-¡Vete! No quiero hablar contigo.
Estaba enfadada, odiaba cuando su madre mentía sobre su estado de casada, siempre decía que desde hacía unos diez años, su padre y ella se separaron, cuando en realidad por alguna razón, una noche se precipitó al vacío con su coche al río. Encontraron su cadáver a la mañana siguiente.
-¿Ni tan solo con un amigo?-se oyó la voz de Alejandro detrás de la puerta.
-Contigo menos todavía.
-Vamos, vengo en son de paz.
-Está bien…
Alejandro entró despacio y cerró sin hacer ruido la puerta. Mientras Alex dejaba el libro y se incorporaba y se dirigía a poner un CD, éste curioseaba y miraba con asombro la habitación de su anfitriona. Miró extrañado las paredes, tenía poster de películas, fotos antiguas enmarcadas, de sus amigos, infancia, grupos famosos y otros no tan famosos, y de otra época.
-La verdad me esperaba otro estilo- dijo mientras observaba que no tenía ningún poster de ningún chico guapo, que salía en alguna serie y volvía locas a las chicas.
-¿Y que te esperabas? ¿Habitación rosa con cama a juego, paredes llenas de pósters de tíos buenos? Pues siento decepcionarte.
La habitación era grande, donde había de todo, lo único que le faltaba era un sofá y enfrente una televisión.
Alex puso un disco que Alejandro reconoció.
-¡Eh! ¿Eso es Aqua?-preguntó mientras Alex asentía.- Hacía muchísimo que no los escuchaba…
Alejandro mientras escuchaba la música siguió viendo las fotos de las paredes. Vio una en la que salía ella de pequeña con un hombre moreno, que la abrazaba y los dos estaban en un día nevado.
-¿Es tu padre el de esta foto?-. En ese momento vio como la chica se sentaba encima de su cama y su cara cambió de seria a tristeza, que reflejaba mucho dolor. Alejandro se acercó y se sentó con ella en la cama.
-Si era mi padre…
-¿Era? Lo dices como si ya no lo fuese…
-Si no te importa no quiero hablar de ello.
-Vale. ¿Es por algo de él, por lo que te has levantado de la mesa así?.
-Si…pero no lo entenderías…
Alex volvió a ponerse de pie y se dirigió de nuevo a la mini cadena, y cambió de CD esta vez puso a un grupo que Alejandro no conocía.
-Oye…Pasase lo que pasase…anímate porque…te he traído una cosa…
-¿Qué dices?
-¡El postre!-dijo sacándose de los bolsillos de la sudadera una pequeña tarrina de helado.
El rostro de la chica se iluminó con una pequeña sonrisa cariñosa hacia el chico, y cogió rápidamente el postre que su nuevo vecino sostenía en la mano. Pero no había cuchara.
-¿Cómo esperas que me coma el…?
-¿Qué creías que no sabía que en tu habitación no tenias cuchara?-dijo dándole una.
Se volvieron a sentar en la cama, y durante unos minutos la música inundó la habitación mientras Alex comía el helado y Alejandro nervioso, miraba de un lado a otro sin sabe que hacer ni decir. Era una situación bastante incómoda.
-Escucha…-rompió el silencio Alejandro.- La verdad es que he venido aquí, para pedirte perdón por lo ocurrido con la bicicleta y luego también en clase, sobre todo por las acusaciones que hice sobre tu reacción al verme y tal…así que… lo siento.
-Si…la verdad es que te pasaste un poco pero, reconozco que fui yo la que empezó y no lo debería de haber hecho ¿me perdonas a mi también?
-¿Eso quiere decir que me has perdonado?-preguntó Alejandro con un poco de entusiasmo.
Alex asintió, mientras Alejandro se levantaba y se dirigía a la puerta.
-Mas vale que vuelva…llevo demasiado tiempo en el baño- le dijo guiñándole el ojo.-Ah por cierto, te perdono y por favor, no te pongas triste, estas mas guapa cuando estás seria y sonríes y además no soporto verte así.
Alex se sonrojó mientras le salía una tímida sonrisa:
-Gracias por el postre.
Alejandro le dedicó otra sonrisa y salió de la habitación.
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