasó y se puso delante para que todos le vieran y escucharan bien.
-Mirad a partir de hoy se os va a añadir un chico más a la clase, se llama Alejandro.-Dijo mientras le hacía un gesto con la mano a la puerta.
En ese momento apareció un chico moreno y alto un poco tímido que se acercaba al profesor.
-Bien, mira allí hay un sitio libre siéntate y bueno bienvenido. Venga chicos muchas gracias.
-Gracias- contestó el chico nuevo.
Nada más termino, el profesor de lengua Cristóbal, entró en clase y le dio la bienvenida al chico nuevo, este se sentó en el sitio indicado y con miles de ojos mirándole atendió a su profesor.
-Bueno, bueno Alejandro en esta clase puedes participar cuando quieras ¿de acuerdo?
El chico asintió.
-Como os dije ayer, hoy toca clase de debates, yo os daré el tema y vosotros decidiréis que defenderéis. ¿Tu quieres participar o prefieres primero familiarizarte Alejandro?
-Me gustaría probar, pero no quiero ser el primero quiero ver como va a ser todo.
-Muy bien, empezarán Nico y…Ana, haber chicos poneos de pie y vuestro tema es...¿Monarquía o dictadura? Ana que eliges.
-Mm…Monarquía.
-Muy bien Nico, república. Tenéis como máximo 10 minutos. Tendréis que convencer a la clase de cual de las dos debe elegir. Y eso ocurrirá con todos.
El debate duró menos de 15min y estuvo bastante reñido, pero aún así ganó Nico. Aunque los dos tuvieron buena nota.
-Muy bien chicos, los próximos serán Alex y...-la chica se puso de pie- Alejandro- este se puso de pie. -Será muy interesante ver como dos del mismo nombre pero de distinto sexo se defienden. Vuestro tema será en contra o a favor de las energías renovables. Alex ¿en contra o a favor?
-A favor.
-Muy bien ya sabéis como todos tendréis 10 minutos máximos. Muy bien cuando queráis.
Los dos contrincantes se miraron, pues ninguno de los dos quería empezar primero.
-Empieza tu, así te estrenas.- le propuso Alex- aunque conmigo ya te has estrenado-murmuró esta mientras le echaba una mirada amenazadora.
- Jeje…-Soltó Alejandro una risita vergonzosa- n..no hombre empieza tu que tienes mas experiencia.
- oh, no, no empieza tu y así vamos conociendo tu forma de expresarte y eso- Propuso Alex con malicia pero con cara de angelito.
-…bueno vale si insistes. . .- Se rindió Alejandro con vergüenza.
-¡Como se nota la falta de compañerismo!, no me cedes el turno… bueno aya tu con tu conciencia…. – Saltó de repente Alex lanzándole una mirada de odio.
-¿Cómo? Pero si tú as dicho, ella a dicho-dijo el pobre chico dirigiéndose al resto de la clase –Está bien empieza cuando quieras- Dijo con odio y resignación.
-Gracias –Le agradeció Alex con una sonrisa de malicia.- bueno yo creo que las energías renovables son el mejor método que tiene un país para progresar y…-Empezó Alex
-¡JA!- Soltó su contrincante.
-¿Tienes algún problema con lo que he dicho? ¿O es que necesitas un caramelito?
-¡Oh! para nada, continua, continua…
-Bueno, como iba diciendo es el mejor método para progresar y además será mejor para el futuro país y el mundo y…-Alex se empezó a desesperar.
-Ejem. . .-Interrumpió otra vez Alejandro.
-Oye, mira, si tienes algún problema me lo dices y si no, dejas de interrumpir.
-Bueno es que no estoy del todo de acuerdo con lo que has dicho… en realidad no estoy nada de acuerdo-Objetó Alejandro.
-¿A sí? ¿Y se puede saber en que no estas de acuerdo?- Le preguntó Alex.
-Pues básicamente en que un país no prospera con las energías renovables, todo lo contrario iría en descenso.
-Me estas diciendo que ¿cuándo un país sigue con el carbón y el petróleo prospera y, que cuando se utiliza la energía eólica y esas cosas desciende? ¿Estás loco?.
- Yo no he dicho eso, a lo que me refiero es que como todos sabemos, las energías renovables son buenas para el medio ambiente y tal, pero suponen un grandísimo capital económico y eso supondría a volver a la edad media, en la que tres cuartas partes de los habitantes, eran pobres y…-Alejandro por primera vez fue interrumpido.
