sábado, 11 de septiembre de 2010

12. El Edificio Abandonado

Al día siguiente, depués del examen de matemáticas, Alex se acercó a Alejandro para quedar con él depués de clase, pero antes de ir a casa se desviarían del camino.
Nada mas sonar el timbre ambos se encontraron en la taquilla de ella y salieron del instituto.
-¿ A dónde vamos?- preguntó el chico cogiendo a Alex del brazo parándola.
-A las oficinas EMECO.
-Pero, ¿eso no está abandonado?
-Exacto, por esa razón hay que ir, ya que no habrá nadie y podremos investigar y tal vez encontremos algo.- explicó Alex mientras se puso de nuevo a andar.
Alejandro aprobó la idea y rapidamente cogio el paso de su novia.
Las oficinas no estaban lejos del instituto pero si de sus casas. Pasaron las calles de compras y el parque más grande de la ciudad antes de llegar el edificio abandonado, este mostraba un aspecto poco favorecedor ahora que estaba en ruinas.
La pared blanca se había tornado mugriente y gris, los cristales de las ventanas estaban rotos, las escaleras que llevaban a la puerta principal estaban desgastadas y viejas y lo antes había sido una magistral entrada ahora solo eran unos trozos de madera esparcidos por el suelo.
Entraron en las oficinas, todo estaba en ruinas algunos muebles estaban intactos como los archivadores que sólo tenían polvo y telas de araña. El lugar estaba iluminado por las ventanas del sitio y olía bastante mal, no describiré a qué olía por que son demasiadas cosas desagradables. Encontraron el despacho y estudio de su padre, entraron en él, estaba lleno,como todo el edificio, de polvo y de papeles por el suelo. Alex recordó la habitación donde su padre trabajaba: su mesa se encontraba enfrente de la puerta, ahora llena de polvo y sobre ella un montón de papeles mal organizados; sobre ella dos flexos para poder dibujar los planos mejor, uno de ellos en el suelo,el otro roto y sin bombilla;detrás una gran estantería con gran variedad de libros; en una pared lateral un archivador y con la pared llena de dibujos que ella había hecho y algunos marcos de fotos; y en el otro un gran ventanal para recibir la luz del día mucho mejor que en otros despachos del edificio; y al lado de la puerta una planta, ya muerta, y una pequeña mesa dónde su padre colocaba su portatil y dónde ella algunas veces había dibujado cosas para su padre. Empezaron a buscar entre todos los papeles.
-Alex....¿Qué buscamos exactamente?
-Algún indicio de algo que hiciera a mi padre dimitir.
-Oye...¿En qué trabajaba tu padre?
-Era ingeniero areonaútico, dibujaba los planos de los aviones.
Alejandro se quedó mirándola asombrado y soltó un pequeño silbido en simbolo de admiración.
Sobre la mesa lo único que había eran dibujos de objetos mecánicos, planos de aviones, algunos dibujos y hojas de una cuenta bancaria. Luego pasaron al fichero, el cual algunos cajones estaban atascados pero con esfuerzo pudieron abrirlos, uno de ellos parecía que lo habían forzado y habían conseguido abrirlo haciendo palanca, y luego lo habían cerrado con rapidez quedando fuera uno de los ficheros. Lo miraron pero no faltaba ninguno de ellos y ningun papel. En ese cajón sólo había tres ficheros y todos los folios estaban numerados y no faltaba ninguno. De repente se oyó un ruído que probenía de otra habitación, ambos se sobresaltaton y se acercaron a la puerta para ver si veían a alguien, con cuidado de no hacer ruido pero en cuanto se asomaron una paloma salió de su escondite asustando a la chica y provocando que soltara un corto pero fuerte chillo, Alejandro le tapó la boca y esto hizo que se oyeran unos pasos alejándose de ellos apresuradamente, se oyó el portazo de la puerta del despacho del jefe y ambos corrieron a la puerta principal siguiendo aquellos pasos, pero cuando se asomaron la persona que había estado allí corría empujando a las pocas personas que pasaban por allí y con su maletín de cuero en una de sus manos.
Los dos jóvenes, miraron con curiosidad la puerta del jefe al cual sin saber por qué no habían buscado nada ni siquiera se había preocupado de saber algo referente a él. El silencio desapareció con el sonido del móvil de Alejandro, era su madre.
-Creo...que debemos irnos ya.
La chica asentió y salieron de aquel edificio.
Esa misma tarde los padres tenían una reunión en el colegio a las ocho de la tarde, para esa hora Alex casi había terminado de estudiar, en cuanto lo hizo, encendió su ordenador se conectó a Internet e introdujo el nombre de Fernando del Castillo jefe de las industrias EMECO en el buscador.

-Estoy buscando por un montón de páginas y todas me dicen que el tal Fernando, desapareció sin dejar rastro una vez cerrada la empresa- decía Alex por el teléfono.
-¿Nada mas?- preguntó incrédulo su vecino- Me tendré que poner yo tambien a buscar.
Ambos estuvieron hablando un buen rato sobre lo que había pasado esa mañana, los exámenes y de qué estarían hablando los padres con los profesores.
-Son las 21:00 ¿Cómo no pueden haber llegado?
En ese momento los dos oyeron en ruidillo de las llaves.
-Ja! Hablando de los Reyes de Roma....
-Por la puerta se asoman, y nunca mejor dicho. Oye tengo que dejarte tengo otra llamada e iré a ver a mis padres para cotillear. Nos vemos mañana.
Alex rápidamente cerró el Internet y se puso a escuchar música a la espera de que su madre entrara por la puerta de su cuarto.

