sábado, 11 de septiembre de 2010

16. La Realidad del Sueño

Entró por ésta despacio y sin hacer ruido. Aquel lugar estaba lleno de lavadoras, secadoras, tendederos, planchas....Sin lugar a dudas aquella habitación era la lavandería del hotel. Y en medio de ella se encontraba la chica, sentada en una silla con las manos atadas y la cabeza agachada. No vió a nadie cerca de ella, pero una sombra apareció pronto enfrete de Alex ya que la chica empezaba a despertarse. Vio en su rostro una mueca de dolor, seguramente por el golpe que le habría dado en la cabeza y por lo apretadas que estaban las cuerdas que tenía en las muñecas.
-¿Estás cómoda Alex?
Oyó Alejandro detrás de una lavadora. La chica miró a su agresor y se quedó pasmada al ver quien era.
-¿Sorprendida? La verdad pensaba que eras un poco más lista...-Dijo el Sr. Catillo saliendo de las sombras.
-Ust...Usted... ¿Pero...pero por qué?
-Muy simple, te empezaste a meter en donde no te llamaban..
-Pero...¿Y lo de mi madre?
-¡Oh! Simplemente por que desde el día que tu padre me la presentó en una fiesta del trabajo quise que fuera mía y además así tenía una tapadera perfecta para acercarme a tí y ver lo que sabías.
Alex comenzó a mover la silla haciendo el amago de liberarse pero paró al ver cómo su agresor le apuntaba con una pistola.
-En cuanto empezaste a investigar sobre la muerte de tu padre, comencé a seguirte y a amenazarte pero mis advertencias no te bastaron ¿verdad Alex?-dijo volviendola a apuntar con la pistola.- Tuviste que ir a la policía....-Alex lo miró sorprendida y asustada.- Si niña... ¿crees que no lo sé? Eres cómo tu padre... Todo lo quería saber... Por eso, acabarás cómo él...-le advertió cargando el arma.
En ese momento Alejandro, sin que le viera, cogió un cesto de ropa y pinzas y lo tiró lejos de él y de Alex y el Sr.Castillo y dió un portazo en la puerta para distraer y hacer que el delincuente se alejara de la chica. Éste se sobresaltó, y miró para todos lados esperando que apareciera alguien.
-Vaya, vaya...parece que tenemos compañía, no te escondas...Te encontraré .
Al ver que la puerta se había cerrado de golpe se dirigió a la otra habitación dejando a la chica maniatada.
Nada más salir, Alejandro corrió a liberar a Alex. Cuando estuvo liberada ambos corrieron de nuevo a esconderse hasta que su agresor volviera de la otra habitación.
Antes de que éste cerrara la puerta con el pie y darse cuenta de que su prisionera no estaba, los dos salieron por la puerta sin que se diera cuenta, y echaron a correr por el estrecho pasillo. Pero sólo tardó un instante en darse cuenta de ese detalle, pronto salió de nuevo al pasillo y los vio correr.
-¡Te dije que no se lo dijeras a nadie!-Gritó desde la puerta mientras comenzaba a disparar.
Los disparos hicieron que tuvieran que girar y meterse en otro camino contrario a la salida. Mientras corrian Alejandro intentaba localizar con el movil el número del Oficial. De pronto los disparos cesaron y ambos pararon. Se oían los pasos acelerados del pistolero. Alejandro aprovechó para hablar con Nacho, el cual le informaba que estaban llegando. Pero eso no les servía, había un hombre armado siguiédolos, dispuesto a matarlos. Los pasos se oían cada vez más cerca, lo que hizo que volvieran otra vez a correr. Pero algo les falló, pensaban que estaban mas lejos de ellos, pero no era así.
-¡Acabarás cómo tu padre!- Gritó de nuevo mientras alzaba la pistola y disparaba.
Alejandro corría con todas sus fuerzas tirando de Alex pero el último disparo había hecho que la chica fuera cada vez más despacio. El chico miró para ver a la chica, ella se agarraba con todas sus fuerzas a su brazo, la miró a sus ojos azules, estaban llorosos, asustados y dirigió la mirada hacia su costado, estaba sangrando. Alejandro paró en seco.
Alex lo miró a los ojos, tal y como lo hacía en su sueño. Estaba asustada, tenía tanto que decirle; no quería morir, no de ese modo y menos en ese lugar; quería decirle cuanto le quería.
Alejandro vió como el hombre armado se acercaba a ellos, y para intentar salvar la vida de Alex, la cogió en brazos y corriendo se volvió a meter en el laberinto de tuberias a esconderla para que no sufriera ningún otro daño.
Decidió esconderla entre una gran pila de tuberias usadas y una pared. Corriendo cogió el móvil y llamó de nuevo a Nacho.
-¿Dónde estás chico?
-Dense prisa, la ha disparado...¿#@$%&·()%....mierda... no hay cubertura en este sitio.- maldeció Alejandro mientras colgaba.