-¡Ajá! Ya sabia yo que esto tenía que ver con tu naturalidad egoísta y mentirosa, claro que estas en desacuerdo con la energías renovables, tu te has convertido en un ser despreciable que va por ahí con su bicicleta fardando con las niñas que se encuentra- Se empezó a desviar Alex.
-¡¿Cómo?! Pero si fuiste tú la que me siguió el juego, por favor… además no tienes derecho a reprocharme nada porque tú ibas provocando. . –Le aspetó Alejandro
-¿Cómo te atreves? Serás desgraciado yo, iba tan tranquila cruzando cuando me has abordado sin piedad- Le empezó a gritar Alex.
-Esto…-Intentó decir Cristóbal.
-¿Qué te he que? Por favor si estabas pidiendo a gritos que te hablara, si se te caía la baba- Alejandro enfadado
-Oídme creo que nos estamos desviando…-El pobre profesor intentaba hablar pero los dos seguían como si nada
-¿No crees que si te hubiera visto, no me hubieras atropellado? Y perdona ¿Que se me caía la qué? perdona pero eras tú el que suplicaba mi móvil guapo.
-Si, ya, claro por eso ibas moviendo…
-Al menos que, tu pensaras que yo pensaba que me iba a parar a rendirme a tus pies…¡Oh! Que bicho más despreciable…-Le lanzó Alex una mirada de asco.
-Chicos si me permitís…-Intento una vez más el profesor pararles.
-¡¡¡CALLESE!!!- Gritaron los dos a la vez.
La cara del profesor pasó de tener preocupación a estar verdaderamente enfadado.
Los dos chicos que se acababan de dar cuenta de lo que habían echo, dedujeron que eso les llevaría a…
-¡Está bien, lleváis desde que empezó el debate con otro tema que no es, las cosas personales fuera y ahora a Jefatura de Estudios los dos!, los próximos serán Álvaro y Josh iros preparando- El profesor salió detrás de los dos chicos.
Después de que el profesor hablara con el jefe de estudios, se fue a seguir su clase y los dos chicos tenían que esperar para habar con él.
domingo, 15 de febrero de 2009
1. Alex
Alex, se despertó como cada día de diario a las siete de la mañana para ir al colegio. Levantó la persiana y la luz de las farolas iluminó un poco la oscura habitación. Había tenido el mismo sueño que hacía unas cuantas semanas. En el sueño, ella iba corriendo con alguien a su lado y entonces se paraban y unos ojos grises, se clavaron en los suyos. Sabía que alguien les perseguía, sintió un ruido y algo le pasaba, volvió a mirar a esos ojos, que estaban llenos de lágrimas y su mirada reflejaba sorpresa y a la vez tristeza. Era como si esos ojos fueran la ultima vez que los iba a ver.
Bajó a desayunar y después se arreglo, vistió y puso rumbo al colegio. Alex era una chica de 16 años, castaña con unos ojos de color azul oscuro, era una chica tímida pero con un carácter bastante fuerte, le gustaba mucho la literatura fantástica, tenia una colección de DVD’s impresionante, y colecciones de música de muchísima gente con talento que valían o valieron la pena: The Corrs, Los Beatles, U2…Pero también conservaba muchos videos viejos de cuando era pequeña o en simples CD-ROM grabaciones de momentos memorables pasados con sus amigos, a los cuales consideraba como su familia.
Llego al colegio y se dirigió a su taquilla, en ese momento llegaron Ana y Nico, sus dos amigos que compartían clase con ella. Ana era una chica muy guapa morena con ojos marrones pero, alrededor de su pupila se veía una cinta amarilla, era muy impulsiva pero a la vez una persona segura de sí misma y responsable, siempre hacía lo que era mejor para todos. Nico, era el típico amigo que apoyaba a todos en cualquier cosa que a sus amigos le hubiera pasado o que quisieran hacer, era el amigo divertido que siempre hacía las misma bromas pero que todo el mundo quería y se sentían bien al estar con él.
Las tres primeras clases eran las más flojas, después en el recreo se fueron a la cafetería y se sentaron a comer la merienda. Todo el mundo les conocía, no eran especialmente populares y repipis quizás eso fuera la causa de que a la gente les cayeran tan bien, porque eran como ellos y el echo de ser conocidos por todos ellos no les hacía perder la cabeza y convertirse en la persona que admiran y odian al mismo tiempo. En ese grupo de personas se encontraban Melinda, Vanesa y Raquel. Las chicas más populares del colegio con las cuales Alex discutía casi todos los días, pero eso en realidad le gustaba, pero sin embargo eran los únicos que se enfrentaban a ellas, lo cual les convertían en los que salían siempre después mal parados.
