-Toc, toc ¿Estás visible?.- Preguntó mientras entraba.
Alejandro estaba dormido en la cama, tapado hasta el cuello, no quería despertarlo y se puso en el ordenador.
Poco después, Lucía entró en la habitación de su hijo para avisar a Alex que se iban al trabajo pero que volverían para cambiarse y volverse a ir a una cena de compañeros.
Después de una hora, Alejandro empezó a despertarse, Alex al verlo se acercó, se sentó en la cama y le acarició la cara con ternura. Cuando el chico pudo ver bien se le escapó una pequeña sonrisa.
-Que bien se despierta uno contigo-dijo en voz baja a causa de su recien despertar.
La chica se sonrojó y se le escapo una timida risa. Alejandro se incorporó y besó a su novia.
-Mierda...no tenía que haber hecho eso.-dijo preocupado.
-¿Por qué no?-dijo la chica extrañada.
-Porque te voy a pegar el refriado.
-¡Buah! No pasa nada, cambiaríamos los papeles.-contestó dandole otro beso.
Alex obligó a Alejandro a salir de la cama, pues llevaba todo el día durmiendo y tirado en ella y la chica pensaba que si la habitación seguía sin tener aire fresco la temperatura y el olor sería como una selva. Bajaron al salón, donde se sentaron en el sofá y se pusieron a ver una película. Cuando ésta terminó, Alex se despidió y volvió a su casa.
Nacho y Marta estaban en el salón, los saludó y se fue a su cuarto.
Al día siguiente, Alex no salió de casa, estuvo en el ordenador, estudió, leyó y escuchó música. Su madre esa noche volvía a salir, pero esta vez con el otro hombre que había conocido. De nuevo el timbre sonó en la casa, esta vez Marta estaba lista para salir y fue ella la que abrió. Alex con la curiosidad en el cuerpo salió tambien a recibirlo. Se imaginaba a cualquier hombre pero nunca pensó en que ese hombre fuera...
-Hola Marta.-dijo nada más abrir la mujer.
-¿Sr. Castillo?-exclamó la joven al ver que la cita de su madre era el jefe de estudios del su instituto.
Los dos adultos miraron con preocupación a la chica que estaba sorprendida. Después de ese pequeño trance volvió en sí.
-Quiero decir...mamá, pa..pasatelo bien con el Sr.Castillo.- dijo con dificultad.
Ambos salieron de la casa agarrados del brazo, quedando a la chica en la entrada con el asombro en el cuerpo.
Cuando Alex fue a su cuarto y se asomó por la ventana para ver si su novio estaba en su habitación vio algo que le sorprendió bastante. Raquel estaba en la habitacion de Alejandro, le estaba llevando una libreta, o eso era lo que alcanzaba a ver Alex, despues de un momento de conversación, se despidieron de una manera no muy esperada por Alex, besándose.
No sabía que hacer, era la primera vez que tenía un novio estable, ¿qué hacia? Bajaba y lo dejaba; bajaba y lo admitia todo y lo dejaba; no hacer nada. Optó por la trecera opción. ¿por qué iba Alejandro a besar a Raquel? Si era una equivocación y no lo hizo a posta se lo diría tarde o temprano, o eso esperaba.
Pasaron varias semanas y no hablaron de nada relacionado con aquel beso, y no quería decirle nada porque pensaría que estaba obsesionada con él.
Desde hacía tiempo no hablaban ni de ellos ni de la investigación de la muerte de su padre, llevaban semanas sin descubrir nada más, debido también a la falta de tiempo y Alejandro comenzó de nuevo una búsqueda por su cuenta ya que notaba a Alex un poco apagada durante los últimos días y no le había dicho nada del por qué.
Primero se dirigió a comisaría a ver si podía conseguir alguna pista o dato sobre el caso cuando ocurrió, pero no sirvió para nada, lo único que consiguió como respuesta fue que el caso se cerró el mismo año que ocurrió por estar incompleto.
Después se dirigió una vez más a la empresa y entro de nuevo en el despacho de Santiago, el padre de Alex, las cosas practicamente estaban iguales, mas papeles en el suelo, pero por lo demás casi todo igual.
Entró tambien en el despacho del jefe. La habitación era mucho más amplia; nada más entrar te encontrabas un escritorio de madera oscura y sobre él un ordenador de mesa completamente destrozado; dos sillas de metal con el respaldo de cuero negro caidas en el suelo; detrás una gran estanteria que antes seguro que habría estado repletas de libros; en el otro lado de la habitación había una mesa de madera completamente rayada y rota junto con unos sillones caidos y rajados tambien de cuero negro.
Empezó a buscar por la mesa alguna pista que devolviera un poco de optimismo a su novia. Miró por todos los cajones y vio con asombro como un cajón con cerradura había sido forzado, pero claro luego vio el aspecto de la habitación, aquel edificio habría servido o servía como refugio a los indigentes por la noche e incluso los días de calor, se decidió a abrir el cajón pensando que estaría vacío pero en lugar de eso se encontró una pequeña carpeta de color azul ya hecha polvo, descolorida. Con temor a que algo ocurriera se la guardó rápidamente debajo de la sudadera. Había encontrado algo, aun no sabía el qué pero por lo menos era algo. Después se volvió hacia la estantería para ver si encontraba algo más. Pero mientras buscaba entre los escasos libros que aún quedaban en esta, oyó el jarraspeo de una tos detrás suya. Alejandro se volvió y vió plantado delante suya a un hombre moreno de pelo riado, ojos marrones y algo más alto que él, mirándolo con los brazos cruzados.
-¿Quien es usted?
-Oficial Machado hijo...-afirmó enseñándole la placa.-¿Quien eres tu y qué haces aqui chico?
Alejandro nervioso y dudando sobre qué decir, soltó lo primero lógico que se le pasó por la cabeza.
-Pues estaba paseando por aquí, y vi el edificio abandonado con la puerta abierta y entré a curiosear.
-Ya...
-¿Y usted qué hace aquí? Acabo de ir a comisaría...¿Qué ocurre? ¿Por qué me mira así?
-Porque es extraño que acabes de venir de comisaría y estés aquí ya que cae un poco lejos de allí y porque , se acaba de reabrir un caso que tiene que ver con esta empresa.
-¿Cómo? ¿Qué a dicho?
-Mira chico...esto no te incumbe así que márchate y a casa o queda con tus amigos- dijo más nervioso que antes.
Dejó los libros que sostenía en las manos encima de la mesa y se dirigió a la salida, antes de llegar a la puerta el hombre lo cogió del brazo y le dijo: Toma mi número de teléfono por si alguna vez necesitas algo-le extendió el policía su tarjeta.
Cuando estuvo en casa, subió a su habitación y se puso en la mesa de estudio para ojear los papeles que estaban dentro de la carpeta que había encontrado.
Era una lista de nombres y cantidades numéricas tanto en euros como en kilos. Todo era muy extraño. Entre todos papeles encontró una carta que hablaba del padre de Alex. Cuando terminó de leerla se quedó inmovil, sorprendido de lo que acababa de descubrir. Sin duda era algo importante, pero tan importante como para alegrar y disgustar a Alex, la cual debía saber todo lo que ponía en aquella carta, la cual podría desvelar la verdad de todo aquel asunto.
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