Alejandro no podía dejarla sola, no en ese estado. No podía parar de llorar mientras intentaba taponar la herida.
-Aguanta Alex, por favor, aguanta...-le decía en susurros.-Aprietate aquí, aunque te duela, no dejes de apretar...Iré a ver dónde está.
Pero Alejandro no se dio cuenta de que el hombre al que buscaba, aquel que la había disparado, el que creía que era su director de instituto, había estado presente todo el tiempo escondido detrás de otra pila de tuberías oxidadas.
Aprovechando que el chico se alejaba, el agresor salió de su escondite para poder acabar con la vida de la chica. Se puso delante de ella y alzó la pistola y....PUM!! Algo metálico le golpeó la cabeza e hizo que la pistola se le resbalara de las manos. Castillo se dió la vuelta y vió como Alejandro soltaba una vieja tubería, de nuevo se giró para coger la pistola pero esta había desaparecido junto con Alex que se arrastraba con ella, alejándose de ellos. Iba a seguirla cuando el chico le dio unos golpecitos en el hombro que hicieron que se girase y le diera un puñetazo en toda la nariz.
Alex continuaba alejándose, necesitaban ayuda ella estaba herida y Alejandro no tardaría en estarlo pero no había cobertura, casi no podía avanzar por el dolor que tenía en el costado y no podía dejarlo solo con Castillo, así que volvió sobre sus pasos hacia los dos hombres que peleaban.
Mientras Castillo y Alejandro, no paraban de golpearse con puños y patadas. Alejandro era más rápido que él pero en las pocas peleas en las que había participado había perdido. Estaba nervioso y golpeaba a su enemigo sin saber dónde y hasta cuanto podría estar en esa situación. Finalmente Alejandro vió su fin, estaba acorralado y no podía más, Castillo se había colocado delante de él y estaba entre dos estrechas paredes, a su lado un extintor. Genial moriría sin salvar a la chica, de una paliza por un viejales y en un lugar asqueroso que olía a calzoncillos mojados, y no precisamente de agua.
<< Un momento, tengo el extintor >>, pensó al verlo. Alejandro recuperó un poco de fuerza y le propinó una patada en el estómago que provocó que su agresor se alejara. En ese minúsculo instante, y viendo que éste volvía gritándole con las manos alzadas en dirección a su cuello, cogió el extintor, y le echó espuma en toda la cara. Aprovechando la ocasión, el chico salió corriendo en busca de su compañera con el otro individuo pisándole los talones, echando (literalmente) espuma por la boca, pero Alejandro tropezó y cayó al suelo, miró hacía su derecha, pues comenzaba un nuevo pasillo y allí estaba ella, manchada entera de sangre casi sin poder moverse, estaba a punto de desmayarse, no podía más con el dolor, sin embargo le dirigió una mirada llena de cariño y dolor. No le dio tiempo a levantarse, Castillo lo cogió y lo estampó contra una de las paredes de tuberías en frente de la chica.
-Verás como muere tu novio por tu culpa y después acabare con tu vida.- le dijo Castillo a Alex con una sonrisa.


* * *


Cuando Nacho había recibido la última llamada de Alejandro se había puesto aún más nervioso, pues aún les quedaban unos quince minutos para llegar al Hotel AC.
Pero en el momento en el que la batalla final se ha detenido para este pequeño inciso, Nacho y su equipo acababan de entrar en el Hotel.
Todas las personas al ver al grupo de operaciones especiales, comenzaron a murmurar. El grupo avanzó con las placas en las manos mientras el oficial preguntaba a gritos por una chica de pelo castaño y un chico moreno que habían entrado. Las ancianas que continuaban en la cafetería levantaron las manos temblorosas. La que vestía de azul le explicó todo al oficial y con ello, el grupo se dirigió a la puerta por la que se accedía al sótano.
-Ya sabía yo que esos chicos no tramaban nada bueno...-murmuro la del sombrero rosa pastel a su amiga.

* * *

La chica ya apenas tenía fuerzas para hablar, se estaba muriendo de dolor, pero no permitiría que Alejandro muriera por su culpa y menos que él pagara las consecuencias que ella se merecía...así que alzó la pistola que aún conservaba debajo de su cuerpo apuntó y disparó.
Castillo cayó al suelo con la mano en su pierna soltando a Alejandro del cuello. El chico corrió a coger la pistola que sostenía su amiga y siguió apuntando a su perseguidor.
-Cómo se mueva, le juro que esta vez no recibirá el balazo en la pierna, se lo aseguro.-Dijo en tono amenazante Alejandro.
En ese momento sonó el portazo de la puerta de entrada a la sala. Era la policía, Alex oyó a Nacho preguntando en alto por ellos, pero ella, tiró de la camiseta del chico para captar su atención.
-A..Ale....me duele mucho... siento... siento habert...metido en todo est...-sollozaba Alex.
-Ssh... No hables...-le decía llorando Alejandro.- Te dije que presionaras tu herida, sigues igual de cabezota...-dijo sonriendo esta vez, acariciandole el pelo.
-¡ALEX!¡ALEX!-Nacho se acercaba corriendo a los chicos- ¡ que alguien llame a una ambulancia,rápido!
Las voces se iban alejando de los oídos de Alex, apenas podía distinguir los rotros de Nacho y Alejandro, se estaba desmayando, lo único que dijo antes de cerrar los ojos fue: “Nacho... avisa a mi madre...”

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