-Perdonad, pero estáis en nuestro sitio-le dijo Raquel a los tres amigos.
-¿Perdón? ¿Acaso pone vuestro nombre en algún lugar de la mesa?- contestó Alex.
- No pero…ahí nos sentamos siempre…-replicó Melinda.
-Ya…bueno pues hoy no os vais a sentar aquí me parece a mí porque, es que… ya nos hemos sentado y no hay ganas de volverse a levantar…-dijo con voz burlona Nico.
La cafetería entera contemplaba aquella pequeña discusión entre los dos grupos, y a algunos se les escapaba una sonrisa burlona. Las tres chicas siguieron de pie, con la cara roja por la vergüenza que pasaban y con la boca medio abierta por la sorpresa de haberlas contestado así.
-Hay perdón que desconsiderados somos…-empezó Ana mirando alrededor de la cafetería. Melinda asintió desafiante. –Mirad allí hay un sitio libre-les dijo señalando a una mesa que estaba en la esquina.
Los tres amigos rieron y se chocaron las palmas mientras las otras tres se dirigían a la mesa indicada.
Las tres ultimas clases se le hicieron eternas, deseaba llegar a casa y echarse una pequeña siesta y así lo hizo, después de comer y recoger la cocina con su madre se dirigió a su cuarto puso la alarma a su móvil y se durmió.
Bajó a desayunar y después se arreglo, vistió y puso rumbo al colegio. Alex era una chica de 16 años, castaña con unos ojos de color azul oscuro, era una chica tímida pero con un carácter bastante fuerte, le gustaba mucho la literatura fantástica, tenia una colección de DVD’s impresionante, y colecciones de música de muchísima gente con talento que valían o valieron la pena: The Corrs, Los Beatles, U2…Pero también conservaba muchos videos viejos de cuando era pequeña o en simples CD-ROM grabaciones de momentos memorables pasados con sus amigos, a los cuales consideraba como su familia.
Llego al colegio y se dirigió a su taquilla, en ese momento llegaron Ana y Nico, sus dos amigos que compartían clase con ella. Ana era una chica muy guapa morena con ojos marrones pero, alrededor de su pupila se veía una cinta amarilla, era muy impulsiva pero a la vez una persona segura de sí misma y responsable, siempre hacía lo que era mejor para todos. Nico, era el típico amigo que apoyaba a todos en cualquier cosa que a sus amigos le hubiera pasado o que quisieran hacer, era el amigo divertido que siempre hacía las misma bromas pero que todo el mundo quería y se sentían bien al estar con él.
Las tres primeras clases eran las más flojas, después en el recreo se fueron a la cafetería y se sentaron a comer la merienda. Todo el mundo les conocía, no eran especialmente populares y repipis quizás eso fuera la causa de que a la gente les cayeran tan bien, porque eran como ellos y el echo de ser conocidos por todos ellos no les hacía perder la cabeza y convertirse en la persona que admiran y odian al mismo tiempo. En ese grupo de personas se encontraban Melinda, Vanesa y Raquel. Las chicas más populares del colegio con las cuales Alex discutía casi todos los días, pero eso en realidad le gustaba, pero sin embargo eran los únicos que se enfrentaban a ellas, lo cual les convertían en los que salían siempre después mal parados.
-Perdonad, pero estáis en nuestro sitio-le dijo Raquel a los tres amigos.
-¿Perdón? ¿Acaso pone vuestro nombre en algún lugar de la mesa?- contestó Alex.
- No pero…ahí nos sentamos siempre…-replicó Melinda.
-Ya…bueno pues hoy no os vais a sentar aquí me parece a mí porque, es que… ya nos hemos sentado y no hay ganas de volverse a levantar…-dijo con voz burlona Nico.
La cafetería entera contemplaba aquella pequeña discusión entre los dos grupos, y a algunos se les escapaba una sonrisa burlona. Las tres chicas siguieron de pie, con la cara roja por la vergüenza que pasaban y con la boca medio abierta por la sorpresa de haberlas contestado así.
-Hay perdón que desconsiderados somos…-empezó Ana mirando alrededor de la cafetería. Melinda asintió desafiante. –Mirad allí hay un sitio libre-les dijo señalando a una mesa que estaba en la esquina.
Los tres amigos rieron y se chocaron las palmas mientras las otras tres se dirigían a la mesa indicada.
Las tres ultimas clases se le hicieron eternas, deseaba llegar a casa y echarse una pequeña siesta y así lo hizo, después de comer y recoger la cocina con su madre se dirigió a su cuarto puso la alarma a su móvil y se durmió.
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