Aparte de ellos dos también estaba Laura, la secretaria. Esta hablaba con Alejandro mientras Alex ojeaba una revista. Cuando Laura empezó a soltar risitas Alex interrumpió.
-Ten cuidado o te acusara de que fuiste tu la que ibas provocando y que babeabas por estar con él-dijo Alex mirando a la joven secretaria-…me dijo que me quería…-empezó a sollozar de mentira.
La secretaria al oírlo se apartó de él y fue a darle un pañuelo a Alex y le dijo algo en el oído y volvió de nuevo a su trabajo. Alejandro se dio la vuelta mirando a Alex con cara de burla y Alex, se escondió detrás de la revista con una risa muda.
Después de un rato esperando, por fin el jefe de estudios les atendió. Les hizo que explicaran lo que había pasado y lo único que les puso de castigo fue hacer las paces, pedir disculpas a Cristóbal y que el lunes tendrían que ayudar después de las clases a limpiar el instituto.
Cuando Alex llegó a casa, preparó la mesa y empezó a calentar la comida para su madre y ella. Nada mas llegar se pusieron a comer y después a recoger todo. Al terminar Alex cogió el teléfono y fue a llamar a Ana pero su madre la paró:
-uen llegar fue una señora castaña de ojos de un tono grisáceo, vestida con un vestido rojo que le favorecía mucho; el segundo en pasar fue su marido, un hombre alto con pelo de color negro carbón y ojos marrones, llevaba una camisa blanca y pantalones negros; el chico que apareció detrás de su padre venía cabizbajo, era alto y moreno.
-Y este es mi hijo, Alejandro-les dijo a sus vecinas, la mujer. Alex miró a la mujer con mucha velocidad, y puso cara de desesperación, al girar la cabeza hacia el chico, chocó de nuevo con aquellos ojos grises que, de algún modo esos mismos, con el tiempo le dirían algo. Los chicos se quedaron mirando de la misma manera que la primera vez, Alex sentía algo al verlo, pero al mismo tiempo odio por haberle mentido; Alejandro, no tenía nada malo con la chica que estaba delante de él. El chico embobado por como iba Alex vestida, despertó al oir a su madre.
-Alejandro, entra. Y no te quedes parado como un pasmadote, saluda a tus vecinas.
Los dos chicos se saludaron con dos besos en las mejillas. Y a continuación pasaron al comedor a cenar.
Alejandro y Alex no podían dejar de mirarse disimuladamente. De hecho la velada iba bastante bien y tranquila.
-Alex, ¿Vas al mismo colegio que Alejandro, no?- preguntó la madre de este.
-Si. Colegio y clase, si. Ya nos conocimos mejor esta mañana en clase de Lengua, ¿verdad?
-Si…-contestó Alejandro lanzándole una mirada.
-¡Ah! Es verdad, se me olvidó comentároslo…mientras os estabais arreglando, llamó el Señor Tomas, el jefe de estudios, creo. Dijo que a causa de una pequeña discusión con otra compañera de clase, Alejandro tiene que ir durante un tiempo después de comer al colegio a ayudar a limpiar las clases.
Los dos chicos reaccionaron a la vez mirando a la madre de él.
-Empezó él-saltó en medio del silencio Alex.
-¿Cómo que yo? ¿Pero si fuiste tú quien empezaste a cambiar de tema?
-Pero si no hubieras echo lo que hiciste, ¡no nos hubieran castigado!
-¿Qué hice yo? Pero si lo único que hice fue…
-¡Ya basta! Dejad de pelearos, vamos a calmarnos y a seguir disfrutando de la cena.
Se hizo el silencio de nuevo. Enseguida y para no estar en aquella situación la madre de Alejandro le preguntó a Carla.
-Perdone por la pregunta pero, ¿su marido…?
-Oh, tranquila, no se disculpe. Mi marido y yo nos separamos…
-Mamá…-susurró Alex.
-…Hace ya tiempo, creo que…unos… diez años...
-Mamá…-seguía Alex.
-Sí, creo que sí, cuando Alex tenia siete años.
-¡Mamá!-Gritó Alex enfadada, lanzó una mirada a su madre con odio y desconcertada- Lo siento pero…se me a quitado el apetito. Alex se levantó recogió su plato y cubiertos los llevó a la cocina y se dirigió a su cuarto.
La cena parece que marchó bien, después se dirigieron al salón para estar mas cómodos y tomar alguna cosa más.
Alex, estaba en su cuarto leyendo tumbada en la cama con la luz de dos pequeñas lámparas puestas en dos mesillas de noche, situadas al lado de cada cama. Estaba sumida en la historia del libro cuando golpearon la puerta de su cuarto.
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