Cuando madre e hija estaban cenando mientras veían la televisión, Marta le dijo algo que tenía que decirle desde hacía un tiempo:
-Hija....hace unas semanas conocí a un hombre muy amable y bueno fui a tomar algo con él y nos hemos hecho muy amigos y, esta noche he conocido a otro hombre y...bueno...
-Mamá, sin rodeos. ¿Quieres saber si me importa que salgas con dos hombres a la vez? No mamá, no me importa, sal con quien quieras mientras que no me cuentes muchos detalles...-le pidió mientras le daba un escalofrío.
La madre incrédula amte la contestación de su hija sonrió y siguió viendo la televisión.

Al día siguiente Alex recibió un mensaje de Alejandro que le decía que se había puesto malo y había estado toda la noche con fiebre. Las clases trascurrieron con normalidad, sin embargo, fue llamada por el director unos minutos antes de finalizar las clases:
Srta. Sanchéz... la he llamado para comunicarle que usted y el Srito. Soriano quedan libres del castigo, ya me han informado que su acompañante está enfermo asi que, comuníqueselo y a ambos en nombre de las empleadas y del colegio, muchas gracias. - Agradecióel director sonriendo.- Ya puede irse.
Alex obedeció y salió del instituto. Cuando estaba llegando a casa tropezó con otra persona, y el choque hizo que se le cayeran las cosas a ambos.
-Vaya lo siento, lo siento mucho- Se disculpó Alex al ver que al pobre hombre se le había estopeado el ramo de flores.- Iba mirando para otro lado y...
-No pasa nada, yo iba distraido buscando una calle, no soy de por aquí y no sé ni donde estoy.-Dijo el hombre recogiendo el ramo del suelo mirando a Alex por primera vez.
El hombre era alto y esbelto, de rostro atractivo y con los ojos marrones claros, su pelo era negro y rizado; llevaba unos pantalones vaqueros y una camisa azul y en el cuello imposible de ver, una cámara de fotos.
-¿Qué calle busca?-pregunto Alex mientras se agachaba a coger sus cosas.
Pues ...la Mondaríz, por lo que me han dicho la casa que busco está al lado de una tienda de antiguedades.
La chica paró de recoger y sin que el desconocido la viera, se le salieron los ojos de sorpresa <> susurró incrédula, se levantó, miró al hombre de arriba a abajo y le dijo:
-¿Ve esas escaleras?-preguntó señalándole enfrete.
-Si...
-Pues no suba por ahí, porque iría en dirección contraria. Vaya por el soportal izquierdo y en la primera calle que cruza gire a la derecha, en la esquina verá una floristería, diga un poco hacía delante y la segunda calle que sube, esa es.
-Vaya...muchas gracias.
-No hay de qué. Aunque si me permite...creo que debería comprar otro ramo de flores en la floristería....-Ambos miraron el ramo destrozado.- Unas petunias serán perfectas. -Se despidió Alex sonriendo al hombre.
Cruzó, y subió las escaleras en dirección su casa. Cuando llegó se encontró a su madre nerviosa, arreglada y aun sin pintar.
-Alex, me voy a comer con...
-¿Tu cita?
-Si...¿cómo lo has...?
-Soy adivina.-contestó mientras iba a su cuarto a dejar la mochila y se puso la ropa que se ponía para estar por casa. Al momento sonó el telefonillo, la madre corrió a abrir la puerta de abajo y volvió de nuevo al baño, gritándole a Alex que abriera la puerta de la casa.
Sonó el timbre y Alex abrió con una sonrisa. El hombre se quedó perplejo al ver de nuevo a la chica.
-Lo siento me habré equivocado.- se disculpó una vez más.
-¡No, qué va! Ahora viene mi madre, está terminando de arreglarse.-Se quedaron parados un momento.-¿Oh! Pase y sientese.-soltó de pronto la chica.
-Sabía que Marta tenía una hija pero pensaba que era más pequeña. Por cierto soy Nacho, Nacho Machado.-se presentó sevantándose del asiento.
-Soy Alex. Veo que me hizo caso y compró las flores.
-Si, aquí las traigo.-Dijo sonriendole.
Cuando Marta apareció, Nacho se levantó y la mujer quedó sorprendida por las flores que su acompañante le había llevado. Las petunias eran sus flores favoritas. Nacho miró a Alex, que puso cara de ángel.
La madre le indicó donde tenía la comida preparada, se despidieron ambos de ella y se marcharon.
Era viernes, viernes por la tarde y su novio estaba enfermo y sus dos amigos que ahora estaban saliendo, eran insoportables juntos.
Cuando terminó de comer, recogio y limpió todo y se fue a su cuarto, se asomó por la ventana para ver si Alejandro le daba señales de vida pero su persiana estaba bajada.
Antes de que sus padres volvieran a irse a trabajar, cogió unas películas, una bolsa de palomitas, las llaves y tal y como estaba vestida fue a la casa de enfrente.
Enseguida de llamar, abrió la puerta Lucía, la madre de Alejandro.
-Perfecto, le vendrá bien estar con alguien, y si eres tú mejor. Está arriba, en su cuarto. Ya te avisamos cuando nos vayamos.

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