sábado, 11 de septiembre de 2010

17. Su Canción Favorita

Alex estuvo dos semanas en el hospital, tuvieron que operarla para sacarle la bala y administrarle sangre, pues había perdido mucha en el sótano. Recibió visitas de sus amigos, su madre, Carlos, profesores y de Nacho, todo el tiempo estuvo dormida.
Dos días despues de salir del hospital era el baile de fin de curso y tal y como prometió iba a ir con Carlos. Primero porque se lo prometió y segundo fue la única persona que fue a recogerla al hospital junto con su madre.
Carla ayudó a su hija a prepararse para el baile, la peinó, la maquilló y de la nada apareció con un vestido largo rosa claro, ajustado en la zona del pecho y adornado con brillantes que hacía también de tirantes y la falda larga hasta los pies de gasa vaporosa. Alex se emocionó al verlo, era un vestido que desde niña le había encantado. Se lo había puesto cuando era niña para jugar, claro que entonces estaba bastante estropeado, y su madre lo había arreglado para ella.

Desde el coche de Carlos ya se oía la música del instituto y veían pasar a muchos compañeros suyos vestidos de gala para la ocasión.
Nada más entrar en el baile se hicieron la típica foto juntos y se fueron a la barra a pedir algo de beber. Alex estaba inquieta, aún le dolía un poco la zona operada y estaba pendiente de si veía a Alejandro. Tuvo que soportar estar con los amigos de Carlos que eran unos seres estúpidos que de lo único que hablaban era de chicas, sexo, futbol y alcohol, era normal, la fiesta acababa de empezar y ya estaban borrachos.
Alex comenzaba a hartarse de la situación en la que se encontraba. Esatab incómoda y Carlos le estaba obligando a todo, incluso a beber lo que él quisiera. Cuando este localizó a Raquel, su ex-novia, la cogió del brazo y cruzó toda la pista de baile para intentar darle celos. Ambos comenzaron a discutir y Carlos se chinchó de ella al ver que no tenía pareja, pero ella le respondió que había ido a por algo de beber. Y cual fue la sorpresa de Alex al ver aparecer al lado de ella con unas copas de ponche a Alejandro. Observó que tenía el mismo entusiasmo y la misma alegría que ella de estar allí, el chico se quedó pasmado de lo guapa que iba la muchacha y cayó en lo tonto que había sido al no decirle lo que sentía por ella en realidad, dos semanas atrás.
Carlos tiró del brazo de Alex hasta arrastrarla a la pista de baile, la chica puso cara de desesperación y durante el baile, Alejandro podía ver que la pobre chica apenas podía moverse debido al dolor que, como he dicho antes, aún le producía el costado por la operación, y también porque el chico que bailaba con ella no paraba de pisarle. Cuando ya no pudo más, le dio su copa a Raquel y se dirigió al DJ que manejaba toda la música.
De repente la música cambió, y comenzó a sonar un pequeño solo de guitarras, después un tambor y la voz de Nickelback. Pronto todas las parejas que estaban en la pista de baile se juntaron para bailar más pegados. Era la canción favorita de Alex. Carlos comenzó a pegarse a la chica intentando besarla pero ella lo evitaba tirando de él o cambiando de posición.
Alex sabía que el estúpido de su acompañante no había podido ser el que pusiera así de repente la canción, principalmente por que no sabía que esa era su canción favorita. Cuando la música se calmó un poco y sólo se oía el tímido sonido de las guitarras y la suave voz del cantante, Alex hizo esfuerzos mirando a todos lados, pero no vió a la persona esperada, hasta que oyó su voz detrás de ella. Esto hizo que se parara en seco para mirar hacía atrás, y allí estaba Alejandro, esperando a que Carlos le dejara bailar con ella.
-Lo siento, es mía esta noche.-dijo friamente éste, tirando de ella.
Alex soltó un pequeño gemido de dolor. Pero Alejandro no iba a darse por vencido. Hizo como si se fuera pero justo cuando la canción decía: “I need to hear you say...” y rompía con la calma, Alejandro cogió por el brazo a Alex, la puso enfrente suya para bailar y la besó. La chica le sonrió y le devolvió el beso.
-Gracias...-le dijo al oído.
-No hay por qué darlas, tú me salvaste la vida...-le contestó Alejandro abrazándola con fuerza.

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